Otro de los señalados como "gallego" y que no lo era fue José Lorenzo Morán Losilla, nacido en la provincia de Camagüey en marzo del 1929 para más detalles. Fue ejecutado en Guantánamo por sicarios de Fidel Castro y de Frank País, acusado de traidor a la causa del movimiento 26 de julio en la Sierra.
Había sido uno de los expedicionarios del yate Granma e integró el ejercito rebelde en la Sierra Maestra, sin embargo por algún motivo decidió separarse de aquella tropa. En la mañana del 24 de octubre de 1957 fue ajusticiado mientras se encontraba en la bodega bar "La Siriana", próximo a la ciudad de Guantánamo.
Sus victimarios fueron los miembros del 26 julio Mario Ravelo y Eloy Vidal, que actuaron por ordenes del jefe del movimiento en Santiago de Cuba, Frank País. El "gallego" Morán se había integrado en la Sierra Maestra al grupo comandado por Raúl Castro, donde se encontraban Ciro Redondo, Efigenio Ameijeiras y Armando Rodríguez entre otros. En el Diario de campaña de Raúl Castro aparece escrito lo siguiente:
Por su parte, y quizás oliendo ya la sangre, el asesino argentino Ernesto Guevara argumenta lo siguiente en "Pasajes de la Guerra"...
"... Recibí una consulta de Manuel Fajardo (Piti) preguntándome si era posible que perdiéramos la guerra. Nuestra contestación, independientemente de la euforia de alguna victoria, era siempre la misma: que la guerra se ganaba indiscutiblemente.
Me dijo que me lo preguntaba porque el Gallego Morán le había dicho que no era posible ganar la guerra, que estábamos perdidos y lo había invitado a abandonar la campaña. Puse en conocimiento de Fidel estos datos pero me encontré con que, previsoramente, el Gallego Morán le había informado ya a Fidel que estaba haciendo algunos tanteos para probar la moral de la tropa.
Convinimos en que ese no era el sistema más adecuado, y Fidel dio una pequeña arenga instando una mayor disciplina y explicando los peligros que podía haber si faltaban a ella. Anunció además, que tres delitos se castigarían con la pena de muerte: la insubordinación, la deserción y el derrotismo”.
"... Recibí una consulta de Manuel Fajardo (Piti) preguntándome si era posible que perdiéramos la guerra. Nuestra contestación, independientemente de la euforia de alguna victoria, era siempre la misma: que la guerra se ganaba indiscutiblemente.
Me dijo que me lo preguntaba porque el Gallego Morán le había dicho que no era posible ganar la guerra, que estábamos perdidos y lo había invitado a abandonar la campaña. Puse en conocimiento de Fidel estos datos pero me encontré con que, previsoramente, el Gallego Morán le había informado ya a Fidel que estaba haciendo algunos tanteos para probar la moral de la tropa.
Convinimos en que ese no era el sistema más adecuado, y Fidel dio una pequeña arenga instando una mayor disciplina y explicando los peligros que podía haber si faltaban a ella. Anunció además, que tres delitos se castigarían con la pena de muerte: la insubordinación, la deserción y el derrotismo”.
LA GRAN MENTIRA
No tuvieron ni la delicadeza de investigar lo que el 25 de junio le escribió Frank País a Celia Sánchez (Norma):
- “(…) Lo de Morán no tiene ni que aclararse, (…) nada más le queda un camino. No sé qué esperan ustedes. Tienen que ajusticiarlo rápidamente antes que los delate a todos; los va a perjudicar grandemente. No esperen un día más para ajusticiarlo.
Lo sentimos mucho, pero ningún militante puede hacer lo que hace él. Tienes que obligar a esa gente de allí a que le arregle cuentas antes que los delate a todos . No esperen más: los va a delatar a todos. No me gustan nada sus maniobras y antes de que nos ocurra una desgracia a nosotros más vale que le ocurra a él”. (…)
Y el 5 de julio le escribe a Fidel:
- (…) “Las cosas en Manzanillo no andan muy bien. El Gallego Morán chivateó a todo el movimiento allí; yo se lo advertí a Norma y a Sierra, que aprovecharan que se estaba regalando allí y lo ajusticiaran antes de que hiciera mayor daño. Ahora el daño está hecho (…) Estoy leyendo ahora en el periódico otra ola de detenciones en Manzanillo; toda buena gente. Obra del Gallego Morán (…).
Entonces Frank le comunica a Demetrio Montseny Villa
- (…) “Montseny, ese Morán está condenado a muerte por traidor. Ha estado en Manzanillo, La Habana y aquí en Santiago, tengo noticias de que va para Guantánamo”.
DICHO Y HECHO
No fueron capaces ni de verificar la fuente de este trabajo: Comisión de Historia de la Columna No. 20 “Gustavo Fraga. En la línea del fuego. Casa Editorial Verde Olivo, 2008, que relata como en la misma barra del bar, a las diez de la mañana del 24 de octubre de 1957, el Movimiento 26 de Julio en Guantánamo cumplía la orden dada por Frank País de manos de Mario Ravelo.
“¡Por traidor al Movimiento 26 de Julio!” –resonó una voz firme e inesperada a sus espaldas que le dejó petrificado. Moran reaccionó tarde. Fue a sacar su pistola Walter P-38 pero ya varios impactos ponían fin a su vida. El 4 de noviembre de ese año, en carta a Fidel desde Santiago de Cuba, René Ramos Latour, en su condición de jefe de Acción, le informaba:
“Durante la semana que teníamos señalada en el Programa de Acción para la Justicia Revolucionaria, fueron muertos nueve chivatos, entre ellos, el Gallego Morán (este en Guantánamo) que terminó ya su carrera de cobardía y traición”.
Por Jorge García
Maldita Hemeroteca
El original de esta historia lo puede leer aquí
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