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EL GUAPETÓN COREANO SE RESGUARDA LAS ESPALDAS CON AMENAZAS NUCLEARES


El dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un, ha modificado la constitución de su país, vaya novedad, para que en caso de que él sea asesinado sus fuerzas armadas lancen automáticamente un ataque nuclear como represalia. Que lo diga un asesino que en su código penal castiga con la muerte más de veinte delitos. 

Total que tal y como lo recoge el diario británico Daily Mail, esta medida ha sido tomada por el régimen de Pyongyang tras la eliminación del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, durante la fase inicial de los ataques conjuntos entre Estados Unidos e Israel contra Teherán.

Según el Servicio Nacional de Inteligencia (NIS) de Corea del Sur, la reforma constitucional fue adoptada durante la primera sesión de la XV Asamblea Popular Suprema, que se celebró en Pyongyang el 22 de marzo. Los cambios formalizan los procedimientos para una respuesta nuclear en caso de que Kim Jong-un muera o quede incapacitado para comandar las fuerzas armadas del país.

Los informes surgieron al mismo tiempo que Corea del Norte anunciaba sus planes de desplegar un nuevo tipo de artillería de largo alcance cerca de la frontera con Corea del Sur. Los medios estatales informaron que Kim Jong-un visitó esta semana una fábrica de municiones para inspeccionar la producción de un nuevo obús autopropulsado de 155 mm. 

Por supuesto, existe la posibilidad de que - en caso que muera - no se enterará si su orden fue cumplida o no. En un final en Corea del Norte no está nadie a salvo, por lo tanto, de ser ejecutado si así lo decide el mandatario, un hombre que ha demostrado tener pocos escrúpulos, sobre todo si se siente cuestionado. Y tampoco están a salvo los que logran salir de las fronteras norcoreanas.