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CUBA DECIMONONICA: NEGROS RICOS, NEGROS EDUCADOS

Club Atenas. El presidente Gerardo Machado les habilitó el espacio para esta nueva edificación y además les dotó con cincuenta mil pesos, exento de impuestos y de costo alguno. //


Que tal si le cuento, por si no lo sabe, que el moreno Gustavo E. Urrutia - negro, para que vamos a estar disfrazando ese color de piel - fue editor de un periódico. No de cualquiera, del Diario de la Marina, el mismo que nos han dicho que fue un paradigma del racismo y el pro españolismo en Cuba. 

Urrutia - arquitecto de profesión - creo en ese periódico la sección "ideales de una raza", con la misión de hacer entender al Cubano blanco que ser negro no significaba necesariamente lo que ellos creían que eran. Él era una prueba en sí mismo.

Y claro, fue obvio que la lista de negros ricos y estudiados en la Cuba del siglo XIX o del XX no era tan extensa, pero sí que los hubo muy cultos y con mucho dinero además. De hecho, dos de los hombres más ricos de Cuba fueron mestizos, el senador Alfredo Hornedo Suárez y el general Fulgencio Batista y Zaldívar. 

Así que, vamos con el tema.

Los integrantes del Club Atenas (clave para entender la élite negra) sería otra prueba, fundado en 1917 en La Habana e integrado por negros y mulatos ricos y, en otros casos no tan ricos pero sí muy educados y renuentes a ser estigmas por el color de su piel. Tenían bibliotecas, bailes de gala y contactos políticos, lo que demuestra que sí existía una burguesía negra cubana que ha sido escamoteada por la historiografía castrista.

Su cuartel general fue fundado por el medico el médico Pantaleón Julián Valdés y el patriota, masón y abakuá Lino Dou en 1910, concebido como una asociación de cultura, recreo e instrucción para promover el desarrollo cultural y luchar contra la discriminación organizando conferencias y eventos sociales, y contando con figuras prominentes de la burguesía negra o de color.

Entre su directiva estuvo Leoncio Morúa Delgado, hermano del escritor y Representante a la Cámara que ya había fallecido, Martín Morúa Delgado. y como presidente de honor el patriota Juan Gualberto Gómez. Tuvo como sede inicial los altos de la casa número 119 de la calle San Miguel, pero años después pasó a ocupar un majestuoso palacete en la calle Zulueta, como lo puede apreciar en la imagen.

No fueron pocos los negros y mulatos que integraron aquella clase social a la que muchos blanco - pero muchos - ni siquiera soñaban. Vicente Escobar, quien fuera un reconocido pintor de a mediados de la década de 1780. Formado en la academia de San Fernando de Madrid en España. 

A su regreso a la isla trabajó como maestro independiente, y entre sus discípulos se pueden citar a Juan del Río y el poeta y pintor Gabriel de la Concepción Valdés, alias Plácido. Escobar llegó a ser director de la academia San Alejandro en la Habana, mientras que su familia alcanzó puestos de importancia en la milicia leal a España.

José Manuel Valdés Rodríguez (1767–1843) está considerado uno de los primeros médicos negros prestigiosos de Cuba. Atendió a la élite habanera y acumuló prestigio, ingresos y propiedades. Fue profesor del Real Colegio Seminario de San Carlos.

Destacado médico fue tambien Miguel Ángel Céspedes (1875–1939). Fue miembro del club Atenas y fue un importante propietario de bienes raíces de su época.

Ricardo Batrell Oviedo. Ex mambí y luego poderoso empresario, periodista y propietario. Dueño de empresas editoriales, bienes raíces y accionista. Considerado millonario en La Habana republicana. De su autoría es la conocida anécdota que tuvo con el mayor general Julio Sanguily, cuando apenas era un recluta. Fue miembro del Club Atenas.

La Familia Montalvo Serra. Rafael en este caso. Nació en La Habana, el 24 de marzo de 1858. Sus padres fueron Rafael Serra y Otero y Marcelina Montalvo y Montalvo, morenos libres. Fue un grandísimo amigo de José Martí. No sabemos si fue un importante millonario, pero sí contó con bienes raíces e intereses en la prensa que le hicieron ser extremadamente rico. Probablemente lo fuera.

Rafael “Felo” Monzón (1892-1951). Rafael Monzón. Este fue un empresario afro-cubano que se destacó en el negocio del azúcar. Como se conoce en Cuba, durante la primera mitad del siglo XX, el azúcar era una industria clave y las familias de empresarios que manejaban ingenios azucareros eran muy poderosas.

Aunque el detalle sobre su riqueza personal no es ampliamente conocido, se sabe que jugó un papel significativo en el mundo empresarial de su tiempo. En honor a la verdad, no hubo un cubano vinculado a la élite de la sacarocracia que no fuera rico, daba igual el color de su piel.

Carlos de la Torre. Fue un destacado comerciante y líder en el ámbito de la economía cubana en la época de la independencia. Luchó por la emancipación de los afrodescendientes y, a pesar de las adversidades, logró consolidar su fortuna en el sector de la agricultura y el comercio.

Martín Morúa Delgado (1856–1910) Senador de la República, director de periódicos, propietario de imprentas y bienes. Junto con Juan Gualberto Gómez fue parte de esa élite política y bien acomodada negra.

Hubo otros como Juan Francisco Manzano (1797–1853) que quizás no amasó una gran fortuna, pero sí fue parte de la intelectualidad negra urbana del XIX. En la música sería obligado nombrar al gran violinista Claudio José Domingo Brindis de Salas.

Artículo de la Revista Bohemia. 

El "Paganini negro" llegó a acumular una gran fortuna gracias a sus giras internacionales por Europa y América. Fue uno de los músicos mejor pagados de su tiempo, actuó ante casas reales y aristocracia europea, y recibió numerosas condecoraciones.

Y aunque al final murió pobre en Buenos Aires, llegó a cobrar hasta tres mil francos franceses por actuación, con lo cual su fortuna ha sido valorada hoy entres los tres y ocho millones de euros. El presidente Gerardo Machado repatrió sus restos desde Argentina y lo reconoció como figura nacional.

Brindis de Salas era nieto de un sargento primero del Real cuerpo de artillería y que, gracias a eso, pudo recibir una exquisita educación musical y artística. De hecho se ganó una beca en 1870 para perfeccionar sus estudios en París, Francia. En otras palabras, eran figuras de relieve en los cabildos y en cofradías de la nación.

Por otro lado, y según apuntes del destacado historiador cubano Manuel Moreno Fraginals, en la primera mitad del siglo XVlll hubo en Cuba un mestizo de nombre Juan Gregorio de Neyra, que llegó a ser considerado como el mulato más rico de la isla.

De hecho su hija Rosenda de Neyra era propietaria del ingenio "Nuestra Señora de la Candelaria", valorado entre 1 y 5 millones de euros actuales, el cual desapareció durante la toma de la Habana por los Ingleses.

MENOS MILLONARIOS PERO HAMBRE NO PASABAN 

Esta el caso de la morena Juana María, natural de Guinea, que pasó de ser una esclava a convertirse en una esclavista. Sí, como lo está leyendo. Juana María contrajo matrimonio con otro esclavo de nombre Tomás Sánchez y tuvieron un hijo llamado Antonio. Gracias a que los esclavos ahorraban su dinerito, principalmente vendiendo los alimentos que les sobraban, consiguieron comprar su libertad.

Luego adquirieron una estancia y se compraron dos esclavos de nombre Coleta y Francisco. Sepa, por si no lo sabe, que en Cuba fue el país del caribe donde más se practicó la Manumisión o sea, el acto solemne en que el amo renunciaba al derecho de acción, señorío y propiedad, para traspasarlo a favor de un esclavo. Sobre esto habló el sabio alemán, Alejandro de Humboldt.

Según destaca el historiador Pedro Deschamps Chapeaux en su obra "El negro en la economía habanera del siglo XIX", negros como Francisco Abrahante era dueño de tres casas y seis esclavos; Ciriaco Acosta tenía un sitio de ocho caballerías en Bacunayagua, dos casas, varios solares y cinco esclavos

El patrón Félix Barbosa tenía ocho casas, un solar y 16 casas de esclavos. Este Barbosa era dueño de uno de las mayores, si no el mayor y más importante negocio funerario de la época, mientras que José Profirió Escalera era propietario de una casa y un esclavo. Por otro lado Nicolás Lanes poseía cuatro casas, un solar y cuatro esclavos y Antonio María Escobar era dueño de una casa y de ocho esclavos.

En Santiago de Cuba, el negro Manuel Fernández era propietario de una vega y de dos esclavos. O el caso de Juan Barón, que tenía la friolera de 118 caballerías de tierra de su propiedad, así como Ignacio Castillo, que mantenía su vega de tabaco donde laboraba sus siete esclavos.

Por su parte José Gregorio Revilla atesoraba una estancia, criaba animales y era propietario de cuatro esclavos, mientras que Marcos Maceo poseía tres fincas, dos casas y, según consta en documento, tenía en propiedad un esclavo.

Y sobre este ultimo, sus propiedades estaban ubicadas en la zona de Majaguabo, al norte de San Luis, lo cual nos deja demostrado que la teoría de que los Maceo era una familia de "negros pobres", no se la cree nadie. Varios historiadores, biógrafos e incluso, amigos de la propia familia lo dejan por contado.

Chocolate
DEPORTE

No olvidar que el boxeador Eligio Sardiñas Moltalvo, el gran Kid Chocolate, un pugilista que amasó una gran fortuna. Imagine que dinero llegó a manejar este habanero, que en el tiempo que el café valía tres céntimos la taza, puro y calentito, cobraba 50 mil por pelea. 

Y ya no le cuento del gran welter camagüeyano Kid Gavilán, otro que se dio el lujo en 1953 de recaudar en un combate por la defensa de título la friolera de 275 mil entradas. Otra cosa habrá sido el mal uso que hicieron de su capital y de la gente que se rodearon.

El beisbolista matancero Saturnino Orestes Armas Miñoso Arrieta, nuestro gran Minnie Miñoso, sin ir más lejos. No vamos a entrar en su carrera y logros que son harto conocidos, pero que sepa que su Cadillac Flettwood Mac del 1954, (en la imagen de abajo), costaba la friolera de 25 mil dólares ese año.

LOS CASINOS DE COLOR 

¿Pero y la sociedad negra?, ¿es que acaso no tenían ellos sus Casinos?. Estamos hablando en un momento en que las autoridades en Cuba, especialmente los voluntarios mencionados, estaban muy pendientes de que la isla no se convirtiera en una nueva república Haitiana, de manera que a los negros "les tocó bailar con la más fea".

Sin embargo, a partir de 1878 se aplicó en Cuba la misma constitución que regía en España tras la restauración de 1876, de manera que la sociedad se vio de pronto contagiada y envuelta en un nuevo orden constitucional y organizativo.

Se emitieron circulares, decretos, reales ordenes y leyes que pretendían crear un clima de distención y dar una apariencia democratizadora, al concederse algunas libertades que posibilitaban un nivel de consentimiento social con tal de conseguir un nivel, aunque fuera mínimo, de estabilidad. 

Y dentro de este afán aparecieron precisamente los llamados "Casinos de color".

Cuando hablamos de Casinos dejamos por contado que el decano indiscutible era el Español, sin embargo vemos como el periódico "La Lucha, en su tirada del 27 de marzo de 1895, destacaba que un exitoso sastre habanero de raza negra, Don José Barnabeu, presidía el Casino de Color de la Habana. 

Pero eso no es todo, este señor era presidente también del batallón de voluntarios de color y de los "Honrados Bomberos de la Habana," integrado con miembros de sociedades pro españolas y de cabildos de raza negra.

En estos Casino solo se excluían a los que no tuvieran una conducta moral aprobada y avalada por la sociedad, y en el caso de que por alguna razón de riesgo quedaran inhabilitados de trabajar, se les asignaba una pensión vitalicia acorde de su minusvalía, tal y como rezaba en el reglamento de Honrados Bomberos de esta Isla.

Incluso, cuando se retiraban con veinte años o más de servicio porque ya no eran hábiles para continuar desempeñando sus funciones, conservaban el derecho al fuero y al uso del uniforme. Además de Bernabéu, que en su caso también editaba el periódico "El Ojo del Hombre", pertenecían otras personalidades de color.

El editor Manuel García Alburquerque en "El Ciudadano y después "El hijo del Pueblo", Carlos Ochoa Parra que era Capitán, así como Francisco Alonso, José de Jesús Fraga, José Pedroso, José Hernández, Ramón Fiallo, Narciso Rodríguez y Ambrosio García, e incluso el mulato de origen catalán Don Rodolfo Fernández de Traba y Blanco de Lagardere, entre otros.

Contrario a lo que pudiéramos pensar, el tres de junio de 1885 se promulgó en Cuba una circular que autorizaba la libre entrada y circulación de los negros en los parques públicos y en los establecimientos que prestasen servicios retribuidos a la población, donde las autoridades civiles y sus agentes debían velar porque se cumpliese el orden y los buenos modales. Esta Circular fue ratificada el 18 de noviembre de 1887. Aún así, la sociedad de color prefirió tener su Casino en exclusiva y su prensa además.

Amparados por la Ley de Imprenta, donde cada partido político tenía su órgano y línea editorial, la de los negros en Cuba, que era preponderante liberal, tenía además del Triunfo primero y al El País después, La Fraternidad, La Igualdad, y La Nueva Era.

En cambio los negros también estaban representados en la prensa conservadora con El Mandinga, Ojo con el Hombre, La Unión, o La España. La asturiana Eva Canel, literata y periodista que murió en la Habana en 1932, editaba el satírico costumbrista "La Cotorra" a finales del siglo XIX, precisamente con temas negros y mestizos. 

Total aunque más modestos los negros también tuvieron sus Casinos "de color" en la Habana, en este caso presidido por este sastre que, gracias a su nivel económico y prestigio alcanzado por el bien montado negocio en la calle Compostela nº 179 el cual rentaba por 34 pesos oro al mes, era parte importante dentro de esa superioridad negra.

Tanto él, como su hermano José, pertenecían al cuerpo de Bomberos de la capital donde habían escalado posiciones. José era capitán y Casimiro comandante, cargos promovidos por el entonces gobernador de Cuba, el general Ramón Blanco Erenas. Esos grados constituían una apreciable distinción para los negros y mestizos que, por lo general, sólo alcanzaban la categoría de sargentos.

Se llegó a comentar incluso, que había sido la recompensa por los servicios prestados al general Arsenio Martínez Campos primero, para quien había quintado (Agrupados en quintos) a los negros y mulatos captados para la guerra, y al general Blanco Erenas más tarde. El senador Martín Morúa Delgado, quien lo criticó con saña, relató que aunque sus padres fueron esclavos, se habían preocupado por darle una buena educación. 

De hecho, la caligrafía que se observa en documentos escritos por Bernabeu era excelente. Falleció en 1883 con apenas 54 años. La dirección del Casino pasó a manos de don Federico Canó, natural de Puerto Príncipe y de treinta y siete años, vecino de la Calle Campanario número noventa y siete. Su firma llevaba los tres puntos que formaban el triángulo de los masones.

Minnie Miñoso y su flamante Cadillac. 

El destacado escritor Santaclareño, Juan Felipe Risquet, señalaba que el tal Canó era director del periódico quincenal "La Caridad". Este Casino, que estuvo activo por lo menos hasta la primera década de la republica, tenía en su directiva del 1899 a Miguel Gualba, Victoriano Torres, Agustín Izquierdo, Cirilo Estrada.

También Ramón Pulguera, Enrique Cos, Julio Safora, Alfredo Vidal Alejo Guillén. Ramón Canals, José León Quesada, Agapito Odiot, Ramón Carmona, Mauricio Sterling, Demetrio Romay, Luciano Conill, Raimundo Hernández, Salvador Moreno, Francisco Zayas, Nicolás Edreira, Simón Camacho, Mauricio Sterling Villaverde, Gregorio Herrera, Nemesio Garcia, Elías Fuentes y Bernardo Valdés.

Sin embargo usted podrá decir, o no entender, la actitud pro española de una parte de los cubanos de esta raza, pero sepa que el sabio Alemán Alejandro Humboldt quien viajó intensamente por las Antillas en el siglo XIX, afirmó en relación con la manumisión en Cuba o el acto de otorgar la libertad a un esclavo de manera independiente... 

«En ninguna parte del mundo donde hay esclavos es tan frecuente la manumisión como en la lsla de Cuba, porque la legislación española, contraria íntegramente a las legislaciones francesa e inglesa, favorece extraordinariamente la libertad, no poniéndole trabas ni haciéndola onerosa. 

Igual es totalmente cierto que en el plano social, el ascenso del negro fue mucho más difícil aún que en el económico. Los comerciantes y plantadores blancos estaban dispuestos a tolerar la presencia de negros y mulatos en el mundo de los negocios, incluso a hacer algunas transacciones con éstos, pero no se parte de su cofradía. A partir de aquí, saque usted sus propias conclusiones, a raíz de como vive el negro hoy tras una revolución que se suponía los haría libres.


Por Jorge García
Maldita Hemeroteca. 

Fuentes: Montejo Arrechea, Carmen V. Sociedades negras en Cuba 1878-1960. Deschamps Chapeaux, Pedro: "Los Batallones de Pardos y Morenos Libres", La Habana, 1976. // Franco, José Luciano: "Ensayos históricos", La Habana, 1974. "Anuario de Estudios Americanos, Sevilla", 1967. // Moreno Fraginals Manuel: "El Hingenio". // Jimenez Duharte Rafael: "Ascenso social del negro en la Cuba Colonial", 1979. // Deschamps Chapeaux: "El Negro en la economía Habanera del siglo XIX".