![]() |
| Dominga, hija de Mariana Grajales y la niña alta de blanco es Francisca, nieta de Maceo, que llamaban Panchita y que murió en Cuba hace relativamente poco. // |
Si hay una imagen en la historiografía Cubana que ha sido protegida es la de Antonio Maceo, no por el castrismo solamente, por los que más le conocieron y le estudiaron en el pasado. Y es que el célebre "Titán de Bronce" fue un símbolo de rivalidad para España, incluso más que el escurridizo Máximo Gómez.
De hecho, el día que se supo en España de su muerte, la gente se lanzó a la calle a festejar. No por su muerte en sí, si no porque vieron que con su desaparición la guerra se acercaba a su fin y de esa manera sus seres queridos regresarían a casa. Y llama la atención que a pesar de todo Maceo nunca estuvo preso, sí deportado, y sobre este punto es que trata estos tres trabajos para desglosarlo mejor.
Antonio Maceo y Grajales residió en Honduras entre los años 1881 y 1884, donde desempeñó un papel activo en el ejército y la política local. Fue nombrado comandante militar de Tegucigalpa y de dos puertos hondureños, y propuso proyectos económicos, como un ferrocarril.
Su estancia formó parte de un exilio estratégico, apoyando al gobierno liberal de Marco Aurelio Soto. En los días que median del 10 de diciembre de 1880 a 3 de enero de 1881, en que Gómez nuevamente se embarca para Centroamérica, es cuando éste le sugiérela idea de que vaya a Honduras, país acogedor y en que los cubanos tienen las puertas abiertas. Maceo acepta.
Antonio Maceo no conocía Centroamérica. En 1878 su hermano Tomás había trabajado en Puntarenas, Costa Rica, con Javier Calvar, hermano de Tita, pero poco más. De manera que el 17 de julio de 1881 Antonio Maceo arriba al puerto hondureño de Amapala, en el Pacífico, a bordo del vapor "Salvador".
Y ahora vamos al lío...
No sabemos si se trataban de costumbre de la época o que, pero las infidelidades que tuvieron que soportar las esposas de aquellos caudillos han sido tan legendarios como sus mismas batallas. Les pongo un ejemplo. Junto con su hermano Marcos, Antonio Maceo se hospeda en el pequeño hotel de la señora Lola Romero.
Lola Romero fue por tres años el amor hondureño de Máximo Gómez, incluso fue madre de uno de sus hijos, Antonio Gómez y Romero. O sea, que lo de Bernarda Toro, "mi amada esposa" como él la llamaba, o "mi querida Manana" podía esperar tranquila. Este hijo de Gómez tuvo a su vez descendencia en Honduras, se conoce que seis nietos, Eleonora, Anita, Fausto, Mario, Rodolfo y Fabio.
En Tegucigalpa Maceo es recibido por uno de sus mejores amigos, Don Tomás Estrada Palma, que a la sazón era el director de Correos, así como el poeta y periodista José Joaquín Palma, secretario particular del presidente Marco Aurelio Soto.
De hecho en septiembre de ese año, este mandatario termina nombrando a Maceo como General de División y Comandante Militar de Tegucigalpa. En aquel momento el coronel cubano Miguel Morey ocupaba el cargo de Jefe de la Guardia Presidencial, mientras que otro cubano, García Freyre, el de la Instrucción Pública.
Fin de la primera parte.
Fuente:
Por José Luciano Franco
Por José Luciano Franco
Publicado por: "Cuadernos de historia Habanera"
Emilio Roig de Leuchenring
Historiador de la Habana 1951.
.jpg)