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"EL CONEY ISLAND",EL PARQUE DE DIVERSIONES MÁS FAMOSO DE CUBA

Inspirado en el famoso parque de la ciudad de Brooklyn en New York, en la primera mitad del siglo XIX ya Cuba contemplaba su propio Coney Island en la Playa de Marianao”.


"De los lugares más lejanos de la Unión Americana van legiones de intrépidas damas y de galantes campesinos a admirar los paisajes espléndidos, la impar riqueza, la variedad cegadora, el empuje hercúleo, el aspecto sorprendente de Coney Island, esa isla ya famosa, montón de tierra abandonado hace cuatro años, y hoy lugar amplio de reposo, de amparo y de recreo para un centenar de miles de neoyorquinos que acuden a las dichosas playas diariamente".

José Martí. La Pluma. Bogotá, Colombia, tres de diciembre de 1881.

Lo que quizás no sabía Martí era que inspirado en ese mismo parque, ya la Habana proyectaba su propio reino de diversiones que se llamaría igual, "El Coney Island". Y es que desde el 1886 un grupo de jóvenes, casi todos norteamericanos y amantes de los deportes náuticos, se dieron a la tarea de crear un club privado al que llamaron "Habana Yacht Club".

Esa fue la génesis, pero resultó que la idea de convertirlo en un centro para la práctica de deportes acuático gustó tanto, que para el 1893 - pensando en grande - se crea la “Sociedad de Fomento de la Playa de Marianao” y vean lo que publicaba la revista Sport en su edición de diciembre de 1886….

"El Habana Yacht Club ha venido, pues, á llenar un gran vacío que entre nuestras diversiones existía. Cuenta ya con 30 miembros; posee 14 elegantes yachts cuyas esloras varían desde 23 á 40 pies; mucho de los cuales encierran comodidades superiores á los de embarcaciones de mayor capacidad. EI Club House se instalará en la espaciosa y cómoda casa de Mr. Todd, en Playa de Marianao, cuyo contrato se ultimó por telégrafo en el día de hoy…"

Las propias condiciones geográficas de este municipio lo hacían convertirse en uno de los lugares de mayor atracción en la isla. Finalmente, el 25 de octubre de 1916, la compañía urbanizadora decidió emprender un proyecto para la construcción de un gran parque de diversiones, como complemento a una moderna zona residencial que había en el proyecto.

Ya en la república, el 5 de diciembre de 1917, se comienza a edificar el parque de atracciones "Coney Island Park", como ya dijimos pensado en el de la ciudad Brooklyn en New York, quedando terminado e inaugurado el cinco de diciembre de 1918. 

Cuatro años después, el veinticuatro de junio de 1922, se inauguraba también el elegante balneario "La Concha", que junto al propio Habana Yacht Club, el Country Club, el Miramar Yacht Club o el Club Náutico, llenaron de esplendor y modernización toda aquella zona costera al oeste de la capital.

Aquello no paraba.

Por medio de la firma constructora norteamericana "Purdy & Henderson Company", diecisiete de enero de 1925 se estrena en sus inmediaciones el gran casino nacional, una idea del arquitecto mexicano Rafael Goyeneche. En 1951 el Coney Island se moderniza y se establece a un peso el costo de la entrada, aparte del precio de las diferentes atracciones. 

Entre aquellos aparatos se recuerda a la impresionante montaña rusa, la preferida del parque y edificada toda de madera, el avioncito del amor, la estrella, el pulpo, la casa de espejos o el gusano, mientras que una icónica muñeca, situada en la misma entrada, saludaba a los visitantes.

También fue zona de cabarets, bares y centros nocturnos de no tanto glamour y de más dudosa reputación, "de mala muerte", como solemos decir a veces. Entre ellos el "Panchín", el "Pompilio", la famosa "Academia de baile" tarifada a 10 centavos la pieza y ya se imaginará lo demás.

El "Rumba Palace", "El Niche", con la actuación del gran rumbero "Chori y la Choricera", "Los Tres Hermanos", el "Pennsylvania" o la "Taberna de Pedro". Eso, como es lógico, dio origen a un sin fin de "prostíbulos y las llamadas posadas" por aquellos alrededores, entre ellas la muy conocida "La Finquita".

Hoy nada de eso existe. Bi los clubes ni siquiera los parques para los niños. El Coney Island neoyorquino languideció después de la Segunda Guerra Mundial, mientras que el Cubano fue presa, no de la guerra, pero sí de una ola destructiva bastante parecida llamada Revolución Castrista. Siempre terminamos con el mismo teque, pero es que esa catástrofe devastadora se lo ha ganado a pulso.


Maldita Hemeroteca