La mañana del 6 de abril, autoridades federales confirmaron la captura de Remigio 'N', alias Milo, identificado como un miembro de alta relevancia del grupo criminal conocido como Mafia Cubano-Americana en el estado de Quintana Roo.
Mediante trabajos de inteligencia, distintas corporaciones lograron ubicar el paradero de Milo, quien contaba con una orden de extradición a Estados Unidos por tráfico de personas, drogas y delincuencia organizada.
Acorde con información que fuentes federales confirmaron a MILENIO, Milo se desempeñaba como coordinador operativo y financiero de la Mafia Cubano-Americana. El nombre de esta organización coincide parcialmente con el de una estructura delictiva que, según el gobierno estadunidense, opera en Cuba, México, España y la zona sur de Florida desde el año 2009.
Remigio 'N' era considerado un objetivo prioritario en Quintana Roo, desde donde fue trasladado a la Ciudad de México para coordinar su posterior entrega a Estados Unidos.
Documentos del Tribunal Superior de Justicia de Quintana Roo consultados por MILENIO revelan que un juzgado en Cancún decidió sobreseer —es decir, suspender— un amparo a nombre de Remigio 'N' en el año 2014
En Estados Unidos, Milo estaba en la mira por tráfico de personas, trasiego de drogas y contrabando internacional. La información obtenida mediante labores de inteligencia llevó a las fuerzas mexicanas a realizar recorridos de supervisión en el fraccionamiento Residencial Arbolada del municipio Benito Juárez.
Documentos judiciales asentados en la Corte del Distrito Sur de Florida señalan la existencia de una organización criminal transnacional dedicada a movilizar migrantes cubanos hacia Estados Unidos a través de México, conocida con el nombre de 'La Mafia Cubana en Quintana Roo'.Según las investigaciones, los miembros de dicha estructura exigían a cada migrante una cuota de 10 mil dólares antes de completar el viaje. Si el pago no era realizado, "los encerraban en una casa, los amenazaban y los obligaban a llamar a sus familias para obtener el dinero a cambio de liberarlos", se lee en los expedientes.
Entre sus estrategias para obtener el pago, los miembros de la organización solían contactar a las familias de sus víctimas para enviarles fotos y videos amenazantes.
"Si un familiar era capaz de pagar la extorsión de 10 mil dólares, los integrantes de la organización liberaban a la víctima y la enviaban en autobús a la frontera con Estados Unidos con instrucciones para buscar asilo", advierten los documentos judiciales. En caso de que no se reuniera el dinero suficiente, los secuestradores torturaban a las y los migrantes.
Condensado de Milenio
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