La historia de Sears, Roebuck & Company es una de las narrativas más icónicas del comercio minorista, una idea de un chcio de tan solo 22 años llamado Richard Sears.
El negocio luego fue evolucionando y de venta de relojes por correo llegó a convertirse en el gigante de los centros comerciales estadounidenses.
Se remonta a 1886, cuando comenzó vendiendo relojes y joyas por catálogo, hasta que su primera tienda fue inaugurada en febrero de 1925 en Chicago, con una afluencia de publico de quince mil personas en su opening day.
Lo de Roebuck se debió al apellido del relojero Alva C Roebuck, que el chico contrató para su tienda.
En 1899, Roebuck se retira por cuestiones de salud. En ese mismo año, Sears se asocia con un empresario y fabricante de ropa, cuyo nombre es: Julius Rosenwald.
Durante este período el famoso "Catalogo SEARS" comenzó a diversificarse de tal forma que era posible adquirir casi cualquier tipo de mercancía mediante este sistema. En 1908, Sears se retira, le vende su participación a Rosenwald quien asciende a la presidencia.
En 1925, las actividades de los negocios se expandieron a los campos de ventas al menudeo mediante la intervención del General Robert E. Wood, quien se había asociado el año anterior. La primera tienda de ventas al menudeo se abrió en Chicago.
Los siguientes años, continuó creciendo y en la década de los cuarenta, se consolidó como una empresa internacional al iniciar sus operaciones en México, Canadá y Puerto Rico. El 27 de febrero de 1947, Su lema era: “La completa satisfacción o la devolución de su dinero”.
Su primera tienda en Cuba la abrió el uno de noviembre de 1942, en en la esquina de Reina y Amistad, en La Habana.
La presencia de Sears, una de las mayores cadenas minoristas de EE. UU. en su momento, reflejaba la estrecha relación comercial entre Cuba y Estados Unidos antes de 1959, que se fueron de la isla nada más hizo su aparición el "comandante barbatruco y sus cuarenta ladrones". Los que hoy peinamos canas tuvimos el privilegio de ver lo que quedó de aquel atraco.
Probablemente haya sido el primer establecimiento en la historia de Marianao que tuvo escaleras eléctricas y - como olvidarlo - un gran toro mecánico justo a la entrada que hacía las delicias de los chicos. Tenía planta sótano y una salida por detrás, hacia 116, que era zona de descargas. La otra sucursal se encontraba en Santiago de Cuba tenemos entendido.
Por cierto fue allí donde mi padre compró nuestro primer televisor sin proponérselo. Yo ni había nacido. Sí porque de transito hacia la casa, según me contó una vez, fue abordado por un relaciones públicas que, de tanto que le insistió, "cómprelo que verá que si no le gusta le devolvemos su dinero".
Al final lo adquirió en 130 pesos, pero pagadero en cómodos plazos. Para entonces ya Cuba tenía una de las más altas (creo que la más) cantidad de televisores por habitantes en el continente hispano americano, uno por cada 18 almas. Tenga en cuenta que en ese año un coche Chevrolet cero kilómetro y a plazos, no pasaba de 2,300 pesos.
Solo agregar que pocos tramos en Cuba tenían la diversidad de la avenida 51, desde calle 100 hasta 146. La avenida 51 constituía en esos años un eje de actividad
comercial, no solo dentro del territorio de Marianao, y su diversidad iba desde decenas de cines, restaurantes, mercados,
cafeterías, centros de salud, tiendas y escuelas.
(Observe solo en el tramo desde San Jacinto hasta Norte, o lo que es lo mismo desde 106 a 112 por Calzada Real o avenida 51. Imagenes de F. Mond)
Para 1847, osea 21 años antes de que comenzara la primera guerra de independencia, Marianao contaba con 51 casas de mampostería, la mayor parte de recreo, 98 de madera y 22 de madera y guano.
Sin embargo, a pesar de que su población era de 314 personas ya poseía siete tiendas
-dos de ropa y cinco mixtas-, además de otros servicios como zapatería, café-billar, panadería y tabaquería entre otros, destacando un hotel construido en la desaparecida "Esquina Bilbao". ¡Hasta una estación de coches de transporte tirados por caballo! .
En Marianao se asentaron alrededor
de 25 familias provenientes de diversos países del este de Europa, cuando la guerra, los que luego fueron conocidos por la canalla Cubana como "Los Polacos", emigrantes judíos que se dedicaron básicamente al comercio y abrieron establecimientos en varios sitios en la entonces Calzada Real, (51) como Los Tres
Hermanos y El Bazar Toledo.
Así, a memoria, La Elegante, La Rusa, La Sirena, Los mencionados Tres Hermanos, El Bazar de Toledo, la peletería Cuso, El Bar Comercio, (y luego gasolinera) y por supuesto la quinta Durañona, sede del gobierno Español y más tarde casa de verano del presidente y mayor general del ejercito libertador, el ingeniero Mario García Menocal y Deop.
Por Jorge García
Maldita Hemeroteca
Fuente: Marianao en el Recuerdo.
Félix Mondéjar / Lorenzo Rosado
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