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| Pedro "Perucho" Figueredo y Cisneros |
Los historiadores aseguran que fue el once de junio de 1868, cuando el abogado bayamés, Don Pedro Figueredo y Cisneros, interpretó las primeras notas de lo que sería el himno de Bayamo, o himno patriótico La Bayamesa, que más tarde se convertiría en el himno nacional cubano.
Cuentan que ese día Figueredo, junto a Francisco Maceo Osorio y Francisco "Pancho" Vicente Aguilera, llegaron al acuerdo de que había que componer una pieza musical que motivara el ímpetu del independentismo, y que causara el mismo efecto de “La Marsellesa” en los Franceses. De manera que el día 14 quedó compuesta la melodía, orquestada por el músico bayamés Manuel Muñoz Cedeño.
Cuenta también que el 20 de octubre de 1868, al ser tomada la ciudad de Bayamo por las tropas insurrectas, Figueredo sacó un lápiz y un papel de su bolsillo y sobre la misma montura de su caballo, (ya sabe como somos los cubanos de teatreros), redactó los versos acoplados a esa melodía e inspirada en la señorita Adela Morel, a quien supuestamente iba dedicada.
Sin poner en duda para nada el talento de Figueredo, a muchos cubanos nos queda claro que ese himno es, no digamos un plagio, pero si el primer "sample" que se hizo probablemente en la américa hispana.
No hay más que escuchar un fragmento de la comedia musical "Las bodas de Fígaro", compuesta por el gran musico alemán Wolfgang Amadeus Mozart en 1786, concretamente el aria (parte cantada) al final del primer acto y que llevó por nombre: “Non più andrai farfallone amoroso”, para darse cuenta del fragmento copiado.
Solo agregar que esta partitura vio la luz en 1912, cuando la señora Morel la dio la dio a conocer y se la donó al sobrino de Figueredo, Fernando Figueredo y Socarrás, y además fue reproducida en el influyente periódico "El Fígaro". Aquí un fragmento de la carta de la señora Adela...
La obra fue registrada oficialmente en la constitución de 1940 como uno de los símbolos patrios. El sample, que se traduce literalmente al español como “muestra”, es un fragmento de una obra musical que se utiliza para la creación de una nueva, generalmente por otra persona, ya hemos hablado de eso aquí. Salvando las épocas, eso fue lo que hizo Figueredo ni más ni menos. Lo importante de todo es que cumplió el objetivo para el que fue creado, y se evitó en esos años su respectiva denuncia en los tribunales por plagio.
Jorge García
Maldita Hemeroteca.
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