.
▶TRANSCRIPCIÓN DE LA COMPARECENCIA DE MADURO EN N.Y
×

HACE FALTA UN MAINE


El gran filósofo George Santayana afirmó que “quien no aprende las lecciones de la historia está condenado a repetirlas”, mientras que el dramaturgo Eugenio O’Neill patentizó otra muy buena que dice... “no hay presente ni futuro, solo el pasado repitiéndose una y otra vez.”.

En fin, que por estos días vemos como miles y miles de Cubanos clamamos al cielo porque Donald Trump "nos resuelva el problema" de una vez y por todas. En cambio, ciento veinticinco años atrás teníamos una situación muy parecida a la de hoy, salvando las diferencias claro, aquellos cubanos peleaban como podían y estos de hoy hacen lo que pueden.

Pero más allá de la retórica patriotera, hoy sabemos perfectamente que el general Valeriano Weyler estuvo "así" de doblegar a las exhausta fuerzas de los generales rebeldes Calixto García y Máximo Gómez, replegadas en Oriente y con menos de diez mil mambises a su mando. No lo digo yo, lo dijo Sir John Lawrence Thomas que sabía de este tema "un taco".*

Entonces no les quedó mas remedio que mirar hacia el norte, - sobre todo a Calixto que era de vista más larga - y pedir a gritos que el ejercito de Estados Unidos les "tirara el cabo". Y fíjese que estábamos igual que hoy, que si vienen, que si no vienen, que no se acaban de decidir esperando a ver que pasaba o, esperando el momento preciso probablemente, pero que se hacía muy largo. Y Boom!

Lo que sí sabemos casi con seguridad, es que ese "momento preciso" se lo propiciamos nosotros. Cada vez somos más los que no nos cabe NINGUNA DUDA que los que le metieron el bombazo al USS Maine fuimos los Cubanos. Fue el agónico detonante, aunque el saldo fue caro. No solo los marines que murieron en la explosión, si no los quince mil hombres que cayeron peleando y enfermos. Al final, y gracias al zimbombazo, el uno de enero de 1899 la isla de Cuba ya no era Española, al menos. 

Por Jorge García
Maldita Hemeroteca 


Fuente
NOTA:

*El ejército de liberación cubano tuvo un papel importante en el apoyo de la invasión estadounidense de Cuba en 1898, pero sus oportunidades de participar en operaciones de combate fueron escasas, por tres motivos. 

En primer lugar, porque incluso las mejores fuerzas de que disponía estaban exhaustas y desorganizadas después de tres años de guerra; en segundo, porque si bien los insurgentes eran hábiles guerrilleros, no eran buenos en los enfrentamientos frontales que caracterizaron el avance norteamericano a Santiago.

Finalmente, porque los estadounidenses decidieron excluirlos deliberadamente de la lucha. Este texto examinará estos tres factores y demostrará cómo contribuyeron a deteriorar las relaciones cubano-norteamericanas.


GUERRA Y GENOCIDIO EN CUBA 1895-1898
"El ejército mambí en 1898"
John Lawrence Tone. 
Profesor de historia del Georgia Institute of Technology.