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AOKIGAHARA: EL BOSQUE DE LOS SUICIDAS JAPONESES.

El bosque de los suicidios de Japón, Aokigahara, es un espeso bosque de 35 km² al noroeste del famoso monte Fuji, entre las prefecturas de Yamanashi y Shizuoka

Se encuentra situado a la orilla del Lago Sai, el cuarto lago más grande de los famosos cinco lagos del monte Fuji. El terreno está formado por roca volcánica. De hecho, Aokigahara nació con un torrente de lava durante la gran erupción del año 864.

Un bosque oscuro

A pesar del frondoso bosque de pinos, las características del bosque hacen que la vida silvestre sea muy escasa. La sensación es de estar en un bosque donde la vida animal ha elegido no estar presente, o ha sido excluida de su interior.

El bosque está formado por un tupido manto de pinos que ocultan los rayos del sol, creando una atmósfera muy oscura y tenebrosa. A plena luz del día es muy fácil desorientarse, ya que al mirar arriba se hace difícil poder ver donde se sitúa el sol y tener algún punto de referencia que sirva para orientarse.

Ya que es fácil perderse para cualquiera que entre en Aokigahara, es muy común encontrar cinta adhesiva pegada al tronco de los árboles para no desorientarse en el camino de vuelta. En muchas ocasiones no suelen retirarla en el camino de vuelta, por lo que se ha ido acumulando año tras año y es fácil encontrarla por los cientos de senderos.


La siniestra historia de Aokigahara. Así dicen que está el bosque, maldito, y lo dicen por los poemas que se han escrito desde hace más de mil años. Siempre se ha asociado con demonios y la mitología siniestra japonesa.

Cientos de leyendas se han ido transmitiendo a lo largo de los años, haciendo referencia al bosque de Aokigahara como un lugar prohibido y demoníaco. Durante el siglo XIX, Japón fue azotado por continuas hambrunas y epidemias. Las familias más pobres, ante la dificultad de criar y mantener a sus niños y ancianos, los abandonaban en el bosque a su suerte como una natural eutanasia.

Los caminos en el interior del bosque están llenos de carteles y letreros intentando animar a los desesperados suicidas y evitar que cumplan con su lamentable objetivo. Ver estos carteles es cuando menos escalofriante. Los letreros tienen mensajes como “Tu vida es preciosa”, “Piensa en tu familia” o «La vida es un regalo que te dieron tus padres«. Están colocados por la policía.

En 1959, un famoso escritor japonés llamado Seicho Matsumoto, dijo que aquel bosque, abandonado y salvaje, era  un lugar perfecto para morir en secreto y conseguir que nadie pudiera encontrar el cuerpo. Publicó una novela llamada Kuroi Jukai, "El negro mar de árboles", que fue llevada a la televisión, y donde narra la historia de una pareja de enamorados que deciden suicidarse en Aokigahara. Se cree que desde entonces los suicidas eligieron este lugar.

El fenómeno de los suicidios en Aokigahara

Japón es uno de los países con la tasa de suicidios más alta del mundo. En el año 2014, más de 25.000 personas se quitaron la vida voluntariamente en Japón, una cifra demasiado elevada. El aislamiento, las largas jornadas laborales o la presión social, hacen que el pueblo japonés encabece el triste ranking por habitante.

Por otro lado, el aspecto filosófico-cultural de la mentalidad japonesa también es muy importante. El «suicidio honorable» es un antiguo término que de alguna forma pervive en la sociedad actual, que tiene su origen en la práctica samurái de hacer el "seppuku" o en su término más popular, el "harakiri". También se pudo observar en los pilotos japoneses de la Segunda Guerra Mundial, lo famosos "kamikazes" .

---El gobierno ha dejado de dar datos sobre el número de suicidios desde hace algunos años para evitar llamar la atención de estos sucesos y de algún modo no crear el efecto llamada que pudiera tener.---
Para terminar, decir que al contrario que en occidente con el pensamiento cristiano, el suicidio nunca se ha concebido como pecado. Tal es así, que incluso se llega a ver como una forma de asumir las responsabilidades. Esta mentalidad cultural hace que los japoneses sean más propensos a quitarse la vida que en otros países y este bosque es una referencia desde 1959.

Desde entonces se empezaron a contabilizar los suicidios en una media de cien anuales. Hasta el año 2017 se habían contabilizado más de 5.800 suicidios en 58 años. Con estas cifras, adentrarse en este bosque es sin duda una aventura muy osada y atrevida por lo que allí se puede encontrar el visitante.

Anuncios persuasivos para los posibles suicidas 

Pasar una noche aquí siendo conscientes de que 5.800 personas atormentadas se han quitado la vida en ese lugar, no debe ser una experiencia muy agradable que digamos. Más que se cree que esos pinos guardan las almas de las personas que una vez desesperadas, decidieron terminar con su tormento.

La forma más habitual de quitarse la vida en Aokigahara es por el método del ahorcamiento, usando normalmente la rama de algún pino y una cuerda. El segundo método elegido por los suicidas es el envenenamiento, generalmente con algún tipo de droga.

Equipo de rescate

El fenómeno del suicidio es tan recurrente, que desde 1971 se empezó a organizar una vez al año batidas periódicas de rastreo para encontrar cadáveres de suicidas que por desgracia, no hayan podido ser detectados casualmente por senderistas o guardias forestales. Suelen organizarse en equipos formados por bomberos, policías y voluntarios que suelen sobrepasar las 300 personas. Por otro lado, diariamente, una furgoneta de la policía vigila los alrededores de Aokigahara con el mismo objetivo.

Tesoros abandonados

Debido a la cantidad de personas que anualmente pierden la vida allí, el bosque de Aokigahara puede llamar la atención de forma frívola por la innumerable cantidad de tesoros como joyas, tarjetas de crédito, carteras con dinero o cualquier pertenencia con valor que los suicidas portaban antes de su desenlace final. Se cuenta que una vez alguien se encontró la cartera de un cadáver con 370.000 yenes, unos 3.700 euros. Como buen japonés la devolvió a su familia.

En 1993 el escritor Tsurumi Wataru publicó un libro llamado El Completo Manual del Suicidio. Se vendieron más de 1,3 millones de ejemplares solo en Japón. Recomendaba Aokigahara como el mejor sitio que se podía encontrar para quitarse la vida. Por supuesto, son muchos más los que exhortan a la población a no seguir semejante recomendación. 

Recientemente en 2016 se rodó un película titulada «El bosque de los suicidios«(The Forest), en la que una chica estadounidense, Sara, busca a su hermana gemela desaparecida en el bosque de Aokigahara.

Condensado de Japonpedia