Una de las estrellas del tenis femenino contemporáneo, por un lado; un verdadero cuento de hadas deportivo, por otro. En resumen, este fue el enfrentamiento entre Coco Gauff y Sorana Cirstea, con un puesto en la final del WTA 1000 de Roma, que se llevó la norteamericana contra muchos pronósticos en contra 6-4 y 6-3 en apenas 85 minutos.
Sorana Cirstea, llegaba a esta fase semi final del torneo a los 36 años, una edad en la que también se acerca al final de su carrera profesional, en un estado de forma que probablemente nunca se repita. La rumana estuvo viviendo una de las semanas más importantes de su carrera, durante la cual ha logrado una serie de victorias de gran repercusión, demostrando una fortaleza mental que ha sorprendido incluso a sus rivales más aclamadas.
Su victoria contra Aryna Sabalenka, quien partía como una de las grandes favoritas del torneo, es un claro ejemplo de ello. Fue un momento decisivo en su carrera, no solo por la innegable habilidad de su rival, sino también por la forma en que Cirstea revirtió un partido que parecía perdido.
Tras derrotar a Sabalenka, Cirstea le tocaba medirse contra Coco Gauff para alcanzar la final del próxima sábado en Roma, pero hasta ahí llegó. Para Gauff será otra pelea en el WTA 1.000 de Roma consecutiva, y por segundo año consecutivo también le tocará de rival a la difícil en la polaca Iga Swiatek, si es que consigue vencer antes a la ucraniana Elina Svitolina.
