En la intersección de las calles 106 y 61, en la barriada marianense de Los Quemados, se levanta todavía el enorme pórtico coronado con tejas criollas que identifica la entrada del antiguo hipódromo “Oriental Park”, el cual se cumplen hoy ciento once de inaugurado.
Por los alrededores circulan todavía innumerables leyendas sobre la disciplina de los potros
y el desempeño de los jockeys. Los cubanos aseguran que el Oriental Park tenía una pista de 8 furlongs (una milla terrestre), un graderío (grand stand) con capacidad para 8.000 espectadores, un casino, un Jockey Club y unos jardines que eran una preciosidad.
El espléndido hipódromo que fue en su tiempo orgullo de Cuba y América, se inauguró el 14 de enero de 1915. No fue la primera instalación de su tipo que hubo en La Habana. Hubo otro que se construyó, ya en la República, en lo que sería después el reparto La Sierra y su límite con el reparto Almendares.
LA SAGA. Con veintinueve años, Camejo, en la imagen, llegó a convertirse en el principal novato en pistas como la Calder Race, en la Florida.
Se le denominó Hipódromo “Almendares” y auspiciaba competencias de galope y de trote, eliminadas después del ambiente hípico cubano. Sus premios bajos, los caballos escasos y de mala calidad, y la pobre presentación del espectáculo, lo llevaron a la ruina.
El Hipódromo “Oriental Park” de Marianao, La Habana, era un centro de carreras de caballos pura sangre operado durante la época invernal por el Club de La Habana “American Jockey de Cuba”. En su apogeo los propietarios estadounidenses, durante los meses de invierno, llevaban sus caballos de raza a este hipódromo. Famosos jockeys compitieron allí, tal como: Laverne Fator en 1918, Alfred Robertson en la década de 1920 y Avelino Gómez.
Otro jockeys famoso fue Lázaro Barrera, "Laz", nacido en la Habana en 1924, integrante del salón de la fama en Estados Unidos. Laz sí comenzó en las pistas en el Oriental Park, hasta 1948 que marchó a los Estados Unidos. Solo agregar que los caballos le dieron de comer a muchísima gente en Marianao, tanto que cuando los americanos se fueron en los días difíciles del 1929, en Cuba se siguió apostando por este negocio con ayuda gubernamental mientras se pudo.
Luego que fuera arrasado por las hordas castristas y convertido en un parking de la empresa Transimport, muchos de aquellos jockeys, trainers y personal de manteniendo se tuvo que trasladar (que remedio) hacia la inmensa finca de treinta caballerías en Artemisa, entonces Habana Campo, propiedad del nuevo zar del negocio, el llamado "comandante de la revolución" Guillermo García Frías.
Por cierto, este es un grado militar que nunca hemos entendido muy bien en que consistía si todos los que estaban en aquella lomas se dedicaban a lo mismo. En fin, ni falta que hace tampoco. Otro destacado jockey Cubano fue de Omar Camejo, que llegó a tener treinta y siete triunfos en Finger Lakes, tras llegar a Estados Unidos en 1999.
LA SAGA. Con veintinueve años, Camejo, en la imagen, llegó a convertirse en el principal novato en pistas como la Calder Race, en la Florida.
Desafortunadamente en el 2005 sufrió una caída en el hipódromo de Tampa, en el Calder Race, al caer del lomo de "One El of a Lady" en la séptima carrera, y tuvo que ser internado en el Strong Memorial Hospital de Rochester con varias lesiones serias.
Por otro lado, hace poco supimos de un jinete cubano y también muy joven, Andy Hernández, que resultó vencedor en doscientas treinta y nueve competencias cuando apenas iniciaba su tercer año de actividad profesional en los Estados Unidos.
Maldita Hemeroteca.
Fuente: Compañía de Recuperaciones Patrimoniales
Revista No24

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