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DEL SALAMI A LA MANDANGA. LA GORDA Y MARINA

La moralización de las costumbres iniciada por el gobierno de Mario García Menocal (1913-1921), y continuada por Alfredo Zayas (1921-1925) y Gerardo Machado (1925-1933), hizo que la prostitución se extendiera aún más. //

María la Gorda podría ser el sueño de todo turista que visita el extremo occidental de Cuba, entre otras cosas por esas aguas cristalinas e impresionantes fondos marinos con arrecifes y barreras coralinas que la convierten en uno de los mejores destinos para la práctica del buceo deportivo. Sin embargo, lo que muchos no conocen es quien fue en realidad "La Gorda" que le dio el nombre a esta zona turística de la provincia de Pinar del Río. 

Según la tradición oral, el sitio debe su nombre a una mujer española conocida como “María la Gorda” que fue abandonada o naufragó en esa costa durante la época colonial (siglos XVII–XVIII). Vivió allí durante años, ayudando a marineros y piratas que pasaban por la zona. Pasa como "la guayaba" de la Giraldilla, y es que la mente del cubano siempre ha sido muy imaginativa.

Aunque no hay documentos oficiales que confirmen su historia, la leyenda se transmitió de generación en generación y terminó dando nombre al lugar, habla de una española que viajaba rumbo a América y fue abandonada por su tripulación; otros cuentan que naufragó tras una tormenta feroz y fue la única sobreviviente. Nada en concreto

Los pescadores indígenas y marineros que comenzaron a verla con el paso del tiempo la llamaron “María la Gorda”, no como burla, sino como una forma cariñosa de distinguirla, pues era una mujer de gran tamaño y presencia imponente. Vaya por delante que en Cuba llamar a las personas por sus características físicas resulta muy normal. 

Total que hay quien apuntan que María en realidad fue una prostituta que con el tiempo inauguró allí un burdel, y su gordura pasó a ser su seña de identidad para el negocio. Claro, esta historia no conviene para los que de la zona hacen hoy su negocio particular, osea el Castrismo. Mejor que crean que fue una sobreviviente que curaba heridas físicas y no del corazón precisamente.

Centro de Buceo María la Gorda. 

Como quiera su legado volvió casi legendario. Se cuenta que envejeció allí, y sobre su muerte hay un sin fin de historias, cada una mas increíble que la otra.  Como legado tambien dejó la Cubana Gracia Figueras Pérez, pero en sentido contrario. En España. Esta emprendedora mujer llegó a dominar el oficio en la zona de pobre de Granada, donde abrió una especie de colmado o tasca que llegó a ser la tapadera ideal para lo que después fue su verdadero negocio.

En "La Manigua Cubana" los regresados de cuba buscaban bebida, guitarreo y sexo nocturno, escogiendo el establecimiento de la señora para "calentar motores". El local, que estaba prácticamente a un tiro de piedra de la plaza Cánovas del Castillo y el Ayuntamiento, hoy la calle "Ángel Gavinet", ha sido reconocido como el precursor de la prostitución en la zona, y hasta dicen que introdujo en España la popular masturbación mamaria que fue bautizada más tarde como "La Cubana".

MERETRICES FAMOSAS 

A mediados del siglo XIX, España estableció en Cuba los primeros reglamentos que pretendían organizar - bajo vigilancia municipal - los burdeles oficiales registrados con un control sanitario. Distintas enfermedades venéreas como la sífilis o la gonorrea, generaron auténticos estragos entre los varones comprendidos en edades productivas, tanto desde el punto de vista económico como reproductivo. 

En el caso concreto de Cuba, esta situación sanitaria se agravó con los conflictos armados entre los ejércitos españoles e independentistas en la segunda mitad de esa década. Para 1873 toda La Habana Vieja era un gran centro de prostitución, pues las ciudades se caracterizaron siempre por una abrumadora mayoría de población masculina. El censo arrojó que solo en la Habana había 373 prostitutas, 212 blancas y 161 negras.

Barrio Rojo de Ámsterdam, Holanda. 

Según el historiador cubano Manuel Moreno Fraginals, el negocio de la prostitución de negras y mulatas esclavas y también libres llegó a sus más altas cotas hacia la mitad del siglo XIX, cuando hubo que agruparlas en tres, luego en cuatro y hacia 1888 en cinco demarcaciones de la ciudad de La Habana.

En la Habana hubo una meretriz muy famosa en los años 40 del siglo XX que se llamó Marina Cuenllas, y aunque en la prensa española no hemos podido encontrar trazas de su verdadero origen, hay quien asegura que era Gallega y que su "cuartel general" estaba en el reparto Kholy en el antiguo Marianao. En realidad fue expulsada de varios lugares, hasta que inauguró su local en Boyeros y que bautizó como "Mambo". No pudo escoger mejor nombre que ese.

No obstante hay que decir que para el 1951 el presidente Carlos Prío Soacarrás cerró todos los prostíbulos en la Habana que hasta entonces eran "legales", sobre todo los que habían en zonas como San Isidro, Colón y el área del mercado de Carlos III, de hecho la revista carteles publicó un reportaje que mostraba a los vecinos de aquellos barrios, sobre todo en el barrio de la Victoria, con avisos colocados en las fachadas que decían: “No moleste, casa de familia”, “No moleste, casa decente”.

¿Que si por la noche los quitaban?, pudo ser perfectamente. Es más, con Fulgencio Batista no hubo ningún problema en ese sentido. De hecho el Mambo Club de Marina funcionaba a toda mandanga en Boyeros, y nunca mejor dicho. Marina tenía opciones incluso, desde los diez pesos un encuentro personal, hasta disfrutar de "un cuadro" por cien "guayacanes", o sea sexo múltiple y en vivo, para el que no conozca la terminología cubana.

Supuesta prostituta en la Habana. 

Se decía que Marina controlaba el negocio por la zona desde el Reloj Club hasta Rancho Boyeros. Hubo otro, "La Casa de Otto", un mulato blanconazo, santero y muy delgado, que trataba muy bien visitantes mientras "escogían" en la sala de espera, no como las putas del barrio de Colón que, desnudas y detrás de una puerta, obligaban prácticamente a los transeúntes masculinos a un sexo hediondo por dos pesos.

Con la llegada de la revolución Castrista en 1959, una vez que los barbudos limpiaron sus fusiles por toda la Habana, Castro decidió cerrar todo y a las putas convertirlas en choferes de Taxis, las violeteras le llamaban debido al color de su uniforme, y a otras las puso a estudiar becadas. 

Fue entonces que lanzó aquella vergonzosa frase que ya quedó para la historia: "Nuestras prostitutas son las más cultas y las más sanas del mundo”. Lejos de acabar con la prostitución, con lo que el tirano acabó fue con Cuba, y hoy este viejo oficio constituye para las jóvenes, incluso para jóvenes también, una vía de poder llevar los frijoles a la casa. 

No es de extrañar que el libro del escritor cubano Amir Valle, "Habana Babilonia ó Prostitutas en Cuba ó Jineteras", haya sido censurado primero, y prohibido definitivamente después, siendo incluso uno de los mayores éxitos literarios en los últimos años. Aunque en Cuba es muy difícil precisar el número de prostitutas, nadie pone en duda es un número que asusta.

Maldita Hemeroteca