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EL MÁS TONTO DE LOS TONTOS

Familiares de Elian reciben al niño en la Habana. // 

El veintidós de noviembre de 1999, un grupo de catorce cubanos partían - en medio de la noche - de la ciudad Matancera de Cárdenas rumbo a la Florida. Entre ellos iban la señora Elizabeth Brotons con su hijo Elián González de cinco años, y su padrastro.

Un día después la embarcación - tipo cayuco improvisado - colapsaba en medio del océano y se hundía y entre las víctimas estuvieron la madre y el padrastro del niño. El día veinticinco dos de los pasajeros sobrevivientes alcanzaron la costa en Cayo Vizcaíno, mientras que el niño Elián era milagrosamente rescatado por unos pescadores flotando sobre un neumático.

El día veintiséis fue entregado temporalmente a su tío abuelo paterno residente en Miami, Lázaro González, y es aquí donde se dispara la lucha por la custodia del muchacho. El veintisiete de noviembre de 1999, Juan Miguel González, su padre biológico, comienza una guerra "personal" por lograr el regreso de su hijo a la isla que puso en pie de guerra a las dos orillas, Miami y la Habana, durante siete largos y aburridos meses. 

Y lo de personal lo entrecomillamos, porque aunque lo negara nadie se tragó su cuento de que no conocía los pormenores de esa clandestina salida. Convertido ya en un títere político de Fidel Castro, Juan Miguel no tuvo otra opción que que plegarse a los caprichos del tirano, que por otra parte sabía perfectamente que bajo una administración demócrata como la de Bill Clinton se saldría con la suya.

De hecho, Clinton hizo el anuncio del regreso mientras paseaba con su amigo Yasser Arafat por los jardines de la Casa Blanca. El rechazo del Tribunal Supremo de EEUU a procesar un nuevo pedido de asilo político para el pequeño, puso punto final a esta tragedia familiar. 

Elian y su padre regresando a Cuba. // 

El veintidós de abril del 2000 el Departamento de Justicia en la persona de la fiscal general Janet Reno, ordenó que Elián fuera sacado por la fuerza de la casa de sus familiares en el No 2319 del North West y la dos calle en Miami, foto aquella que recorrió el mundo, y fue entregado finalmente a su padre que lo regresó a Cuba.

Por aquellos años la isla se vio sumida en una campaña política sin precedente, ordenada desde cinco meses antes por el propio Fidel Castro. Decenas de miles de Habaneros eran liberados de sus centros de trabajo y transportados en cientos de autobuses. De esa forma, "libremente", se reunían en las áreas aledañas a la entonces Oficina de Intereses de Washington en la Habana.

Pero esto no fue lo peor 

En 2013, en una de las tantas entrevista que concedía, el ya no tan niño Elian aseguró que había "visto en el monstruo desde dentro", incluso dejó sentado que siendo ateo en el único dios que que creía era en Fidel Castro". 

Hoy, sin embargo, son cientos de hijos y nietos de Castristas que como él, han decidido conocer a "la bestia" en persona, entre ellos la propia nieta de Raúl Castro, Vilma Rodríguez Castro o la del guerrillero asesino Ernesto Guevara, Rocío Guevara. Y por ahí para allá... ¡tápate!

Y mientras que Elian se come literalmente un cable allá la Habana, no tan gordo como se lo está comiendo ese pueblo que dice amar, todos estos descarados de la élite Castrista fomentan sus negocios y disfrutan de un altísimo estilo de vida que ese pueblo, como siempre ignorante, carnero y sometido, se ha prestado a la farsa. 

Por Jorge García
Maldita Hemeroteca