La conservadora Laura Fernández se juramentará hoy viernes como presidenta de Costa Rica por los próximos cuatro años, en compañía del ahora ex mandatario Rodrigo Chaves como su ministro de la Presidencia y Hacienda, un nombramiento que consolida la continuidad del “chavismo” costarricense.
La gestión de la politóloga, la segunda mujer en alcanzar la presidencia del país centroamericano, será una continuidad del movimiento político que inició su predecesor. Como representante de Trump en el traspaso de poder está de visita en San José la enviada especial del programa Escudo de las Américas, Kristi Noem, con quien en marzo Chaves firmó un acuerdo para que Costa Rica reciba hasta 25 deportados desde Estados Unidos por semana.
Del grupo de aliados que tiene Trump en América Latina será notoria la ausencia de los presidentes de Ecuador, Daniel Noboa; de Argentina, Javier Milei, y del salvadoreño Nayib Bukele, con quien Chaves tuvo múltiples intercambios sobre la construcción de una cárcel con los mismos planos del centro penitenciario en el que El Salvador ha recluido a las pandillas.
Quien sí devolvió la cortesía es el presidente chileno José Antonio Kast, quien junto a los mandatarios de Guatemala, Panamá, República Dominicana; el primer ministro de Curazao, el Rey de España Felipe VI y el presidente del gobierno de Israel, Issac Herzog, completan la lista de jefes de Estado que asisten al cambio de mando.
