En la guerra de Cuba de 1895, un cuatro de mayo fue fusilado un mambí por delincuente en el campamento de "Rita Perdomo". Tras una larga jornada de varios kilómetros, Máximo Gómez y José Martí acampan allí, en la casa del coronel Benigno Freire, y aguardan por el mayor general Antonio Maceo que se encontraba de operaciones en la zona de las Mercedes.
Mientras repasaban la correspondencia del New York Herald con su corresponsal en la tropa, el periodista George Eugene Bryson, Gómez formó el consejo de guerra para juzgar a un mambí conocido como Masabó, bravo en la pelea pero en el orden personal había sido señalado como violador y asesino.
El consejo fue presidido por el procurador Rafael Portuondo y como abogado defensor el Dr Mariano, que aprovechando la presencia de Gómez y Martí solicitó clemencia para su acusado. En cambio Gómez respondió firme: "Este hombre no es nuestro compañero, es un vil gusano" (y ojo con este ultimo adjetivo).
Por otro lado José Martí, que consignó el fusilamiento en su diario de campaña (De cabo Haitiano a Dos Ríos) como ocurrido el día 4 de mayo de 1895, al respecto apunta:
"Grave momento, el de la fuerza callada, apiñada. Suenan los tiros, y otro más, y otro de remate. Sin que se le caigan los ojos, ni en la caja del cuerpo se vea miedo, Masabó ha muerto valiente. ¿Cómo me pongo coronel, de frente o de espalda?. De frente”.
Ni una palabras más escribió Martí con respecto a este asesinato. Solo agregar que una carta escrita el 22 de agosto de 1895 desde Ciego de Najasa, Máximo Gómez informa al dirigente del Partido Revolucionario Cubano en New York, Don Tomás Estrada Palma, sobre el estado de la guerra y a tres meses de haber caído Martí. En ella le cuenta lo siguiente ....
Después de esto, ¿Le extrañaría a alguien que hayan varias páginas del diario de José Martí, en poder de Máximo Gómez, que nunca fueron encontradas?.
Y esperaron bastante para hacerlo, porque este Masabó se había labrado un largo historial como violador de mujeres y una extensa relación con el bandidaje. Sin embargo, más allá del fusilamiento en sí, se genera una situación que no hizo más que corroborar las malas relaciones que existían entre Gómez y Martí.
Por un lado la actitud de Martí en este caso vuelve a dar que pensar. Quizás se trató tan solo de llevarle la contraria al viejo general al ver que estaba decidido a que se cumpliera su orden, y por otro se podría inferir que el apóstol no simpatizaba con la pena de muerte. En cambio les recuerdo que el asesinato del negro bullero cometido por Eduardo Mármol - hermano de Donato - en el campamento Leonor, tampoco lo condenó.
«Habló José Joaquín Palma. «¿Eduardo? Dormía la siesta un día, los negros hacían bulla en el batey. Mandó a callar y, aún halaban. Ah, ¿no quieren entender?». «Tomó el revólver,- él era muy buen tirador: y hombre al suelo, ... una bala en el pecho. Siguió durmiendo».
"... Lo que hizo Martí es nada. Lo que tiene que hacer usted sí es gordo. Ha llegado la hora del parto, que tras su fracaso deberá ser laborioso. Porque Martí, aunque no es tiempo de juzgar, empezó a torcerse y a fracasar desde Camaguey en Fernandina, hasta caer en "Boca de Dos Ríos.
Seis días antes de embarcarnos, tras un anuncio imprudente en el periódico Patria, lo había convencido yo para que se quedara y a mi no fue posible convencerlo. Pudiera decir que los amigos, que enloquecidos lo endiosaban, lo empujaron a ocupar un lugar que no era el suyo, donde pereció sin beneficio para la patria, ni gloria para él."
Maldita Hemeroteca
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