| Imagen del articulo del suicidio del coron, y la foto del medico y comandante Esteban Borrero. |
Suicidas fueron el comandante Esteban Borrero, René López, el matrimonio del santiaguero Pablo Lafargue y Laura Marx, la hija de Karl Marx, y que ya vimos en este sitio. Tambien atentaron contra su vida Adolfo Utrera, Roberto Méndez Pénate, Fernando Collazo, el piloto Pedro Luis Díaz Lanz, el ex presidente Carlos Prío Socarrás o el del ortodoxo Eduardo Chibas en 1951, el más mediático de todos, por la cobertura que le ha dado la prensa castrista.
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Prometía tanto en las letras, que hasta el mismo Julián del Casals se lo hizo saber a su padre: “No creo que haya habido aquí, en ninguna época, un solo poeta que haya escrito un soneto tan perfecto a esa edad, ni creo que entre los que hoy escriben versos, no siendo Varona, exista quien la pueda igualar…”. Además en su casona de Puentes Grandes dejó muestras de su genio pictórico.
El abogado Osvaldo Dorticós, quien se desempeñó como vicepresidente, Haidée Santa María, hermana de Abel, caído en el asalto al cuartel Moncada y hasta el hijo del dictador Fidel Castro, de igual nombre, pusieron fin a sus vidas voluntariamente, al menos que sepamos.
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Abogado y político, el coronel del Ejército Libertador, Representante a Cámara, Gobernador de Las Villas y Secretario de Justicia en el gobierno del presidente Carlos Mendieta, Roberto Méndez Peñate, se suicidó el cuatro de abril de 1934 después de firmar un decreto que otorgaba plena impunidad a los militares por varios delitos.
La decepción sufrida con el gobierno de su gran amigo y correligionario de Partido, Carlos Mendieta Montefur, pudo más. Peñate, que en un articulo del Diario de la Marina fechado el diez de abril de 1947 y firmado por el periodista Luis Bay Sevilla, le señala como uno de los políticos más pulcros y honrados de aquella república.
Se había alzado en armas contra de sus rivales políticos y ex compañeros de causa mambisa, Don Tomás Estrada Palma, el mayor general Mario García Menocal y finalmente contra su paisano de Camajuaní, el brigadier Gerardo Machado y Morales, todos presidentes de la republica en su momentos y etapas.
El cuatro de abril de 1934, siendo Secretario de Justicia del gabinete de Carlos Mendieta, se quitó la vida por las citadas desavenencias con Mendieta, que le instó a firmar una amnistía en contra de los militares. Su cargo en la secretaría lo ocuparía el patriota matancero Cosme de la Torriente y Peraza.
Pero dentro de esta misma cuerda mambisa, tenemos el otro caso del medico y comandante del ejercito libertador camagüeyano, Esteban Borrero Echevarría, que se quitó la vida el 29 de marzo de 1906 en un hotel de San Diego de los Baños, en la provincia de Pinar del Río.
Este medico, poeta y escritor además, que junto con José Martí y Julián del Casal ha sido considerado otro de los grandes de las letras cubanas, residió en Puentes Grandes, Marianao, en donde estuvo casado con la señora Consuelo Pierra y Agüero.
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Durante el llamado "Período Especial", años 90´s, se suicidaron en Cuba 2.374 personas, una de las mayores cifras en las ultimas seis décadas.--------------------------------------------------------------------------------------------------
Sin embargo, los golpes que le dio la vida fueron muy duros. Para empezar escapó milagrosamente de la muerte cuando fue condenado por los españoles y enviado al exilio, sufrió la muerte de sus hermanos, Manuel y Elena y sobre todo la pérdida de su hija menor, la señorita Juana Borrero, muerta en Cayo Hueso de fiebre tifoidea el nueve de marzo de 1896, cuando apenas iba a cumplir los 19 años.
(De Juana, ver su hermoso poema "Vespertino").
Así se lo hizo saber su padre en una triste y sentida carta a Tomás Estrada Palma desde Cayo Hueso, escrita en mayo del 1896, que a juzgar por el motivo debió ser definitivo para tomar después tan drástica decisión.
Pese a todo consigue regresar a Cuba en 1902 como representante del tercer cuerpo de ejercito mambí, y en la isla fue catedrático de Anatomía, de Psicología Pedagógica, Historia de la Pedagogía e Higiene Escolar en la Universidad de la Habana. Su otra hija, Dulce María Borrero, fue igualmente una destacada escritora.
En otra misiva, esta dirigida a la viuda de Antonio Maceo, la señora María Cabrales, le escribe:
En Cuba colaboró con varias revistas como “Cuba Contemporánea”, “Revista Cubana”, “Revista Bimestre Cubana”, “El Fígaro”, “Cuba y América”, “Social”, “La mujer moderna” y “Anales de la Academia Nacional”, entre otros.
Pero lo que más estremece de este hombre fue que antes de morir, tal cual visionario, dejó frases que siguen grabadas en la memoria de varias generaciones, y que a pesar del tiempo que ha pasado continúan estando increíblemente vigentes. Por ejemplo:
"El alma de Cuba se encuentra amenazada de muerte. No puedo decir todavía si el fruto de la Revolución duerme en una cuna o yace en un sarcófago".
"Yo estoy lleno de indignación y enfermo del alma. Momentos hay en que quisiera llamarles imbéciles y cobardes. ¿Qué haremos en Cuba libre con esta gente?".
Se quitó la vida en San Diego de los Baños, Pinar del Río, el 29 de marzo del 1906 y dejando inconclusa su novela, "Aventura de las Hormigas".
Maldita Hemeroteca
