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EL CARTERO LLAMA DOS VECES

Miguel Ángel Quevedo con sus habituales gafas. // 

Ni Jack Nicholson, ni Jessica Lange o Angelica Huston como en la versión de 1981 no, aquí en esta historia los personajes son otros y cubanos para más detalles.

La revista cubana Bohemia fue fundada el 10 de mayo de 1908 en La Habana por el empresario Miguel Ángel Quevedo Pérez. Comenzó como un semanario ilustrado de corte cultural, convirtiéndose en la publicación más antigua y prestigiosa de Cuba; y una de las más longevas de Latinoamérica. Entonces Quevedo Pérez también administraba la revista El Fígaro.

Y a raíz de esta fecha, les dejamos este artículo que como todo en esta vida, puede que tenga y sus detractores y simpatizantes, según quien. Total que la condesa de Revilla Camargo fue una de las grades socialité de la etapa republicana en Cuba. 

Nació un veintiuno de julio de 1880 y perteneció a una de las familias más poderosas del mundo azucarero Cubano. Era la dueña de la impresionante mansión situada en el numero 502 de la calle 17, en el vedado, donde se encuentra hoy el museo de artes decorativas de La Habana. ¿Su nombre?, María Luisa Gómez-Mena y Villa.

Su título de condesa le vino por su matrimonio en 1902 con el emigrante español Agapito de la Cagiga y Aparicio, natural de la localidad de Revilla de Camargo, en Santander, Cantabria, poseedor del título de Conde por voluntad de su majestad Alfonso XIII en 1927.

Agapito tenía otros dos hermanos, Eulogio y José María, este ultimo había sido colaborador de la revista «La Montaña», donde publicaba sus trabajos con el seudónimo de «José de Revilla y Camargo», de ahí lo del condado.

Por su parte, Doña María Luisa era, como es de suponer, una de las mujeres más ricas de Cuba y su casa, un tesoro descomunal, recibía a grandes figuras de entonces. Desde el rey Leopoldo III de Bélgica, (Ojo que Leopoldo II fue un sanguinario colonizador del Congo, peor que Hitler) los Condes de Barcelona, los Duques de Windsor y los Duques de Alba.

Se decía entonces que los Revilla Camargo atesoraban más de treinta y tres mil obras de arte provenientes de todo el mundo, como una colección de 94 abanicos de nácar, marfil o madera, juegos de tocador de plata, marfil y porcelana, cristal de Bohemia, Val Saint Lambert, Bacarrat y Moser, incluso los bordes de las piezas del baño eran de oro puro.

Su vida de ensueño llegó a su fin con la llegada al poder de Fidel Castro, de hecho la condesa sufrió la pérdida de la mayoría de sus bienes que no pudo llevarse a España. Según el artículo de la revista Bohemia antes mencionado, los condes buscaron refugió en la residencia del embajador español en la Habana.

Allí se encontraban refugiados también el Dr. Juan J. Remos, embajador de Cuba en Madrid, junto a cuatro miembros de su familia; doña María García, esposa del contraalmirante Rodriguez Calderón, jefe del estado mayor de la Marina de Guerra que huyó en el avión con Fulgencio Batista, y su hijo Carlos.

En esta imagen, de "Vintage Cuba" se aprecia al Duque de Windsor, de la real familia Británica, acompañado de doña Marita Mederos, esposa de Jose Ignacio Rivero Hernández, el ultimo director y dueño del Diario de La Marina.

La condesa dejó piezas de arte chino, japonés, francés, inglés, español, esculturas en bronce y mármol, tallas en madera, mamparas orientales, delicada platería, herrería, destacando una inmensa alfombra persa, un viejo reloj del rey Luis XIV y un secreter que perteneció a María Antonieta, la reina consorte de Navarra, guillotinada por los franceses en 1793.

Y aquí viene el pollo del arroz con pollo. Más allá de seguir resaltando su invaluable patrimonio, nos gustaría decir que con relación a la condesa se produjo un hecho muy curioso. Como pasó con la famosa carta del ex dueño de Bohemia supuestamente escrita desde su exilio en Venezuela, aquí sucedió algo parecido.

En este caso, tal y como fue la supuesta carta de Miguel Ángel, se trata de otra misiva que igualmente dio a conocer en su exilio de Miami el destacado periodista cubano - ya fallecido - Carlos Alberto Montaner. Que suerte tenía este hombre para recibir cartas memorables como estas. Y el tema aquí está que cuando Montaner las dio a conocer, ni Quevedo ni la Condesa, se encontraban en este plano existencial.

¿La otra carta de Quevedo?, famosa misiva esta que fue rebatida por la propia hermana del empresario que cometió suicidio. La doña - desde Venezuela - puso en duda esa "supuesta amistad" de Montaner con su hermano, menos como para dedicarle personalmente sus ultimas reflexiones antes de propinarse el disparo.

Por otro lado la viuda del periodista Carlos Castañeda, Lillian, le confesó al periodista Wilfredo Cancio Isla en 2020 que...«La carta es apócrifa, no coincide ni en estilo ni forma con la manera en que escribía Quevedo». Y agrego:

«Fui amiga de Rosa Quevedo y le prometí que cada vez que viera esa carta apócrifa de su hermano, escrita por una persona malvada, lo denunciaría… y así lo he estado haciendo cuando me la encuentro publicada en alguna parte. Seguiré cumpliendo mi promesa con Rosa siempre que esté a mi alcance».

Montaner, sin duda uno de los mejores columnistas políticos hispanos, de visita en el programa español "Libertad Digital". 

Lillian Castañeda tiene en su poder cartas que Quevedo enviara a su esposo en la década del 60 y asegura que su estilo y la forma en que eran redactadas no guardan similitud alguna con el supuesto testamento político que tanto se ha difundido. Agustín Tamargo, otro periodista que ganara notoriedad en el exilio y trabajara con Quevedo en Bohemia Libre, siempre aseguró que esa misiva era apócrifa.

Carlos Alberto Montaner murió el 29 de junio de 2023 de forma asistida, Eutanasia, y lo hizo compartiendo dos batidos en unión de su esposa Linda y su hija Gina, según lo contó en una entrevista aquí en España.

Total, que estas dos misivas han convertido al anti castrista Montaner en el "cartero más célebre de la historia cubana", con perdón. Siempre existe la posibilidad de que sabedores ambos del alcance que tenía Montaner en Europa, sobre todo en medios españoles, hayan decidido dirigírselas. Pero sabe que, verdad o no, lo cierto es que ambas cartas nos valen a pesar de todo.


Doctor Fidel Castro:

Fíjese que le digo "doctor" en vez de "señor". Y no se asombre. Estoy dispuesta a llamarle "Premier", "Comandante", "Presidente" y todo eso a lo que, de un modo u otro, "se llega". Pero jamás le diría "señor", porque a eso no "se llega", se nace. Y usted no nació señor, doctor.

Esta última coma lo explica todo; desde su inferioridad congénita hasta la destrucción de nuestra Patria. Porque las comas, doctor, tienen demasiada importancia en nuestro lenguaje; ese mismo lenguaje que usted estropea y destruye con idéntica crueldad con que destruye y estropea las demás cosas.

Pero observe que una coma mal colocada, puede transformar no solo la Gramática, sino hasta la Historia, puesto que si en vez de decir: "y usted no nació señor, doctor", dijera "y usted no, nació señor, doctor", estaría ofendiendo a los señores, a Cuba y a Dios, Nuestro Señor. Y ya, con las comas y los puntos en su sitio, pasemos a tratar sobre un tema que a usted le enfurece y a mí me entretiene y hasta me divierte: la crónica social.

La otra noche la emprendió usted contra los cronistas y contra la sociedad. Sobre todo, contra la sociedad. Se explica: ese es el único "latifundio" destruido y confiscado sin perjuicio de su familia.

¡Oh, ese odio suyo a la sociedad! Es irreconciliable. ¿Cómo se puede andar por la vida con tanto odio a cuestas? Es incomprensible. Y más aún en quien —como usted— ha tenido que escalar, porque todo lo ha obtenido escalando y trepando. ¿No le pesaba demasiado el odio? ¿No le estorbaba? Pregunta ingenua. No le estorbaba.

De haberle estorbado, lo habría suprimido. Como ha suprimido cuanto le ha estorbado. Desde Camilo Cienfuegos, hasta la "patria potestad" que, de hecho, ya está suprimida, o trasladada como "función social" del Estado. Usted, doctor, lo odia todo. Pero es lógico: odia lo que nunca tuvo y nunca tuvo nada.

Si no me inspirara tanta repugnancia sentiría por usted una profunda lástima y hasta humana compasión. ¡Si se viera! ¡Es tan abominable! Es tan repulsivo que ha logrado que la humanidad llegara a sentir por usted lo que usted siempre ha sentido por la humanidad: asco, repulsión y desprecio.

Por eso, la otra noche, cuando desbarrando bajo la lluvia —porque llovía torrencialmente— usted lanzaba contra la sociedad cubana los dardos envenenados de sus insultos y calumnias, hube de transportarme —transporte mental, no se haga ilusiones— a mi residencia del Vedado, robada y tiznada por el "Premier Alí Babá y sus cuarenta mil ladrones".

Y eché a volar la imaginación. Lo vi a usted, en mi mesa, con seis milicianas, dos rusos, un chino, —el chino no era Kuchilán— dos checoslovacos y Almeida. Comiendo al estilo ruso, de la Rusia de hoy, donde todas las groserías están previstas.

No a la rusa, como siempre se sirvió mi mesa, que era el estilo fino y elegante de la Rusia aristocrática y tradicional, cuyas elevadas costumbres no murieron bajo la metralla criminal que exterminó al Zar y a toda su familia.

Los vi metiendo las manos en los platos de caviar y llevándolas a las grandes bocas insaciables, tratando de limpiarse después, bocas y manos, en el mantel. También vi a la plebe, con su jefe nato presidiendo la mesa, tomarse mi champán. El champán de mis bodegas. Y no lo sorbían, lo volcaban sobre las fauces, como si lo arrojaran al vertedero.

Los comentarios de los alfabetizadores no tenían desperdicios. Una de las milicianas decía:

—Esas "bolitas" (caviar) no me gustan. Parecen uvitas con sabor a pescado.

Y otro remataba:

—Yo quiero cerveza o ron. "Esto" está muy amargo. Pa’ mí que esta sidra se ha echao a perder con tanto tiempo guardada ahí.

Almeida aprovechó para poner el diálogo en su salsa:

—La verdad, compañero Fidel, yo prefiero la carne con papas y los huevos fritos con arroz. En estas comidas “fistas” se queda uno como si no hubiera comido.

Y usted no dijo nada, Fidel, porque decir algo le hubiese llevado mucho tiempo. Porque uno de los rusos se lo hubiera tenido que traducir al compañero ruso, a los compañeros checos y al compañero chino.

Y eso le iba a embargar demasiado el tiempo que usted necesitaba para algo que advertí en sus ojos: el propósito de salir de allí, lo más pronto posible, para sumergirse en una fonda de chinos y "banquetearse" con un suculento plato de arroz frito, con chop suey y mariposas fritas.

No se extrañe, doctor Castro, "gato no come tomates". Y la chusma —como si pesara sobre ella una maldición— es alérgica al champán, al caviar, a la mantelería de hilo y las cristalerías de Bohemia o de baccarat. Por eso mi casa le es tan adversa a usted y los suyos, como los suyos y usted, a mi casa. Es una consecuencia lógica. Y hasta una represalia justa.

A mí me da náuseas su peste.
Y a usted mi perfume.
El olfato me absolverá.
Usted me lo ha robado todo. Usted ha detentado mi casa. Usted ha convertido mi residencia en un chiquero.

¡Ah, pero en el pecado lleva la penitencia!
En mi casa —donde quiera— hay cosas finas y olor a limpio y a decencia.
¿Se asustó la primera vez que entró en ella, verdad?
¡Vea usted mi venganza!
Todos los ladrones, cuando entran en una casa, asustan a los dueños de la casa. Y esa es mi venganza: usted es el único ladrón que al entrar ha sido el asustado.

¿Le parece poca mi venganza?
A mí, Dios me perdone, me parece excesivamente cruel.

De usted, con todo mi perfume,
Condesa de Revilla de Camargo



La supuesta carta de Miguel Ángel Quevedo, redactada aparentemente pocos días antes de suicidarse el 12 de agosto de 1969 y que se presenta como su supuesto testamento político, la puede leer aquí en este link en rojo.

Por ultimo les dejamos un fragmento aparecido en "Memoria Cívica" que niega la veracidad de una copia original difundida en la internet, con el supuesto discurso de Rafael Díaz-Balart en el Congreso cubano en 1955, donde este expone su oposición a amnistiar a los moncadistas y profetiza la implantación de una dictadura totalitaria por parte de Fidel Castro.

Tanto el articulista Arnaldo Miguel Fernández desde el exilio como el historiador oficialista Eliades Acosta Matos la han desmentido. No sólo eso, es que en el Diario de Sesiones del Congreso en su Sesión extraordinaria del tres de mayo de 1955, no aparece ese discurso durante el debate parlamentario.

Incluso más. Pone en duda también mediante sucesos ocurridos, que la Carta de México firmada en agosto de 1956 entre el capataz del 26 de julio Fidel Castro y el líder del directorio revolucionario José Antonio Echeverría exista. 

Sobre este documento el Castrismo ha hecho ver a los Cubanos desinformados, que el asalto a Palacio Presidencial, así como otras acciones en las que participó el Directorio Revolucionario tuvieron el apoyo tácito de Fidel Castro en México, cuando se sabe que Castro, lleno de soberbia por la decisión de Echeverría, condenó el asalto a Palacio al calificarlo como «un inútil derramamiento de sangre».

Maldita Hemeroteca
Fuentes citadas en el texto