Cree usted que el infortunio migratorio de los Cubanos después del 1959, no ha sido más que las consecuencias del karma?. ¿Estaremos pagando esa deuda mística acaso?. Como quiera que sea, no hay dudas que el drama de la emigración Cubana ha sido una tragedia con todas las letras.
Las vías para conseguir escapar de la dictadura Castrista han sido traumáticas en muchos casos, diríamos que la mayoría por no decir todas, ya que han generado miles de muertos que nadie ha pagado, perdida de bienes, separaciones familiares, desarraigos, sí, tal parece que estuviéramos pagando por algo.
¿Pero que han hecho los Cubanos para que la vida les golpee de esa manera?, pues revisar nuestra historia sería una buena forma de responder a esa pregunta. Por ejemplo, el trece de Mayo de 1939, cuatro barcos procedentes de Europa y repletos de refugiados que huían del nazismo hitleriano buscaron amparo en el continente Americano.
Uno de ellos, el "SS St Louis", transportaba la friolera de 937 judíos cuando tocó puerto en la Habana. Sin embargo, las autoridades de la Habana impidieron que bajaran. Pero no fue solo el St Louis, también llegaron "El Orduña", "El Flandre" y "El Orinoco", todos con personas que se encontraban en la misma situación desesperada.
LA NEGATIVA CUBANA
La negativa del gobierno de Cuba estuvo basada en varios factores. Por un lado el procedimiento del gobierno del presidente Federico Laredo Brú fue pensando en el bienestar de su pueblo, en cambio por el otro, se sabe que autoridades cubanas hicieron un sucio negocio en Europa a costa del dolor de estos emigrantes, al cobrarle tasas e impuestos migratorios a precio de oro, unos 300 dólares por persona, y que encima les estafaron.
El mercado laboral Cubano ya se estaba sintiendo la presión de la emigración española, de manera que admitir otra ola europeo - judía podría agravar mucho más la situación. De hecho, la propia prensa española se encargó de soltar "la bola", y los cubanos cayeron en el juego. Es más, por esos días fueron atrapados dos espías nazis que habían entrado en la isla con la misión de desinformar en este sentido.
CONTEXTO HISTÓRICO
Entre 1933 y 1945, los gobiernos latinoamericanos permitieron inmigrar oficialmente a solamente 84.000 refugiados judíos, menos de la mitad del número que habían autorizado a entrar durante los quince años anteriores. Otros entraron en estos países a través de cauces ilegales.
El antisemitismo creciente era sin duda una razón, tal como el temor a la competencia económica. En ciertos casos, había resentimiento por el hecho de que algunos refugiados judíos que habían entrado bajo la condición de hacer trabajos agrícolas luego fueron a parar en las ciudades. Además, la simpatía de algunos latinoamericanos de descendencia alemana por la ideología nazi y las teorías raciales también contribuyó al creciente antisemitismo.
LOS HECHOS
En mayo de 1939, varios barcos, incluido el buque de pasajeros St. Louis, transportaron a refugiados judíos que huían de la Alemania nazi (incluidas las recién anexadas Austria, Bohemia y Moravia) a La Habana, Cuba. El Orduña, el Flandre y el Orinoco fueron tres de los barcos que transportaron a refugiados en busca de un lugar seguro. Estos barcos llegaron al puerto de La Habana, pero no todos sus pasajeros recibieron permiso para desembarcar.
Witkin persuadió entonces a las autoridades estadounidenses de la Zona del Canal para que permitieran que los pasajeros refugiados del Orbita desembarcaran en Balboa, una ciudad que está cerca del extremo del Pacífico de la Zona. Una vez en Balboa, siete refugiados judíos obtuvieron visas de entrada a Chile y partieron hacia ese país.
El 13 de mayo de 1939, el transatlántico alemán St. Louis zarpó de Hamburgo (Alemania) con destino a La Habana (Cuba). A bordo viajaban 937 pasajeros; casi todos eran refugiados judíos. El gobierno cubano se rehusó a permitir que el barco atracara, y los Estados Unidos y Canadá se negaron a admitir a los pasajeros. Después de que el St. Louis llegó a La Habana, sus pasajeros se enteraron de que el gobierno cubano había cancelado sus permisos de desembarco.
El Comité Conjunto para la Distribución de los judíos (JDC), con sede en los EE. UU., negoció con Cuba en nombre de los pasajeros; sin embargo, las negociaciones fracasaron y el gobierno cubano obligó al barco a abandonar el puerto. Al final de la odisea, se autorizó a los pasajeros del St. Louis para que desembarcaran en países de Europa occidental en lugar de regresar a la Alemania nazi. De los pasajeros del St. Louis, 254 fueron asesinados en el Holocausto.
ORDUÑA
El 27 de mayo de 1939, el mismo día en que el St. Louis arribó al puerto de La Habana, también llegó el Orduña, de la British Pacific Steamship Navigation Company, transportando a 120 judíos austriacos, checos y alemanes. Las autoridades cubanas permitieron que 48 pasajeros del Orduña que contaban con permisos de desembarque entraran a Cuba, pero se negaron a permitir el desembarco de los 72 pasajeros restantes.
El Orduña zarpó de nuevo el 29 de mayo con destino a Sudamérica, pero sin tener la certeza de que a los pasajeros se les permitiría desembarcar en algún puerto. Dos días después, a través de un radiograma, los pasajeros apelaron al presidente Franklin D. Roosevelt para obtener ayuda de Estados Unidos, señalando que 67 de los 72 refugiados restantes tenían declaraciones juradas o números de registro para inmigrar a Estados Unidos y que habían pensado esperar en Cuba mientras se expedían sus visas de entrada.
Durante semanas, el Orduña buscó un puerto seguro que aceptara a los refugiados. Después de cruzar el Canal de Panamá, el barco hizo escalas breves en puertos de Colombia, Ecuador y Perú. Mientras estaba en Ecuador, un representante del Comité para la Distribución Conjunta (Joint Distribution Committee, JDC) consiguió refugio para cuatro de los 72 judíos.
Al mismo tiempo, el capitán del Orduña se comunicó con el rabino Nathan Witkin, Jr., un representante de la Junta de Bienestar Judío, con sede en Estados Unidos, que estaba destacamentada en la Zona del Canal controlada por ese país. Con el apoyo de la British Pacific Steamship Navigation Company y del JDC, Witkin logró que los 68 refugiados restantes fueran transferidos en Lima, Perú, al barco británico Orbita, que iba en camino a Europa a través del Canal de Panamá.
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| Refugiados judíos alemanes miran por las ventanillas del St. Louis, en el puerto de La Habana. Cuba denegó el desembarque de los pasajeros. Cuba, mayo o junio de 1939. |
Witkin persuadió entonces a las autoridades estadounidenses de la Zona del Canal para que permitieran que los pasajeros refugiados del Orbita desembarcaran en Balboa, una ciudad que está cerca del extremo del Pacífico de la Zona. Una vez en Balboa, siete refugiados judíos obtuvieron visas de entrada a Chile y partieron hacia ese país.
Los 55 restantes se quedaron en Balboa, en el Fuerte Amador, donde se encuentra la estación de cuarentena de la Zona del Canal, hasta finales de septiembre de 1940. Con la ayuda del JDC y de la Sociedad de Ayuda al Inmigrante Hebreo con sede en Nueva York, el rabino Witkin dispuso el traslado a Estados Unidos de los 55 refugiados y de 79 refugiados adicionales que habían permanecido en el Fuerte Amador desde mayo de 1939, en el buque de transporte estadounidense American Legión.
FLANDRE
El éxito en encontrar refugio en Estados Unidos para los pasajeros del Orduña no se comparó con el de otros refugiados judíos que llegaron al puerto de La Habana en 1939. A finales de mayo de 1939, el buque francés Flandre transportó a 104 pasajeros judíos alemanes, austriacos y checos a La Habana. Al igual que en los casos del St. Louis y el Orduña, los funcionarios cubanos no permitieron el desembarco de los pasajeros del Flandre, y el barco zarpó hacia México.
ORINOCO
Durante la segunda semana de junio, el Flandre solicitó permiso para el desembarco de sus pasajeros refugiados en varios puertos mexicanos, pero no tuvo éxito. Poco tiempo después, los judíos a bordo del Flandre fueron obligados a regresar a Francia, donde posteriormente fueron admitidos para ser recluidos por el gobierno francés.
En forma similar, el 27 de mayo el Orinoco, barco gemelo del St. Louis, partió de Hamburgo transportando 200 pasajeros con destino a Cuba. Cuando el capitán del Orinoco recibió información sobre las dificultades en La Habana, desvió el barco a aguas en las afueras de Cherbourg, Francia, donde permaneció durante días.
El trato de los cubanos hacia los refugiados del St. Louis, y en menor grado hacia los pasajeros del Flandre y del Orduña, atrajo el escrutinio internacional sobre los procedimientos de inmigración de Cuba. Sin embargo, ni el gobierno británico ni el gobierno francés estaban preparados para aceptar a los refugiados del Orinoco.
El gobierno de Estados Unidos intervino entonces, pero con poco entusiasmo. Las autoridades estadounidenses tampoco aceptaron a los refugiados, aunque los diplomáticos estadounidenses en Londres presionaron al embajador alemán para que diera garantías de que las autoridades alemanas no perseguirían a los refugiados del Orinoco tras su regreso al Reich alemán. Con esta dudosa garantía, los 200 refugiados regresaron a Alemania en junio de 1939. Se desconoce qué fue de ellos.
Documentos migratorios de Cuba (Fotografía) expedidos a Ella Schatz, quien había obtenido pasaje a bordo del Orinoco.
El 27 de mayo de 1939, el Orinoco salió de Hamburgo con destino a Cuba, transportando a 200 pasajeros.
La mayor parte de los países latinoamericanos permaneció relativamente abierta a los inmigrantes desde 1918 a 1933. Después de la toma de poder de los nazis en Alemania, sin embargo, cuando la búsqueda de refugio se intensificó, la resistencia tanto popular como oficial a aceptar a los judíos europeos y a otros extranjeros aumentó.
Cuando el capitán del Orinoco recibió información sobre las dificultades que otros barcos que transportaban refugiados estaban enfrentando en la Habana, desvió su barco a aguas en las afueras de Cherbourg, Francia, donde permaneció durante días. Al final, los 200 refugiados regresaron a Alemania en junio de 1939. Se desconoce qué fue de ellos.
La conclusión de esta triste historia fue que de todos, Gran Bretaña solo aceptó doscientos ochenta y ocho refugiados, Holanda ciento ochenta y uno, Francia doscientos veinticuatro y Bélgica doscientos catorce. Solo el 14% de esas cifras logró emigrar antes de que se desatara la guerra en 1940, y la mayoría de los que no pudieron escapar terminaron recluidos en los campos de concentración o de exterminio nazis.
Hoy el pueblo Cubano se ha visto envuelto en la búsqueda de múltiples vías para escapar de la opresión comunista, y aunque en aquel momento no tuvo la culpa directamente de lo que decidieron sus dirigentes, su manipulada actitud sí influyó en aquella desgracia. Realmente mil judíos no significaban nada para un país como Cuba, que había admitido a más de un millón de españoles.
Dicen los místicos hinduistas que todo lo malo que hiciste en la vida termina regresando, le llaman el karma cósmico, y no solo regresa, si no que lo hace diez veces más potente. Así que visto lo visto, nos ha rebotado y de que manera.
Enciclopedia del Holocausto.
Créditos:
Ralph Harpuder
US Holocaust Memorial Museum

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