El presidente impuesto de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha anunciado un conjunto de reformas económicas de carácter "liberalizador y descentralizador", así la describen los medios, que están afectando al sector estatal, el comercio exterior, la inversión extranjera y la estructura del Gobierno. (Vaya por dios).
Medidas de ultima hora dentro de un contexto de crisis económica en la isla, donde no acaban de aceptar que el principal obstáculo son ellos precisamente. En declaraciones difundidas por la televisión estatal cubana, Canel dio una nueva vuelta de tuerca, una más, asegurando que los cambios son necesarios ante las "exigencias actuales".
Ya lo había advertido antes, "Revolución es cambiar lo que tenga que ser cambiado", menos a ellos claro. "El país no está detenido, está enfrentando con inteligencia toda esta situación. No todo lo podemos decir tan claramente porque el enemigo está acechando todo lo que hacemos. Nuestra respuesta tiene que ser la de la unidad", agregó con su habitual y aburrida diatriba.
Según medios informativos, los cambios estarían orientados en el sector inmobiliario, turístico, salarios, agricultura e "incentivar la inversión extrajera y brindarle a todos mayor autonomía". (Con ellos fiscalizándolo todo). Más de lo mismo. Estamos arribando a la mitad del mes de junio y va faltando menos para las elecciones de medio término en noviembre, mientras que en Washington siguen esperando por un milagro.
Maldita Hemeroteca
