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UN REPASO A LA EXTENSA PROLE DEL GENERALÍSIMO MÁXIMO GÓMEZ


Cuando Gómez conoce a Manana, Doña Bernarda Toro Pelegrin, él tenía treinta y dos años y ella diecisiete. Su biógrafo Ramón Infiesta los describe así: “…él es seco y áspero, ella tiene el carácter tierno y afable". 

Máximo Gómez y su esposa cubana formaron una familia numerosa en la que tuvieron 12 hijos. Aunque algunas fuentes mencionan que tuvo un total de 14 y otras 16 hijos reconocidos en distintas relaciones, la mayoría de ellos nacieron de su unión con Manana, con quien se casó el cuatro de junio de 1870.

De manera que tanto Máximo, Margarita Americana, muerta, Francisco, muerto, Urbano, Andrés, muerto en Honduras, la otra Margarita y Clemencia, la mayor, fueron hijos concebidos en ese matrimonio, unos en la manigua y otros en el exilio de Jamaica y Honduras, donde la pasaron verdaderamente mal.

De hecho la empuñadora de plata del machete, que no era ni de él si no de Julio Sanguily, la tuvo que vender para comprar alimentos. En una carta Sanguily, que por cierto le enviaba dinero regularmente desde Cuba (eso siempre le sobró) le pidió de favor que se lo devolviera y Gómez le responde: 

"De tu machete solo me queda el acero. El mango lo tuve que vender para darle de comer a mis hijos". Por otro lado la tragedia de Manana fue aún peor, porque además de sus hijos muertos perdió a la mayoría de sus hermanos. De los varones solo sobrevivió Sixto y de las hembras Juana el resto, Elena, Eduviges, Teodora y Tomasa, todos fallecieron.  

HIJOS FUERA DEL MATRIMONIO

Ahora bien, Gómez tuvo varios hijos antes de ese matrimonio, por ejemplo tuvo a Ignacita en su etapa Dominicana, que allí quedó con su madre en 1865 cuando partió para Cuba al caer el gobierno español en Quisqueya.

Ignacia fue la primogénita de Máximo Gómez y la dejó de ver de ocho meses, quedando al cuidado de la madre que, al morir, la crio la tía Josefa Castillo. Gómez no la volvió a ver hasta el 1886 que Ignacita ya tenía veintiún años. 

Tambien tuvo a Laito (de nombre Wenceslao Mejía) antes de haberse casado con Manana. El diecinueve de Abril de 1881 Gómez escribió "Llegó Laito a mi lado. Hijo de mis primeros amores, lo dejé en la cuna allá en mi patria cuando la abandoné. Nada he podido hacer por él". 

Antes de marchar a Cuba, Gómez lo que dejó "regado" en Dominicana fue mucho. Con Doña Natalia Oller tuyo a Goyita (Gregoria), con D. María Magdalena tuvo a Wenceslao, el citado Laíto, mientras que a Ignacia, la que llamaban Ñaña, la tuvo con la señora Filofena Castillo, y con Doña Maria Socorro González Guerrero tuvo otro varón llamado Francisco, que igual le llamó Panchito. Ahora con doña Sinforosa Reinoso procreó a dos varones, Maximo y a Mario Emilio. 

HONDURAS 

Ahora bien, infidelidades si cometió, una de dos hijos, Antonio Romero y Maria Teresa Travel, ambos nacido en 1880 cuando ya habían pasado diez años de haberse casado con Manana. Durante su exilio en Honduras, el "Chino Viejo" dejó herederos tambien, otro varón al que puso Antonio que tuvo con la hondureña Dolores "Lola" Romero, una mujer bellísima. 

Antonio abrazó el magisterio y fue maestro de escuela en la zona de "La Ceiba". Al morir dejó seis nietos del general. De hecho en la zona de San Pedro Sula hay un bisnieto suyo de nombre Anzoni Gómez, y su hija, Daniela Gómez, tataranieta del general, viven en misma ciudad donde vivieron esos dos hijos hondureños.

Fue en la época en que ayudó a conformar el ejercito de Honduras, en concreto en 1879, que a solicitud del mandatario Juan Orlando Hernández y la primera dama Ana García de Hernández, Gómez ocupa el cargo de jefe militar del puerto de Amapala, el más importante porque daba acceso marítimo al océano Pacífico. Estamos hablando del 17 de enero de 1880. 

El clima de aquella zona hondureña castigó muy duro a la familia. El resumen del año que plasma en su imprescindible “Diario de Campaña” es harto elocuente:  “…Sigo mal de salud y toda la familia. Ya no sé qué remedios y qué método adoptar para curarme las fiebres; nos ha recibido tan mal el clima, que quizás tenga que retirarme de este lugar…” 

Sin embargo lo peor estaba aún por llegar. El 16 de febrero de 1882 fallece su pequeño hijo Andrés. (Gómez deja anotado en 1882 que murió de un "ataque de lombrices") En el mes de abril, Laito, el primogénito –fruto de su primer matrimonio en Republica Dominicana y al que había mandado a buscar a Honduras– también enfermó de gravedad, y no murió de milagro. “…he servido de médico y enfermero…” escribió Gómez.

Para entonces la deuda contraída en préstamos ascendía a 600 pesos, y antes el temor que siguiera creciendo le pide al presidente marcharse del país rumbo al Salvador en busca de sustento. Sin embargo este le propone administrar una granja lechera que, junto a la extracción de cal que ya venía haciendo, le ayudó a sufragar toda la deuda. 

Al parecer el clima de Honduras es mas duro que el de Cuba en condiciones de manigua, y al enfermar Manana de neumonía entonces sí decide venderlo todo y marcharse de allí cuanto antes. Al respecto escribe:  “…Consumidos mis recursos (…) creo lo más juicioso venderlo todo a precio bajo y buscar amparo en otra tierra…”. 

Tratando de no dejar deudas pendientes, el diez de mayo le diagnostican una grave neumonía que le impide moverse de la cama. Sucesivamente van cayendo Manana y uno tras otro sus hijos. Ante esta situación, el Dr. Eusebio Hernández se traslada urgente desde Tegucigalpa, pero sin poder impedir que el día quince la pequeña Margarita, la que Gómez llamaba Itica, muriera. La muerte de esta niña fue una de las más sentidas por Gómez.

En su lecho de enfermo Gómez lloró la pérdida de esta niña, era el segundo de sus hijos que perdía en tierra Hondureña. Aun en ese estado, tanto físico como moral por tantas perdidas de seres queridos, le responde a Maceo en referencia al alzamiento en Cuba de 1895: "Aqui estoy para cuando me necesiten" .¡INCREÍBLE! lo de este hombre.

Al final remata la granja y la lechería, y el veintinueve de julio de 1884 parte hacia Puerto Cortés junto al general Antonio Maceo, y desde allí el dos de agosto a bordo del vapor Santa Dallas con destino a Nueva Orleáns, EE UU. Natural de Baní, en la República Dominicana, Gómez muere el diecisiete de junio de 1905 en la Habana victima de la septicemia - la partida de defunción firmada por el Dr José Pereda dice Piohemia- una infección por estafilococos.

Cuando Gómez fallece en junio de 1905 deja en herencia sesenta y cuatro mil documentos acumulados a lo largo de su vida. Es un gran coleccionista de manuscritos. Documentos históricos que se van a convertir automáticamente en piezas esenciales de la historia de Cuba, de la nación cubana y sobre todo del mundo independentista de la segunda mitad del XIX.

Esos sesenta y cuatro mil documentos quedan al cuidado de la familia, esencialmente a cargo de dos de los hijos que sobreviven al siglo XX y que van a fallecer en la segunda mitad, Máximo y Bernardo Gómez Toro. Desde las familias que crean cada uno, se produjo la custodia de la documentación de Máximo Gómez.

De la misma se hace una selección que 1927 el doctor Bernardo Gómez Toro publica bajo el título de Máximo Gómez: "Revoluciones, Cuba y hogar". Rápidamente se convirtió en una obra importante, una obra esencial donde por primera vez de modo público comenzaron a darse a conocer elementos de la vida íntima, de la vida privada de aquel hombre.

Años más tarde vendría el Diario de Campaña de 1940 y después, ya la segunda generación de la familia, los primeros nietos de Máximo Gómez van a tratar de organizar la publicación de aquellos sesenta y cuatro mil documentos. En los años cincuenta de un proyecto inicial de casi diez tomos, una especie de obras completas, se logra a publicar el primer tomo en 1958. Así fue como se supieron todos estos pasajes.

Por su parte natural de Jiguaní, en Oriente, Bernarda Toro Pelegrín murió el veintinueve de noviembre de 1911. Como dato curioso sepa que Urbano, Maxito con seis hijos, mueren en Cuba en la segunda mitad del siglo XX, e incluso se da el caso de que Margarita alcanzó a vivir con Fidel Castro y su incipiente revolucion. 

Tenemos entendido que murió en el reparto Fontanar, municipio Boyeros en la Habana, en 1974. Por su parte Clemencia, la primera de los hijos sobrevivientes, murió en 1922 a los cincuenta años, victima de un infarto. En resumen, la prole del generalísimo se cuenta en dieciséis hijos, en dependencia de la fuente, concebidos con cuatro mujeres distintas, reconocido por él mismo en esos documentos.

Con su esposa Manana Gómez tuvo once, sin embargo de esos once solo seis sobreviven al siglo XX y cinco mueren a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX. De todos sus hijos el fiel Urbano siempre se mantuvo a su lado. Fue quien organizó la documentación - 64 mil documentos - y de esa abundante papelería decidieron publicar por un acuerdo definitivo y familiar a través del historiador Gerardo Castellano, su Diario de Campaña. Es el documento más extenso del siglo XIX en Cuba.


Maldita Hemeroteca

Fuentes:
"La Familia de Máximo Gómez". Fray Cipriano de Utrera.
"Revista Páginas Banilejas". Dr Vetilio Valrea Valdés.
Gustavo Robreño Díaz. "Patria Nuestra".
Dr Antonio Álvarez Pitaluga. "La Intimidad de la Historia".