Los primeros tranvías que existieron en La Habana eran tirados por tres caballos y tenían su estación terminal en la Plaza de San Juan de Dios, frente al edificio que ocupara la antigua Diputación Provincial.
En aquellos lejanos días (1880 al 85) los "carritos" en su viaje de subida salían de Empedrado y Aguiar, tomaban por esta calle a la de Chacón, seguían por Colón y doblaban por Prado acera de los nones, junto a los árboles, hasta el Parque Central, continuando su recorrido por Neptuno, Consulado, San Rafael, Galiano y Reina.
Los de la línea del Príncipe continuaban por Carlos III hasta el Paradero, y los que iban para el Cerro la Calzada del Monte, al llegar a Belascoain doblaban por esta calle, tomando los del Cerro la Calzada del Monte y los otros la de Cristina, hasta sus paraderos.
Durante el Gobierno del general Wood o sea de la Primera Intervención norteamericana, se dispuso suspender el tránsito de tranvías por la calle del Prado, continuando entonces las paralelas al llegar a Zulueta por esta calle y tomando después la de Neptuno, para continuar su primitivo recorrido, que se advertirá, era en sentido inverso al que siguen actualmente los tranvías.
La calle del Prado era a mediados del siglo XIX un lugar preferido para establecer talleres de madera, establos de coches de lujo y boleras de juegos de bolos. En aquellos días, la parcela limitada por las calles de Neptuno, Prado, Ánimas y Zulueta, estaba ocupada por el taller de maderas "El Monserrate", del que era propietario don Antonio Barreras, padre del comandante del Ejército Libertador don Alberto Barreras, que fue en la época republicana gobernador provincial de La Habana y más tarde senador por esta provincia el presidente del Senado de la República.
El día 1 febrero de 1880 a las diez de la mañana se celebró un acto de carácter popular, para dejar oficialmente abierto el tránsito público, el tramo de la calle Virtudes, de Prado a Zulueta, y entonces, el taller de maderas "El Monserrate", quedó limitado a la manzana de Zulueta, Prado, Virtudes y Ánimas, en tanto que la otra parcela o sea la que estaba limitada por las calles de Neptuno, Prado, Virtudes y Zulueta, fue dedicada a marmolería exclusivamente, pues en aquella época los talleres de maderas explotaban también el negocio de mármoles.
Pocos años después se inició la fabricación de esta última manzana, instalándose un circo ecuestre en la esquina de Neptuno y Prado, y más tarde se levantó un edificio, donde en el año 1895 quedó instalado el Café Alemán, llamado así por la asidua concurrencia de un grupo numeroso de esta colonia que diariamente y en horas de la tarde, concurría a tomar allí cerveza. Exactamente ocurría lo mismo, pero en horas de la mañana, en "Ambos Mundos", situado en Mercaderes y Obispo, donde una de sus mesas estaba siempre ocupada por alemanes.
Los de la línea del Príncipe continuaban por Carlos III hasta el Paradero, y los que iban para el Cerro la Calzada del Monte, al llegar a Belascoain doblaban por esta calle, tomando los del Cerro la Calzada del Monte y los otros la de Cristina, hasta sus paraderos.
Durante el Gobierno del general Wood o sea de la Primera Intervención norteamericana, se dispuso suspender el tránsito de tranvías por la calle del Prado, continuando entonces las paralelas al llegar a Zulueta por esta calle y tomando después la de Neptuno, para continuar su primitivo recorrido, que se advertirá, era en sentido inverso al que siguen actualmente los tranvías.
La calle del Prado era a mediados del siglo XIX un lugar preferido para establecer talleres de madera, establos de coches de lujo y boleras de juegos de bolos. En aquellos días, la parcela limitada por las calles de Neptuno, Prado, Ánimas y Zulueta, estaba ocupada por el taller de maderas "El Monserrate", del que era propietario don Antonio Barreras, padre del comandante del Ejército Libertador don Alberto Barreras, que fue en la época republicana gobernador provincial de La Habana y más tarde senador por esta provincia el presidente del Senado de la República.
El día 1 febrero de 1880 a las diez de la mañana se celebró un acto de carácter popular, para dejar oficialmente abierto el tránsito público, el tramo de la calle Virtudes, de Prado a Zulueta, y entonces, el taller de maderas "El Monserrate", quedó limitado a la manzana de Zulueta, Prado, Virtudes y Ánimas, en tanto que la otra parcela o sea la que estaba limitada por las calles de Neptuno, Prado, Virtudes y Zulueta, fue dedicada a marmolería exclusivamente, pues en aquella época los talleres de maderas explotaban también el negocio de mármoles.
Pocos años después se inició la fabricación de esta última manzana, instalándose un circo ecuestre en la esquina de Neptuno y Prado, y más tarde se levantó un edificio, donde en el año 1895 quedó instalado el Café Alemán, llamado así por la asidua concurrencia de un grupo numeroso de esta colonia que diariamente y en horas de la tarde, concurría a tomar allí cerveza. Exactamente ocurría lo mismo, pero en horas de la mañana, en "Ambos Mundos", situado en Mercaderes y Obispo, donde una de sus mesas estaba siempre ocupada por alemanes.
En la esquina de Prado y Virtudes, donde hoy existe el café "El Pueblo", la Asociación de Dependientes, comenzó las obras de su edificio social, y tras varios incidentes con el Departamento de Fomento, por denuncias recibidas en el sentido de que el contratista de las obras no las ejecutaba bien, quedaron terminadas, disponiendo la Junta Directiva de la Sociedad, inaugurar la nueva casa con un gran baile.
Pero he aquí que cuando el salón principal de fiestas estaba totalmente colmado de público, cundió el pánico entre la concurrencia al propalarse la noticia de que los techos estaban crujiendo y desprendiéndose el material que lo integraba. Esto, como es natural, provocó que las familias, presas de pánico, abandonaran apresuradamente el edificio y la fiesta fuese suspendida.
Pero he aquí que cuando el salón principal de fiestas estaba totalmente colmado de público, cundió el pánico entre la concurrencia al propalarse la noticia de que los techos estaban crujiendo y desprendiéndose el material que lo integraba. Esto, como es natural, provocó que las familias, presas de pánico, abandonaran apresuradamente el edificio y la fiesta fuese suspendida.
Al siguiente día, un arquitecto del Municipio, después de reconocer minuciosamente el edificio, dispuso el apuntalamiento de varios techos, permaneciendo la casa en este estado durante algunos meses. Días después de reforzadas las columnas de las fachadas y ejecutadas otras obras de igual carácter, se instaló en la planta baja del edificio el café que allí existe todavía
Atravesando la calle de Virtudes y en la misma esquina donde funcionaba en el año 1889 una bolera de la que era propietario el español don Manuel Valdés levantó un edificio de dos plantas el señor León de León y de la Torre, casado con doña María Rita Lasa y del Río quienes lo ocuparon en compañía de sus hijos, que fueron los siguientes:
Gilda, muerta de fiebre y tifoidea en esta misma casa cuando sólo contaba 15 años de edad; Gloria, casada con don Antonio Alegría; María, casada dos veces, en primeras nupcias con don Joaquín Gelats y al morir éste con el eminente cardiólogo doctor José M. Martínez Cañas; María Luisa, soltera, y León, casado con doña Jane Etcharry y Perrin, perteneciente a una noble familia francesa.
La casa de los León es hoy propiedad del "American Club", donde está instalada esta distinguida sociedad Al fondo de esta casa por la calle de Virtudes, fabricó después una gran residencia don Domingo Malpica, padrino de la señora Conchita Huidobro, mujer del famoso literato cubano Aniceto Valdivia, que firmaba sus trabajos con el pseudónimo de "Conde Kostia". Continuaremos en la próxima semana ocupándonos de la calle del Prado.
Gilda, muerta de fiebre y tifoidea en esta misma casa cuando sólo contaba 15 años de edad; Gloria, casada con don Antonio Alegría; María, casada dos veces, en primeras nupcias con don Joaquín Gelats y al morir éste con el eminente cardiólogo doctor José M. Martínez Cañas; María Luisa, soltera, y León, casado con doña Jane Etcharry y Perrin, perteneciente a una noble familia francesa.
La casa de los León es hoy propiedad del "American Club", donde está instalada esta distinguida sociedad Al fondo de esta casa por la calle de Virtudes, fabricó después una gran residencia don Domingo Malpica, padrino de la señora Conchita Huidobro, mujer del famoso literato cubano Aniceto Valdivia, que firmaba sus trabajos con el pseudónimo de "Conde Kostia". Continuaremos en la próxima semana ocupándonos de la calle del Prado.
Luis Bay Sevilla
sección Costumbres cubanas del pasado.
Diario de La Marina (Enero 23 1947).
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