BREAKING

10/recent/ticker-posts

GENERALES Y TRAIDORES, LA INJUSTA CLASIFICACIÓN.


¿Sabía usted que el Brigadier (general de brigada) Jaime Santiesteban Garcini, quien fuera uno de los ochenta militares cubanos que alcanzaron tan alta graduación en la guerra de independencia del siglo XIX, fue acusado de traidor?.

El Brigadier Garcini, natural de Manzanillo, junto con el general espirituano Marcos García Castro y el también general de brigada agramontino Manuel Agramonte Porro, perteneciente este a la acaudalada e ilustre familia de los Agramonte de Camaguey, fueron tres de esos altos oficiales que la historiografía recoge como traidores.

¿Pero en realidad fueron o no traidores?.

Solo le adelantamos algo: Rafael "Cholón" Maceo, hermano del Titán de Bronce Antonio, fue uno de los que claudicó ante las fuerzas españolas en 1879, y como tal fue deportado sin poder regresar jamás a Cuba porque murió en 1882 en el presidio de Chafarinas. Sin embargo, pese a haber claudicado no aparece recogido como un traidor.

¿Raro eh?.

Los manipulados artículos oficialistas casi nunca hablan de su rendición, en su lugar se limitan a decir que fue deportado a España "al finalizar la guerra chiquita", ¿y como fue que finalizó la guerra chiquita, si no fue por una claudicación masiva y por demás lógica?. Para suerte de todos aquellos "embarcados" en ese levantamiento, no regía en la manigua el decreto Spotorno.

CARLOS GARCÍA CASTRO

El caso del abogado espirituano, alcalde y posteriormente gobernador civil de esa ciudad, Don Marcos García Castro, es el siguiente en esta lista. Ferviente crítico del presidente Carlos Manuel de Céspedes, jefe militar del distrito Santi espíritus bajo el mando del mayor general Polaco Carlos Roloff Mialovfky, fue de los que se opuso tajantemente al levantamiento o sedición de Santa Rita, ocurrida en 1877.

Sería difícil enumerar aquí todos los combates en que tomó parte el señor García Castro, nos atreveríamos a decir que pocos jefes batieron el cobre como este hombre. Se le calculan mas de cien combates, muchos de ellos decisivos como el de Taguasco, donde se apoderó de todo un convoy español.

También la destrucción del ferrocarril de su localidad, así como los muelles de embarques que servían de suministro a las fuerzas españolas o en Iguará, donde repitió la dosis con nuevo ataque a otro convoy hispano. Sin embargo, depuso las armas un año después en "Ojo del Agua" y ojo al dato, su nombre no aparece entre los firmantes de la capitulación ni aceptó la paga del gobierno español que sí aceptó la gran mayoría.

Sí amigo, porque aunque los libros de historia de la dictadura no lo recoja, la mayoría de aquellos jefes mambises que tan edulcorante historia nos han contado, fueron recompensados económicamente por abandonar sus armas, uno de los aspectos contemplado en el artículo cinco de la paz del Zanjón.

De hecho, tanto a Máximo Gómez como a Antonio Maceo y muchos otros, se les facilitó gratuitamente la embarcación con la que marcharon de Cuba al exilio. Al menos en el primero, no consta plata en efectivo, pero si el medio de salir de Cuba.

En fin, que el brigadier Castro, de postura anti Cepedista, aceptó la autonomía de España y como tal fue designado gobernador civil de Santi espíritus. Ese es el motivo y no otro. Con la llegada de la republica abrió un bufete de abogados en la calle Manrique, en la Habana, ciudad donde murió en 1909. Se encuentra sepultado en el cementerio de Colón.

AGRAMONTE 

Por su parte a Don Manuel Agramonte Porro, que fue ascendido a brigadier en 1872 por decisión firmada por Carlos Manuel de Céspedes, y designado como jefe de la Brigada de Caonao dentro de la sexta Brigada de la primera división de Camaguey, le pasó lo mismo que a la mayoría de los que insistieron en seguir alzados pese a no contar ni con las armas, los recursos, y mucho menos los deseos.

Agramonte depuso las armas ante las autoridades españolas y como tal ha sido señalado de traidor. No sabemos como llamarían entonces al 90 % de aquellos valerosos e intocables lideres. Vea si es capaz de citar cual de ellos no tuvo en su expediente alguna que otra claudicación anotada. En fin, que estando amnistiado en 1873, le tocó el amargo trago de tener que reconocer el cadáver vejado y maltratado de su pariente Ignacio Agramonte, el más grande de los mambises cubanos, un convencimiento que pensamos discutir con nadie.

Además, tuvo la desgracia de perder un hijo, el capitán José María Agramonte Varona, que estando bajo las ordenes del mayor general polaco Roloff, cayó en una emboscada que le tendiera el espía y voluntario Nicolás Yero, quien haciéndose pasar por mambí le dio muerte en Ciego de Ávila el 24 de octubre de 1895. Dicho esto, ¿existe la posibilidad de que hayan sido señalados como "traidores" injustamente?. Por supuesto que sí existe. El papel y los tontos lo aguantan todo.

En la época en que regía un decreto que prohibía hacer negociaciones de paz con España de manera independiente, "Decreto Spotorno", estos militares, ya bastante expertos, tuvieron la altura de miras que no tuvieron otros como para percatarse de que el modo de llevar aquella guerra no les conduciría a ningún lado. Por el contrario, era seguir destruyendo la economía y lo que era peor, al costa del sacrificio inútil de vidas humanas.

No por gusto la emigración, la más importante fuente económica de aquellos levantamientos, decidió no apoyar una causa más que consideraran igualmente perdida de antemano. Al final la historia les dio la razón, y de cierta forma aquellos mismos que les acusaban de traidores en su momento, tuvieron que claudicar irremediablemente.

Tan es así, que cuando Calixto García desembarcó el siete de mayo de 1880 para ponerse al frente del caprichoso levantamiento llamado guerra chiquita, la mayor parte de los hombres que la habían iniciado habían abandonado el campo de batalla bastante decepcionados.

El caso del general manzanillero Jaime Sebastián Garcini fue aun más difícil todavía. Nombrado por Céspedes como Teniente General de las fuerzas en Manzanillo y uno de los ocupante de Bayamo, de milagro pudo salvar su pellejo de la ira de "sus mambises", en especial la de Máximo Gómez.

Lo habían condenado a muerte, sin embargo logró sobornar al centinela que los vigilaba que aprovechó para huir también. Resulta destacable que este brigadier vivió en su ciudad de Manzanillo hasta su muerte, en 1897, sin que nadie le molestara por ello. Fue otro de los que murió por ley de vida en 1878 en Manzanillo, repetimos, sin que nadie le cuestionara nada.

Mejor pregúntese usted quiénes decidieron iniciar esta absurda guerra condenada al fracaso, generales como Guillermón Moncada, Cornelio Rojas, Grave de Peralta y el más resabioso y terco de todos, Calixto García Íñiguez, pese a que otros valorados líderes como Antonio Maceo o Máximo Gómez decidieron poner pies en polvorosa luego de una "animada charla" con el capitán general español, Don Arsenio Martínez Campos.

Es que el 90% de la Junta Central de Camagüey y todo el gobierno en armas en general, no quería más guerra y decidió pactar con España. Por esa regla de tres, ¿cómo le llamamos a todos estos claudicados, traidores o cobardes?, ah no, que era una pausa necesaria, ya, ya. Aquellos "traidores" eran gente con un mínimo de sentido común y no de orgullo.

Una carta de José Martí enviada al generalísimo Máximo Gómez, con fecha del 20 de Julio de 1882, resume perfectamente esta situación:  

“(…). Por mi parte, General, he rechazado toda excitación a renovar aquellas perniciosas camarillas de grupo de las guerras pasadas, ni aquella Jefatura espontánea, tan ocasionadas a rivalidades y rencores, sólo aspiro a que formando un cuerpo visible y apretado aparezcan unidas por un mismo deseo grave y juicioso de dar a Cuba la libertad verdadera y durable (…)”

Un Brigadier que alcanzó gran notoriedad en la manigua y en la república después, fue el presidente electo Gerardo Machado y Morales, natural de Camajuaní, que siendo hijo de un colono emigrante de la isla canaria de La Palma, ingresó desde muy joven el ejército libertador, y al mando de otro que también fue presidente, José Miguel Gómez, que en su mandato lo incorporó como Secretario de Gobernación. La historia de Machado se conoce de sobra, sobre todo la mala, porque de la buena, que es muy superior, apenas se habla. 

CHOLÓN

Por otro lado uno de los hermanos Maceo que alcanzó los grados de brigadier durante la "Guerra Chiquita" y al mando de Calixto García, fue Rafael Maceo Grajales, alias "Cholón".

Era el cuarto hijo del matrimonio de Doña Mariana Grajales y Don Marcos Maceo, y único de los hermanos Maceo con esta graduación. Como dijimos arriba, Cholón claudicó con todas las letras. Fíjese que su hermano Antonio - que amenazaba con romper el corojo - fue otro de los claudicados en 1879, decisión que tomó junto con los también brigadieres Pío Rosado y Carlos Agüero, en cambio no aparece en este triste podio de traidores.

Cholón no murió en combate, si no estando preso en las cárceles españolas de Chafarinas. Al fracasar la guerra se entregó a las tropas españolas el 15 de julio de 1880. Pese a su presentación voluntaria, fue hecho prisionero y enviado a esta tenebrosa prisión ubicada en una isla frente a Marruecos donde murió de neumonía el dos de mayo de 1882.

En cambio su hermano José, que había llegado también a Chafarinas cinco días antes, consiguió salir de allí y regresar a Cuba incorporándose posteriormente al tercer y ultimo levantamiento del 1985. De hecho, fue el único de los hermanos Maceo que tomó parte en las tres guerras, 1868, 1880 y 1895, y en esta ultima es donde alcanza el grado de mayor general. 

El llamado "León de Oriente", fue uno de los dieciséis mambises que murieron en el combate de "Loma de Gato" el cinco de julio de 1896. Tenía apenas cuarenta y siete años de edad. Entre la alta oficialidad del ejercito libertador Cubano, los generales de brigada fueron los que constituyeron la mayor cantidad con ochenta.

Maldita Hemeroteca
Fuente: Diccionario Enciclopédico de Historia Militar de Cuba. Primera parte 1510 - 1898

NOTA: Les dejamos además el listado, y los que fueron ascendidos en la guerra de 1868 y luego en la chiquita. 

  • Guillermo Acevedo Villamil
  • Carlos Agüero García
  • Manuel F. Alfonso Seijas
  • Juan R. Benítez Domínguez
  • Roberto Bermudez López
  • Luis Bonne Bonne
  • Bernabé Boza Sánchez
  • Juan Bravo Pérez
  • Bernardo Camacho Olazagasti
  • Adolfo del Castillo Sánchez
  • Joaquín Castillo Duani
  • Joaquín Castillo López
  • Juan Pablo Cebreco Sánchez
  • Enrique Collazo Tejada
  • Tomás Collazo Tejada
  • Clemente Dantín Felix
  • Pedro Delgado Carache
  • Carlos Dubois Castillo
  • Vidal Ducasse Reeve
  • Fernando Espinoza Socarrás
  • Higinio Esquerra Rodríguez
  • José Fernández de Castro
  • Fernando Freyre de Andrade
  • Calixto García Enamorado
  • Carlos García Vélez
  • Dionisio Gil Rosa
  • Daniel Gispert García
  • José Gómez Cardoso
  • Clemente Gómez Díaz
  • Carlos González Clavell
  • Alfonso Goulet Goulet
  • Angel Guerra Porro
  • Eusebio Hernández Pérez
  • Jacinto Hernández Vargas 
  • Federico Inchaustegui Cabrera
  • Enrique Junco de la Cruz Muñoz
  • Mariano Lora Torres
  • Enrique Loynáz del Castillo
  • Gerardo Machado Morales
  • Remigio Marrero Alvarez
  • Prudencio Martínez Hechavarría
  • Domingo Méndez Capote
  • Federico Mendizábal Alemán
  • Vicente Miniet Ginarte
  • Eugenio Molinet Amorós
  • Rafael Montalvo Morales
  • Juan Monzón-López Arcos
  • Tomás Padro-Sánchez Griñán
  • Adolfo Peña Rodríguez
  • Francisco Peraza Delgado
  • Francisco Pérez Garóz
  • Lino Pérez Muñoz
  • Joaquín Planas Ulloa
  • Vicente Pujal Puente
  • Víctor Ramos Hernández
  • Alfredo Rego Alfonso
  • José Reyes Arencibia
  • Armando J. Riva Hernández
  • José Luis Robau López
  • Hugo Roberts Fernández
  • Alberto Rodríguez Acosta
  • Manuel Rodríguez Fuentes
  • Cornelio Rojas Hurtado
  • Pedro Sáenz Yáñez
  • Tomás Salazar Feria
  • Armando Sánchez Agramonte
  • Eugenio Sánchez Agramonte
  • Silverio Sánchez Figueras
  • Mariano Sánchez Vaillant
  • José J. Sánchez Valdivia
  • Julián Santana Santana
  • Ricardo Sartorios Leal
  • Esteban Tamayo Tamayo
  • Martín Torres González
  • Porfirio Valiente Del Monte
  • Francisco Valiente Portuondo
  • Pedro Vargas Sotomayor
  • Higinio Vázquez Martínez
  • Juan Veloso Cardoso
  • Juan Bruno Zayas Alfonso.

Generales de Brigada.
Nombrados durante la Guerra de los Diez Años 
(1868-1878).

  • Ramón Ortuño Rodríguez 
  • Francisco Marcano Álvarez
  • Delfín Aguilera Cruz 
  • Guillermo Lorda Ortegosa
  • Jaime Santiesteban Garcini* 
  • Ángel del Castillo Agramonte 
  • Domingo Agripino Goicuría Cabrera
  • Eduardo Mármol Ballagas
  • Honorato Andrés del Castillo Cancio. 
  • José María Aurrecoechea Irigoyen 
  • Jesús Rodríguez Aguilera 
  • José Sabino Caillet 
  • Fernando Fornaris y Céspedes 
  • Bernabé Varona Borrero
  • José Inclán Risco 
  • Miguel Bravo Sentíes 
  • Francisco Vega Espinosa 
  • Manuel Agramonte Porro* 
  • José de Jesús Pérez de la Guardia 
  • Francisco Muñoz Rubalcava 
  • Henry Reeve "El inglesito" 
  • Gabriel González Galbán 
  • Marcos García Castro* 
  • Gregorio Benítez Pérez
  • Cecilio González Blanco
  • Francisco Jiménez Cortés
  • Arcadio Leyte-Vidal 
  • Leonardo Mármol Tamayo 
  • Silverio del Prado Pacheco
  • Belisario Grave de Peralta
  • José Sacramento "Payito" León Rivero
  • Modesto Fonseca Milán. 

Generales de Brigada 
nombrados durante la Guerra Chiquita (1879-1880).
 
  • Pío Rosado Lorié
  • Rafael Maceo Grajales "Cholón"
  • Carlos Agüero Fundora.
*Recogidos como traidores