La violencia del oleaje, originada por el huracán, causó graves desperfectos en los baños establecidos en la Playa de Marianao, algunos de los cuales, como los del Mallorquín y los del Americano, desaparecieron totalmente, al ser golpeados con gran violencia por un grueso madero que flotaba sobre las embravecidas olas.
También sufrieron serios desperfectos las casas existentes entonces en aquella playa,
algunas de cuyas familias fueron salvadas por el heroísmo de un grupo de jóvenes que
valientemente y desafiando las iras del mar, las fueron sacando de sus respectivas
casas.
Entre esos jóvenes, se encontraban Valentín de Cárdenas, hermano de Patricio, que fue
Comandante del disuelto Ejército Nacional y de Eduardo que ejerce actualmente su
profesión de médico en el pueblo de Marianao; Cándido Navas, teniente del Ejército
Nacional, muerto de un tiro hace algún tiempo; Antonio Mesa y Valdés, abogado, coronel
del Ejército Nacional y ex jefe de la Consultoría del mismo.
Silvio y Godardo Nuño, hijos
del licenciado José Miguel Nuño, notario del Colegio de la Habana y hermano de Adolfo,
que era en aquellos días casi un niño; Horacio Fabré, primo de los Nuño y actualmente
empleado del Registro de la Propiedad de Marianao, y Leoncio Rodríguez, que presta
en la actualidad sus servicios en las oficinas del Ayuntamiento de Marianao.
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Una familia norteamericana de
apellido Smith, que ocupaba una casa de mampostería y tejas, conocida por la del
americano, casa ésta que fue demolida cuando se hicieron las obras de urbanización de
aquella playa.
Junto a esta casa estaba la que ocupaba con su familia el señor Carlos F. Carbonell,
socio prominente del H. Y. C., y propietario del yacht “Gipssy”. Le seguía la casa conocida
por la de los mallorquines, que eran unos pescadores viejos vecinos de aquel lugar.
Después se encontraba la casa del Alcalde de Barrio Don Vicente Esperón, que tenía
dos hijas muy lindas.
Una casada con Don Ramiro López de Mendoza, quienes
fueron padres del doctor Ramiro López de Mendoza y Esperón, Presidente del
Ayuntamiento de Marianao en funciones actualmente de Alcalde. Elena, la segunda de
las hijas, es actualmente viuda y desempeña una plaza de maestra en una escuela de
Marianao, donde reside.
Don Ramón, como le decían sus amigos, era un hombre
extraordinariamente bueno y servicial, que tenía allí un negocio de venta de pescado. La
mesa de su casa, como él decía y era así realmente, estaba siempre servida para sus
amigos. Su viuda reside actualmente en Marianao. Contigua a ésta, existía otra casa que estaba ocupada todos los veranos por el doctor
Pablo Mimó, que pasaba allí la temporada en compañía de su mujer e hijos.
El procurador
don José Ignacio Tarafa, iba también allí de temporada con su mujer doña María
Urdanivia y con sus hijos Enrique, hoy colono del central Lugareño, en Camagüey,
casado con doña María Leiseca; José Ignacio, médico especialista en huesos, casado
con doña Mercy González Fantony y Estela y Pedro, que permanecen solteros y residen
en Marianao.
Luis Bay Sevilla
Sección Costumbres cubanas del pasado.
Diario de La Marina (7 febrero 1946).
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