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| Imagen de la calle Ayestaran en la Habana. // |
Se conoce que una de las calles más transitadas de La Habana lleva por nombre "Ayestaran", que va desde la no menos popular avenida "Carlos III"–rebautizada por la tiranía castrista como "Salvador Allende"– y se extiende hasta la avenida "Boyeros".
Sin embargo, puede que algunos no sepan que ese apellido perteneció a un señor que en vida se opuso a los designios de Carlos Manuel de Céspedes, el entonces llamado "Sultán de Bayamo" o "Padre de la patria" según quien. Don Luis Ayestaran y Moliner nació en la Habana procedente de una familia de origen vasco, que estudió en la universidad de la Habana licenciándose en derecho.
La "delicada misión" no consistía en otra cosa que neutralizar la gestión del "cuñadísimo" Quesada, hermano de Ana de Quesada, la esposa de Carlos Manuel de Céspedes. Este señor se encontraba en esa ciudad después de haber sido destituido del cargo de General en Jefe del Ejército Libertador, por cierto un grado militar que le fue otorgado por su propio cuñado precisamente.
Meses antes, el quince de Diciembre, la Cámara, cansada del aspirante a tirano, había decidido convocar a una reunión de jefes militares en la finca "El Horcón de Najasa", propiedad de Ignacio Mora, y en esa reunión Quesada fue tan miserable que se aprovechó del desconocimiento de la situación por parte del mayor Ignacio Agramonte para confundirlo en principio.
Desde joven se incorporó a las filas de la insurrección, en servicio de la cual se trasladó desde Nueva York en Abril de 1869, formando parte del Congreso Cubano de Guáimaro. Señalar aquí que Ayestaran está considerado como el primer habanero que se alzó en armas en el oriente cubano, un dato histórico muy curioso a la par de importante.
Entre el 20 de noviembre y mediados de diciembre de 1868, Ayestaran se incorpora al alzamiento contra España en el ingenio Cafetal, cerca de Nuevitas en Puerto Padre, en la provincia de Camagüey. Para el mes de marzo de 1869 formó parte de la comisión creada por los camagüeyanos para entrevistarse con los indispuestos villareños.
Recordemos que los lideres de Las Villas se opusieron al gobierno en armas en febrero de 1869, pues tenían como objetivo en esa reunión el de acordar el tipo de gobierno que debía instaurarse en la futura República, y sobre todo previendo una dictadura que ya se perfilaba en la figura de Céspedes y, sobre todo, en la de su ambicioso cuñado Manuel de Quesada y Loynaz.
Este encuentro se conoció como la "Reunión de Tínima", celebrada el siete de abril de 1869 en la finca de igual nombre, y donde Ayestarán fue elegido por la Asamblea Constituyente de Guáimaro como miembro de la Cámara de Representantes. El ocho de mayo de ese mismo año la Cámara decide enviarlo a Nueva York con una secreta y delicada misión, y que el régimen castrista siempre ha tratado de ocultarnos a los cubanos, lo que consiguieron con una buena parte de ellos.
Al otro día, en una nueva reunión, Quesada decide erigirse en dictador directamente, y es cuando Agramonte se da cuenta de los verdaderos planes de este arribista. Tanto Rafael Morales como el propio Agramonte se le oponen ferozmente, y evitan que vuele por los aires el sistema democrático y civilista del movimiento acordado en Guáimaro.
Quesada pretextaba que Cuba no necesitaba de leyes democráticas si no de armas y soldados. Agramonte, perplejo por lo que estaba presenciando, decide junto a Cisneros Betancourt que Quesada debía quedar depuesto cuanto antes, lo que la cámara logra por aclamación. Quesada no tuvo siquiera el valor de afrontar su destitución personalmente, en su lugar envió a un ayudante con "su renuncia".
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| Don Luis Ayestaran y Moliner. |
Quesada pretextaba que Cuba no necesitaba de leyes democráticas si no de armas y soldados. Agramonte, perplejo por lo que estaba presenciando, decide junto a Cisneros Betancourt que Quesada debía quedar depuesto cuanto antes, lo que la cámara logra por aclamación. Quesada no tuvo siquiera el valor de afrontar su destitución personalmente, en su lugar envió a un ayudante con "su renuncia".
Al final se marchó hacia EEUU y nunca más regresó a la isla ni se reunió de nuevo con su cuñado Céspedes, ya que de EEUU se fue a vivir definitivamente a Costa Rica donde finalmente murió. Este hecho marcó el destino del Padre de la Patria, y que su propio cuñado se lo pronosticó el día antes de su salida: "Desde hoy irán a por ti", y obvio que así fue. Depuesto, olvidado y desprotegido, Céspedes rogaba en vano por un salvo conducto en la manigua de San Lorenzo que le permitiera abandonar la isla, y ya sabemos en que terminó aquello.
Pero regresando al tema que nos ocupa...
De regreso de Nassau procedente de EEUU en el vapor Magnolia, y luego de viaje a Cuba cargado de avituallamiento y a bordo de la goleta Guanahaní, esta fue avistada por un barco Español el día catorce y Ayestaran fue hecho prisionero en Cayo Guanaja (otras fuentes aseguran que en cayo Romano) el día dieciocho de septiembre.
Se le trasladó a La Habana donde fue condenado a muerte en el garrote vil, condena que le fue ejecutada con tan solo veinticuatro años el día veinticuatro de septiembre de ese mismo año 1870 frente al castillo del Morro y, según testigos, Ayestaran, que ya para entonces ostentaba el grado de coronel, la afrontó con total entereza. En carta a su madre le escribe: "Muero como he vivido, cumpliendo mi deber, sin hacerle mal a nadie y el bien a muchos".
En Cuba llegó a tomar parte en veintitrés combates, siempre a las órdenes del Mayor General Ignacio Agramonte. Fue un milagro que esta calle, bautizada con su apellido desde 1904, no haya perdido el nombre "oficialmente", como fue el caso de la no menos popular avenida Carlos III donde esta nace precisamente. Lo mismo sucede con otra popular vía habanera, y que por nombre lleva el de uno de los mayores esclavistas que hubo en Cuba. Pero esa es una historia para otro día
Maldita Hemeroteca
Por Jorge García
Maldita Hemeroteca
Fuente: Emeterio S. Santovenia. "Un día como hoy. Fechas en la historia de Cuba" // Editorial Trópico, La Habana, 1946.
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