Las informaciones falsas y erróneas, esas que hoy llamamos fake news o bulos, han existido siempre y según persista puede terminar convirtiéndose en una leyenda. Si está relacionada a un conflicto bélico más aún todavía.
Digamos por ejemplo, la existencia del tal Pepe Antonio, la voladura del USS Maine en la Habana, el rechazo mambí a la invasión Yankee, la farsa organizada en la estatua de Martí, la muerte de Mella, de Jesús Menéndez o en general la satanización que han hecho de la política republicana. Sin embargo, el mayor bulo en la historia de Cuba surgió en tiempos de paz y no hace tanto comparado.
Por supuesto, ¿cuál si no?, el cacareado "bloqueo de los Estados Unidos" y, sobre todo, el silencio sobre las causas que que lo provocó y la posterior fama de incumplidores con sus obligaciones monetarias. Por no hablar del dinero ajeno y el destino que ha alcanzado, millones y millones en subvenciones que nadie sabe a donde fueron a parar.
Basta decir que cuando Mijaíl Gorvachov fue a la Habana en 1989, seis meses antes de la caída del muro de Berlín, los Soviéticos ya estaba hasta la gorra de que la Habana "les chupara" más de sesenta mil millones de dólares al año en el último decenio. Aún así se las mantuvo reducidas a diez mil millones.
Castro fue tan cínico, que las transformaciones que venía experimentando la URSS con el tema del glasnost y la perestroika las rebautizó como "Proceso de rectificación de errores y tendencias negativas", dejando abierta la opción de que "todo se podía mejorar" siempre y cuando fuera él, y su partido, el único que mandara en la Isla.
Fue capaz de abroncar seriamente a periodistas, como la española de EFE en Moscú, Silvia Odóriz. Aquello develó lo que era un secreto a voces, la dependencia a la que nos tenía sometido y el eufemismo que utilizó para ocultar la realidad de la catástrofe económica, política y social que se nos venía encima, la mayor pobreza y ausencia total de las libertades que se ha vivido jamás en la isla. Ni con España incluso.
Todos tenemos libre acceso a la información, y Cuba Trade Economic Council por ejemplo, nos dice que EEUU es, excepto en cuestiones militares, el noveno mayor socio comercial de Cuba, no solo en exportaciones, si no con el 3% de las importaciones. ¿Cómo puede ser Cuba un país bloqueado por Estados Unidos, si desde el 2021 las exportaciones agrícolas y de alimentos superan el 75% de todo lo que entra en esa isla.
Es más, hace 25 años por lo menos, que Estados Unidos no les limita las importaciones de medicinas ni alimentos. Tal es así, que según el departamento de Estado en 2020 el régimen de la Habana exportó hacia los Estados Unidos 14,9 millones de dólares, e importó la friolera de 176,8.
Estados Unidos también es un importante proveedor de bienes humanitarios, incluidos medicamentos y productos médicos. Las cifran indican que fueron casi 276 millones de dólares en 2018. Eso sin contar que las remesas que envían los familiares estaban en el orden de los 3.500 millones de dólares, la mayor entrada de plata en el país con diferencia.
Lo del bloqueo es parte de esa propaganda del régimen en su intento de convertir el debate sobre la miseria cubana en una cuestión meramente política. Recientemente una señora de avanzada edad y residente en la Habana, lo veía tan claro en un post en las redes sociales, que nos hizo pensar que no todo está perdido.
Fuentes: Economista Daniel Lacalle. Web Page
Web Libre Mercado.
