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CUARENTA MILLONES. EL VALOR DE CUBA EN 1850

El Templete de la Habana. // 

¿Sabía usted que si las recomendaciones del general Prim hubieran sido escuchadas y analizadas en Madrid con la cabeza fría, hoy Cuba sería probablemente lo mismo que Puerto Rico pero de España o, al menos, un país muchísimo más libre que ahora sometido a una dictadura?.

La isla de Cuba, que teóricamente España perdió en 1898 con la derrota frente a Estados Unidos, en realidad había sido no vendida, pero sí negociada a Washington treinta años antes por el general Juan Prim i Prats, conde de Reus, marqués de Castillejos y presidente del entonces Consejo de Ministros.

Según publicó en su momento "Monarquía Confidencial", (ya no está) la documentación probatoria fue localizada por el historiador Ángel Luis López en el riquísimo archivo privado de Isabel II, donde se guardó el documento que acreditaba dicha venta que fue pactada en París, el 4 de agosto de 1866, entre el general Prim y el embajador de Estados Unidos. 

Al parecer el general, que contaba con una vasta experiencia y sobre todo una vista larguísima, previó que la pérdida de Cuba, así como las demás colonias, sería cuestión de tiempo, y para evitar el desastre realizó movimientos con vistas a vender a Cuba a los Estados Unidos por cuarenta millones de dólares de la época, más de mil quinientos millones hoy. Sin embargo, otra vez la muerte se interpuso en el devenir de nuestra historia.

Como después pasó con Antonio Cánovas del Castillo, el 27 de diciembre de 1870 el general Prim sufrió un atentado en la calle Turco en Madrid, donde resultó alcanzado por los disparos de unos trabucos accionados por varios sicarios que, aun a día de hoy, no se sabe quienes fueron. Aunque herido salió vivo, una septicemia le provocó la muerte tres días después. Prim se convirtió en el primer mandatario de España muerto en un atentado. De eso hace ya más de siglo y medio. 

General Juan Prim i Prats. El verdadero ídolo de Carlos Manuel de Céspedes, convertido en el primer magnicidio en la historia española contemporánea. Sus auténticas causas y verdaderos inductores, todavía no han recibido el consenso de la historiografía más fidedigna.

Lo cierto fue que España se vio privada de semejante pastón, que en esos momentos equivalía a sufragar su déficit público. Además, se habrían ahorrado un millonario gasto y lo más importante de todo, hubieran preservado la vida de casi un cuarto de millón de españoles que sellaron su destino en aquella isla repleta de peligros y enfermedades.

La reiterada ceguera de España ante los acontecimientos en la isla, impidió evaluar adecuadamente el malestar existente, y que en lugar de dar respuestas armadas debió enfrentar un proceso que exigía una cuidadosa negociación política. De hecho Prim fue a la carga de nuevo en 1869, cuando en carta al capitán general de Cuba en ese momento, Antonio Caballero de Rodas, recién nombrado en sustitución de Domingo Dulce Garay, le planteó una venta a tiempo y no enrolarse en aquella guerra. 

En un fragmento de esa misiva le decía: "España tiene el tesoro exhausto, el crédito perdido, y falta de hombres y el armamento". Prim se basaba en la experiencia que ya habían tenido Francia en México e Inglaterra en los Estados Unidos. En cambio, obtuvo un no por respuesta. Por tanto habría que preguntarse hoy la razones que tuvieron para asesinarle. Al final les costó muy cara la soberbia, diez años de guerra, 200 mil bajas y 250 millones de pesetas gastadas. Y aun faltaba "una guerrita" de siete meses más la definitiva, la del desastre final en 1895.

Entenderá usted ahora porque el primer grito de guerra que se dio en Cuba por los independentistas no fue solamente el escueto "Viva Cuba Libre". No amigo, el verdadero fue: ¡Viva Cuba libre con España y Viva el general Prim!. De hecho, el Gobernador de Bayamo, Don Julián Udaeta, por poco le pone a Carlos Manuel de Céspedes - gran amigo de Prim - una alfombra roja en la entrada de Bayamo. Pero esa historia, que tampoco tiene desperdicio, será para otro día.

Nota: El cuerpo de Prim fue embalsamado, y la imagen de su cara con esos ojos abiertos vistos a través de un cristal, es realmente acojonante.


Por Jorge García
Maldita Hemeroteca

Fuentes: 
Nat Geo
Historia Hispánica
Real Academia de Historia.