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| Mangos de Baraguá. // |
El 21 de febrero es un día tabú para la historia de Cuba, ya que fue el farol, por llamarlo de alguna manera, que se inventó el general Antonio Maceo para intentar continuar con una lucha que ya estaba perdida de ante mano.
El lugarteniente general le hizo llegar una carta al general y jefe del ejercito español, Arsenio Martínez Campos, en la que le decía que las regiones de Oriente y Las Tunas seguían plantadas en pie de guerra, lo cual no era cierto porque ya el "Pacificador" como apodaban a Campos, tenía el beneplácito de la mayoría de los rebeldes que no querían otra cosa que la paz.
Aquellos hombres habían acordado dar un paso al lado, muy necesario, y evitar así daños a la propia supervivencia y de sus familias. Al final el obstinado Maceo se vio obligado a emigrar de Cuba el nueve de mayo, no sin antes aceptar los medios proporcionados por España y sin pagar ni un céntimo por ellos.
Fue este un exilio largo que duró aproximadamente 17 años (de 1878 a 1895) que marcaron su vida. Pero ya sabe, el relato sesgado de siempre, que aquello no fue rendición y que fue "un exilio fecundo", porque para el castrismo todos los reveses son "fecundos". Así se lo han estado inoculando en el cerebro de los Cubanos durante sesenta años.
Y sí que lo fue pero en otro sentido, ya que Maceo pudo sacar la cabeza de aquella manigua y constatar que más allá de Cuba había un mundo. Que incluso ese mundo conocía lo ellos habían logrado en Cuba y personalidades como mandatarios y prestigiosos militares e incluso la misma sociedad de esas regiones sentían admiración por su presencia.Por otro lado exilios como Jamaica, Haití, Santo Domingo, Panamá, Honduras, Costa Rica y Estados Unidos le cultivaron cultural y políticamente, reafirmaron su masonería, el gusto por la música, la literatura y la cultura en general, aunque siempre estuviera presente el espíritu de lucha, el de un retorno, no por gusto estuvo en el ojo agresor de sus enemigos.
Fuera de aquí, la guerra del 68 -que lideró en buena parte-, terminó en una rendición imparable y arrolladora, y el que no lo quiera ver así es su problema. En un final aquellos mambises solo habían negociado dar un paso al lado muy necesario y evitar daños mayores, no solo para ellos, para la supervivencia de sus familias y del país en general. Rendiciones hubo muchas pero no por eso menos dignas.
Maldita Hemeroteca.
El 31 de marzo de 1895 desembarcó en Playitas de Cajobabo, en el Oriente Cubano, procedente de Costa Rica. Se unió a Máximo Gómez y fue nombrado Lugarteniente General del Ejército Libertador. Lideró una invasión al Occidente de la isla, hasta que de regreso a Oriente cayó en combate el siete de diciembre de 1896 en Punta Brava, la Habana, en una emboscada española preparada por el general Valeriano Weyler.
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