La ayuda consiste en un auxilio anual de 16.202 subvenciones concedidas en la suma de estos diecinueve años y que en la experiencia más reciente, según las cifras del ejecutivo, cerró 2025 con 162.184 euros, la más alta desde 2010.
Los últimos cuatro ejercicios, los posteriores a la pandemia del coronavirus, muestran un significativo incremento en el flujo de los fondos de socorro, con un total por encima del medio millón de euros y una media de casi 143 mil al año.
La ayuda es un salvavidas fundamental, pero insuficiente, un asidero indispensable que no alcanza para cubrir la multitud de las privaciones de una colonia menguante, pero todavía significativa y sobre todo sufrida, condenada a adaptarse a la penuria de un país cada vez más asediado por la escasez de lo más básico.
La escalada de la precariedad en Cuba hace llegar relatos de apagones constantes, precios disparados, calles llenas de basuras y hasta una reciente epidemia de virus respiratorios transmitidos por mosquitos que han cogido a los hospitales cubanos sin medios para atajarlos.
El año 2026 empezó con una intervención militar de Estados Unidos en Venezuela que ha tenido como efecto colateral el corte del suministro de petróleo venezolano que llegaba a Cuba ocasionando un crecimiento de la precariedad de una población al borde de la crisis humanitaria.
El Centro Asturiano de la Habana muestra con claridad el poder económico, la influencia y el prestigio que llegó a tener la colonia asturiana en Cuba. En su mejor momento el Centro Asturiano superaba los ochenta mil socios.
Manuel del Busto ganó -con su proyecto titulado Pomarada– el concurso para llevar a cabo esta gran obra. El arquitecto se trasladó a La Habana en 1924 para dirigir los trabajos de construcción y permaneció en Cuba casi cuatro años. El resultado recuerda mucho al Palacio de Comunicaciones de la Plaza de Cibeles, en Madrid, obra de Antonio Palacios con quien Del Busto coincidió en la Escuela de Arquitectura.
-------------------------------------------------------------------------------------------
Para hacer frente a tanta necesidad, las ayudas de emergencia que el Principado convoca para sus emigrantes en situaciones de vulnerabilidad han ido subiendo en Cuba de los 130 mil euros de 2022 y 2023 a 149.338 en 2024 y 162.184 en 2025. Pero es que ni siquiera resulta fácil conseguir que los asturianos residentes tengan acceso siquiera a los medios más básicos para tramitar la solicitud de estas ayudas.
Las asistencias se entregan mediante dos trabajadoras sociales del servicio de emigración del Principado, que todos los años dedican aproximadamente un mes a recorrer el país atendiendo consultas de diversa índole. La gran mayoría están relacionadas con la cobertura de necesidades básicas, alimentación y salud, pero también necesitan ayuda para la tramitación de las mismas subvenciones del Principado.
Las dificultades crecen por las características de la colectividad asturiana, que pasa por ser la más envejecida de las que la región tiene repartidas por el mundo: aproximadamente la mitad de las 16.000 personas inscritas como asturianas en Cuba tiene ya más de 65 años.
Desde 2022, el Principado tiene instalado en La Habana, en la oficina de la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba, un punto de atención social. Sus destinatarios son los naturales de Asturias, sus hijos y descendientes, y cuenta con una presencia permanente de la asistencia, orientación y asesoramiento a las personas con menos recursos.
Según detallan fuentes del Principado, estos viajes también incluyen las visitas a personas enfermas y a centros de asistencia como el Asilo Santoveña o el Hospital Covadonga, (Salvador Allende) que nació en el Centro Asturiano de La Habana como un emblema del poder que tuvo la emigración asturiana en la isla en el pasado.
Las asistencias se entregan mediante dos trabajadoras sociales del servicio de emigración del Principado, que todos los años dedican aproximadamente un mes a recorrer el país atendiendo consultas de diversa índole. La gran mayoría están relacionadas con la cobertura de necesidades básicas, alimentación y salud, pero también necesitan ayuda para la tramitación de las mismas subvenciones del Principado.
Las dificultades crecen por las características de la colectividad asturiana, que pasa por ser la más envejecida de las que la región tiene repartidas por el mundo: aproximadamente la mitad de las 16.000 personas inscritas como asturianas en Cuba tiene ya más de 65 años.
Desde 2022, el Principado tiene instalado en La Habana, en la oficina de la Federación de Asociaciones Asturianas de Cuba, un punto de atención social. Sus destinatarios son los naturales de Asturias, sus hijos y descendientes, y cuenta con una presencia permanente de la asistencia, orientación y asesoramiento a las personas con menos recursos.
Según detallan fuentes del Principado, estos viajes también incluyen las visitas a personas enfermas y a centros de asistencia como el Asilo Santoveña o el Hospital Covadonga, (Salvador Allende) que nació en el Centro Asturiano de La Habana como un emblema del poder que tuvo la emigración asturiana en la isla en el pasado.
La Nueva España.es
