BREAKING

10/recent/ticker-posts

¿VOLUNTARIOS CUBANOS?. LAS RAZONES.

Primeras unidades policiales creadas con la llegada de la República. // 

La mera mención de los cuerpos de Voluntarios en Cuba enseguida provoca entre los cubanos un rechazo inmediato. Ha sido lo que nos han enseñado toda la vida y siempre vinculados a episodios de violencia. 

El fusilamiento de los ocho estudiantes de medicina de noviembre de 1871, los sucesos del teatro Villanueva de enero de 1869, la destitución del Capitán General Domingo Dulce en mayo de 1869, o el fusilamiento de los tripulantes del vapor Virginius en noviembre de 1873. No es para menos.

En cambio verlo así, con esa perspectiva tan simplista, no nos aporta nada al intelecto, pues tenga en cuenta que esas tropas no hacían otra cosa que oponerse a todo aquello que intentaba romper su equilibrio. Y cuando lo decimos no nos referimos tan solo al voluntariado pro español llegado de la península.

Las poderosas unidades de voluntarios armados estaban integradas en lo fundamental por dependientes del comercio, oficinistas, policías, camareros, mensajeros, estibadores, marineros de cabotaje y jornaleros nacidos en o no en España, gente simple en muchos casos que era reclutada por hombres de negocios para defender los intereses de la metrópoli y del comercio en Cuba.

A fines de 1895, el número de voluntarios superaba los sesenta mil, 20 mil efectivos más que todo el ejercito libertador en sus buenos tiempos, aunque su participaron en los combates fue menor. Los bomberos eran históricamente unidades coloniales uniformadas integrados por personas de todas las clases y razas de la sociedad, quienes asumían funciones de vigilancia y protección en los pueblos.

Pese a ello, se requirió de todo el poder de un general como Valeriano Weyler, para poner una unidad de hombres de color al servicio de la Corona. Siguiendo la estrategia del general Camilo García Polavieja en 1890, en noviembre de 1896 Weyler movilizó en Santiago de Cuba a trescientos bomberos negros y mulatos comandados por un coronel de esa misma raza, con la misión de enfrentar al lugarteniente general Antonio Maceo en Occidente. 

Además, en su extenso libro de 5 tomos de "Mi Mando en Cuba" Weyler señaló sobre esa unidad lo siguiente: 

“Se escogieron 30 hombres de color (...) para formar mi escolta, como medida política, y para dar yo una prueba de confianza a esa raza tan adicta a España. En otros, designé al sargento negro Pedroso, “de gigantesca estatura y hercúlea fuerza” para mandar la escolta.

Voluntarios Cubanos.
Cuando regresó triunfante a La Habana después de la muerte de Maceo, y rodeado por sus bomberos negros, Weyler manifestó que había impresionado tanto al Casino Español de color, que sus miembros solicitaron de nuevo permiso para organizar un batallón de esta raza.

El escritor Miguel Barnet - en su libro "Biografía de un Cimarrón" - cita que aquellas guerrillas pro españolas, que dicho sea de paso, reclutaban tanto a cubanos negros como blancos e incluso voluntariado español por supuesto, eran guerrilleros que provenían de las zonas rurales.

En cambio el brigadier mambí Bernabé Boza Sánchez, en su diario "Desde Baire hasta la intervención Americana", llegó a señalar que eran "criminales sacados de las cárceles".

Boza, que por cierto en 1904 llegó a ser alcalde de la localidad Habanera de Santa María del Rosario, en el Cotorro, fue de los mambises que apoyó a Tomás Estrada Palma en su intento por reelegirse.

Y si bien es cierto que en ocasiones asolaban los pueblos, para finales del 1899 apenas se contabilizaron cuatro mil en toda la isla, pues ya para entonces la gran mayoría se había apuntado "al caballo ganador" de Máximo Gómez y Calixto García, quienes los recibían "con los brazos abiertos".

Aunque la mayoría de aquellos Casinos no rebasaron el siglo XIX, circunscribiéndose a la región habanera únicamente, no hay duda que sus miembros aspiraban a lograr un progreso social que descansaba, de forma esencial, en la educación y las buenas costumbres. 

De hecho, a pesar de no coincidir con las posiciones políticas de destacadas figuras como la de Juan Gualberto Gómez por ejemplo, sí compartieron espacios públicos y privados porque todos, a su manera y estilo, aspiraban legítimamente mejorar el bienestar de su raza.

A diferencia de los que preferían alzarse en la manigua, estos defendían los intereses de la administración colonial, pero al menos de ese modo conseguían formar parte de un pequeño sector que estaba convencido que la educación era el único modo de alcanzar, no solo la abolición, si no los derechos civiles aunque fuera bajo la administración española.

Y sí, por supuesto, no es secreto para nadie que los Casinos de Color era un andamiaje concebido por España para separarlos, pero a diferencia de los que preferían alzarse en la manigua, estos preferían defender los intereses de la administración colonial consiguiendo formar parte de un pequeño sector elite, dentro de un país viciado por la trata primero, y por el esclavismo después.

Tontos no eran. Sabían perfectamente cual era el final que le deparaba a los otros negros en el ejercito libertador. ¿O es que acaso piensa usted que todos los mambises negros, que ni siquiera eran considerados como tal, eran Maceos, Moncadas o Quintines Banderas?. No amigo, no lo era. Las palabras de Bartolomé Masó en este sentido no dejan ninguna duda de cual era el verdadero sentimiento de algunos líderes - y no pocos - dentro de aquel ejercito rebelde: 


Adentrándonos en estas historias, muchas de ellas ocultas y manipuladas, se va entendiendo perfectamente el porque terminó de manera tan brutal aquel alzamiento de 1912.

Total, que tras la firma del armisticio firmado entre España y los Estados Unidos el 13 de agosto, las más de 150 unidades de Voluntarios repartidas por toda la isla recibieron la orden de disolución por parte de Capitanía General.

Al deponer las armas, eran unos 60.000, y habían sufrido unas 1.800 bajas mortales, el 90% por enfermedad, como ocurrió a los soldados del Ejército. Según las listas de fallecidos publicadas por el Ministerio de la Guerra, el 45% de los Voluntarios fallecidos eran Cubanos. Si extrapolamos este porcentaje al total de integrantes de esta milicia, resultaría que 27.000 cubanos llevaron el uniforme de Voluntarios. 

Si a este número le sumamos los miembros de las guerrillas, los bomberos, y los criollos alistados en el Ejército, podríamos concluir, como John Lawrence Tone, que entre 1895 y 1898 hubo más cubanos luchando por mantener los vínculos con España que por la independencia. 

Solo hágase una pregunta muy simple: Con la republica ¿Quiénes integraron las fuerzas policiales en la ciudad y la Guardia Rural en el campo? o mejor: ¿Para que fueron creadas y al final a quien terminaron defendiendo mas?. 

La Rural quedó integrada por 1700 hombres destacados en doscientos puestos de vigilancia rural, que su misión era la de patrullar el interior de la isla, detener bandidos, proteger propiedades y mantener la paz rural.

Policía: Durante la ocupación estadounidense se reorganizaron parcialmente estas fuerzas urbanas y se establecieron patrullas con presencia de soldados norteamericanos y miembros del antiguo Ejército Libertador, que su misión era la de garantizar la seguridad ante el vacío dejado por el final del dominio español. 

De hecho el mayor general Mario García Menocal, quien más tarde sería presidente de Cuba, fue jefe de la Policía de La Habana antes de 1902, durante la fase final de la ocupación. Para nadie es secreto la fuerte influencia que tenía la política en aquellos primeros cuerpos armados, que muchas veces terminaron reprimiendo igual o mas que en la etapa Española.

Maldita Hemeroteca

Fuentes: Mi Mando en Cuba: Valeriano Weyler
Archivo Histórico Nacional (Madrid), Ministerio de Justicia, 4755, expediente 7421, 
Armando y Narciso MACIÁ y DOMÉNECH, Vida y obra, La Habana, 1954.
JOHN LAWRENCE TONE (2006)
El Cuerpo de Voluntarios de Cuba (1855-1898) 2016. 
Fernando Padilla Angulo  / Universidad de Bristol.