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VERICUETOS DE ANTONIO MACEO POR CENTRO AMERICA (II)



Otra dama que tuvo que soportar adulterio fue Doña María Cabrales. Lo que aguantó esta mujer no lo aguanta ninguna. Un caso: El 17 de julio de 1881 Maceo conoció a la señora Pastora Bustamante, mujer de uno de los oficiales de la guarnición de San Fernando de Omoa, que tenia un hijo de once años llamado Gregorio. (Ojo al dato más adelante).

Tal fue el flirteo entre ellos, que el señor Bustamante se puso celoso por las marcadas preferencias de su esposa hacia el mulato Cubano, de manera que pasó a mostrar descontentos hacia los métodos de gobernación de Maceo. Era evidente que lo quería alejado de su familia. En cambio los historiadores han dado a entender que con su actuación limpia y justa, Maceo se oponía a las acostumbradas "montoneras" (amaños y componendas) de aquella época en Centroamérica.

Anterior a este periplo por centro America, digamos desde Jamaica hacia Costa Rica en 1881, Maceo lo demoró más de la cuenta debido a que su mujer en ese momento, la jamaicana Amelia Marryatt, se encontraba de parto. En mayo de ese año nace un niño en Kingston al que le pusieron Antonio, y le llamaron "Antoñico".

Antes de partir, Maceo le recomienda al doctor Eusebio Hernández que le preste atención médica al niño. Ya en Honduras, Maceo recibe cartas del doctor Hernández, 4 de julio, septiembre 16 y octubre 19 de 1881. A las preguntas que le hace Maceo en 4 y 11 de agosto, inquieto por saber de su hijo, le dice en las cartas, Kingston 19 de octubre y Tegucigalpa 27 de Agosto y 3 de septiembre: "La familia bien, también lo está el amiguito". 

Muerto el general Maceo, Tomás Estrada Palma, que ha vivido en Honduras con él, que conoce perfectamente aquel país donde se casó con una hija del presidente Guardiola de nombre Genoveva, es quien se hace cargo -como tutor- del hijo único reconocido de Antonio Maceo, el niño Antonio Maceo Marryatt. 

No solo en su etapa infantil, Estrada Palma veló su juventud, su etapa de estudiante, incluso universitaria, y ya en Cuba siendo presidente le costeó la boda y hasta le gestionó una casa en usufructo para que viviera. A partir de aquí, al Titán de Bronce comienzan a aparecerle hijos por todos lados.

EL HIJO PROFUGO DEL SIQUIATRICO

Catorce años después apareció en los Estados Unidos una persona que aseguraba ser hijo del general Antonio Maceo. Allá que salió enseguida el general Silverio Sánchez Figueras y, en carta abierta al Director del periódico El Mundo, de La Habana, le dijo: 

"Muy señor mío y amigo: Para coadyuvar a disipar errores, cuya persistencia no acabo de explicarme, le ruego la inserción de estas líneas, por cuya fineza le anticipo mis más cumplidas gracias. No hay nada más desagradable ni enojoso en la vida, que repetir lo que ya se ha dicho más de una vez de manera concluyente y que, por lo mismo, no debe o no debería olvidarse".

Periódicos de la época aseguraban que aquel hombre era hijo de Maceo, aunque sus amigos y adoradores se apresuraron a decir que se trataba de alguien "escapado de un hospital psiquiátrico", en concreto del asilo de enajenados de Central Islip, en Long Island, New York, donde hacía meses se hallaba recluido.

El historiador de la Habana, Emilio Roig de Leuchenring, citando las palabras del el general Silverio Sánchez Figueras, aseguró que la familia del único hijo auténtico de Maceo estaba reducida a su anciana abuela

Según Figueras era una "respetable matrona de raza caucásica pura, que tenía o tiene aún, un establecimiento de baratillo en la calle de la Princesa, en Kingston (Jamaica), modelo de seriedad y de virtud, incapaz de la ficción de que se trata".

Agregaba además, que había conocido al joven Maceo en Kingston por el año 1884 —cuando apenas contaba cuatro años— "en época que allí nos reuníamos para traer la guerra a Cuba, bajo las órdenes de los generales Gómez y Maceo. Sobre este punto Sánchez Figueras dice:

"El movimiento fracasó con un enorme gasto de dinero aportado por la emigración, debido a los desacuerdos engendrados por el autoritarismo del primer jefe, como puede testimoniarlo el eminente patriota señor Néstor Carbonell y aún el mismo coronel señor Fernando Figueredo Socarrás.

Años después —en 1890 ó 91— volví a ver a Antoñito (Toño, como le llamaba su padre) en San José de Costa Rica, cuando el autor de sus días lo llevó allí y puso interno en la Universidad. Terminada la guerra de 1895, lo volví a ver en Santiago de Cuba, y a partir de esa época, ha sido sumamente frecuente nuestro trato y comunicación, mucho más, desde que reside en esta Capital.

No sé si por error o por maldad, en más de una ocasión se ha tratado de confundir al joven Maceo con algún truhán, que de seguro sólo de referencia conoce al general Maceo, siendo por demás sabido que el General no tuvo jamás otro hijo que el que aquí se halla. Los que leen la prensa mundial, habrán encontrado más de una vez en sus noticias, apariciones como la reciente del prófugo del Central Islip".

SOLDADO AMERICANO 

Varios años después Silverio Sánchez tuvo que salir nuevamente a limpiar el honor de su antiguo jefe, cuando uno de los integrantes del Army que atacó Santiago de Cuba en 1898 aseguraba ser hijo de Maceo. Al efecto dijo:

"Para que el público sepa la verdad y no se explote su buena voluntad, me conceptúo obligado a hacer constar que: El Santiago Maceo —supuesto hijo del gran caudillo de la Revolución Cubana, Antonio Maceo— que anda dando conferencias por Minneapolis (E. U.) no es hijo del gran General, ni de ninguno de sus hermanos, ni es, mucho menos, el modestísimo joven nombrado Antonio Maceo, que estuvo aquí hace poco y marchó para los Estados Unidos a continuar sus estudios.

Es un impostor como otro llamado Ramón Ahumada, que ha dado en la manía de explotar a los admiradores de los Maceo, unas veces dándose a conocer como hijo de Antonio y otras de José. El joven Antonio Maceo está en el Estado de Nueva York, bajo el cuidado del muy respetable maestro señor Estrada Palma. Sería de agradecer la reproducción de estas líneas en los periódicos de dentro y fuera de la Isla. 

Silverio Sánchez Figueras. 
Santiago de Cuba, 20 de octubre de 1899".

La siguiente carta publicada en El Cubano Libre, de Santiago de Cuba, 23 de octubre de 1899 el bueno de  Silverio, amigo y acompañante de Maceo en las gestas Cubanas e incluso de la expediciones de la goleta "Honor", añade:


Parientes de Maceo en Honduras. Su hermana Dominga de la Calzada Maceo y Grajales, señalada con un punto rojo. (No fuimos nosotros). Regreso a Cuba y vivió en el No 26 de la calle Paseo, entre Salud y Zanja hasta su muerte, ocurrida tres de septiembre de 1940. Asus pies su nieta Panchita, ultima foto de abajo con cien años.


"Entre la "tropa ciega”, que se agregó al ejército americano cuando la primera intervención en Cuba, tengo la segundad que figuró un sujeto que decía ser hijo del general Maceo, que marchó luego con la tropa americana a Filipinas, y que si mal no recuerdo, fue expulsado allí del ejército, por no sé qué causa, que no sería erróneo pensar fuera de las poco enaltecedoras. 

Y ese sujeto, que parece pertenecer a la legión honorable de "ánimas vilis”, (se refiere a los experimentos hechos en animales antes de seres humanos) apostaría que es el que reaparece en estos días y que la ignorancia a la depravación se empeña en querer confundir con el verdadero hijo de mi viejo jefe, compañero y amigo del alma, general Antonio Maceo.

Como creo en cumplimiento de un deber, haber tocado los puntos principales para evitar repetición de tan desagradable caso, pongo punto final, repitiéndole las gracias al amigo director. 

(Fdo.) Silverio Sánchez Eigueras". 
San José, 13 de junio- de 1913. 

Pero no por ello se desanimaron los impostores. En 1951, el general hondureño Gregorio Bustamante Maceo visitó Cuba afirmando ser hijo legítimo de Antonio Maceo, muerto en combate en Punta Brava en 1896.

Está absolutamente probado que el general Antonio Maceo y Grajales pisó tierra hondureña por vez primera, en Amapola , 17 de julio de 1881. Conoció a Pastora Bustamante, mujer de uno dg los oficia- les de la guarnición de Omoa, en el final del año 1882 , y cuyo matrimonio tenia un hijo de once años, Gregorio.

Además, el general Antonio Maceo no fué a Honduras con su hermano fosé, pues éste se encontraba preso en Africa, y regresó a este hemisferio cuando el primero había salido de Honduras . Y Crombet, Roloff, Hernández, etc, llegaron a Honduras un año después que Maceo, en cuya época el general Gómez ya no era Comandante Militar de Amapola, se encontraba en estaba en San Pedro Sula desde 18 de marzo de 1881

El general Maceo llegaba por vez primera a la región del Norte de Honduras: San Pedro Sula, Puerto Cortés y Omoa. A este último lugar tiene que ir en asuntos del servicio a fines de octubre. Le presentan distintas personas: Suazo, Cisneros, Muñoz Bustamante. Visita la casa de este último, y ve por vez primera — octubre de 1882 — a la señora Pastora Bustamante, madre de un niño de cerca de once años de edad, nombrado Gregorio.

Panchita la niña de la foto
sobrina biznieta de Maceo en 2019
Todo ello prueba que es falso, absolutamente falso que el señor Gregorio Bustamante, nacido, según el mismo confiesa en 26 de noviembre de 1871, sea hijo del general Maceo. 

Todo lo más, estirando un poco el concepto , sería un hijastro, ya que fue del dominio público en Honduras las relaciones íntimas de Pastora con Antonio Maceo en la fecha señalada.

Carecemos de la información suficiente para formular conclusiones acerca de si es o no auténtica la espada que el general Bustamante donó al Museo Bacardí de Santiago de Cuba y que aseguró era la usada por Antonio Maceo como General de División del Ejército de Honduras.

En el Archivo Nacional de Honduras el ingeniero Ramos nos dió los siguientes datos, únicos que pudo facilitar, sobre uniformes, armas e insignias que usaban los oficiales generales de aquella República, en la época en que Maceo participó entre los generales de ese país.

Es la copia de la Orden General de 27 de' enero de 1884, firmada por el coronel Santos Bardales, secretario de la Comandancia General, que reglamenta los uniformes, insignias, etc., de los generales, jefes y oficiales del Ejército, y dice en uno de sus últimos apartados: 

Espada con vaina de metal blanco, conteras adornadas y guarnición de metal amarillo; en ésta el escudo de la República, con tres estrellas de plata sobre la parte superior de ésta.

Tiras y fajas de cordón de oro y en la chapa del brocha el escudo de la República con tres estrellas de plata en la parte superior, dragona de cordón, pasador, borla y canelón de hilo) de oro. Sería oportuno que con estos antecedentes y otros más que pudieran obtenerse, un técnico designado por esta corporación examinara en el Museo Bacardí la supuesta espada.

HASTA UN HIJO MORO LE SALIÓ A MACEO   

A cada momento aparecían en la prensa extranjera —singularmente en la española— comentarios y notas de individuos que se titulaban hijos de Maceo. En los tabores de regulares de Marruecos, o en los tercios de legionarios, no recuerdo bien el cuerpo militar, durante la última campaña contra el caudillo de la liberación marroquí, Abd-el-Krim, figuró también un soldado cubano, al parecer, que se decía hijo de Maceo.

Agregar tan solo que el fruto de su relación extra matrimonial con la jamaiquina Amelia Marryat, Antonio, el Antoñico, murió en 1955 de cáncer de próstata en la Habana, en tanto que su abuela por parte de padre, Doña Mariana Grajales, fallece estando en el exilio de Jamaica.

A la muerte de Maceo, es el presidente de la republica en armas, Don Tomás Estrada Palma, quien de su propio bolsillo se encargó de apadrinar al hijo jamaiquino de Maceo desde que era un niño, luego en su etapa de universitario en el mismo centro donde se había graduado de ingeniero el mayor general Mario García Menocal y Deop, en Cornell, New York, y hasta corrió después con los gastos de su matrimonio con la norteamericana Alice Mackle, y posterior regreso a Cuba.

Estrada Palma fue su segundo padre, también para su esposa, la señora Alice Ysabal Mackl a quienes le costeó su posterior su regreso a la isla. ¡Todo de su bolsillo!. De hecho el notable historiador y periodista Manuel Márquez Sterling escribió en las paginas de "El Fígaro":

“Estrada Palma ha sido el educador del hijo de Antonio Maceo, un gallardo joven que parece llamado a perpetuar la fortaleza de la familia heroica”.

En 1948, el presidente Carlos Prío Socarras lo nombró subsecretario de salubridad. Ahora bien, de la jamaiquina Amelia nunca mas se supo, y el motivo de esa desaparición no pudo ser aclarado ni por el mismísimo José Luciano Franco, biógrafo por excelencia de los Maceo.

A su regreso a la capital, y luego de la intervención del ejercito de los Estados Unidos, Antoñico intentó abrir una clínica propia, y fue la riquísima doña Rosalía Abreu, la benefactora de los gorilas en la Quinta de los Molinos, quien le regaló los instrumentos y el mobiliario necesario para abrir un centro de partos gratuito. Luego el Ayuntamiento de La Habana acordó una subvención de mil pesos mensuales para su sostenimiento.

Por otro lado y  ya para finalizar, el hijo y nieto del Titán, Antonio Maceo Mackle, nacido en 1920, fue uno de los que integró el consejo civil de la brigada 2506 que luchó en las arenas de Playa Girón contra del castro comunismo, al igual que su hijo, Antonio Maceo Masqué, biznieto del general, en su caso como médico de la compañía 3931 de esta brigada. 


Maldita Hemeroteca

Fuente:
Por José Luciano Franco 
Publicado por: "Cuadernos de historia Habanera" 
Emilio Roig de Leuchenring
Historiador de la Habana 1951.