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| Monumento a Martí en calle 124 en Marianao, La Habana. |
Cuando el afamado arquitecto y paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier llegó a la Habana en 1925 invitado por el ministro de Obras Públicas Carlos Miguel de Céspedes, se pensaba ya en este consagrado artista, famoso por sus trabajos en París, Barcelona y Sevilla, para que colaborara con otro artista local, al también prestigioso arquitecto cubano Pedro Martínez Inclán.
Forestier le propuso una nueva ubicación para el edificio de gobierno: La Plaza Cívica en la loma de los catalanes, y que luego fue rebautizada como Plaza de la Revolución por el Castrismo, haciendo suya una obra que jamás fue pensada para su fiasco de tiranía.
La Plaza se conectaría con grandes avenidas radiales. Aunque la ejecución de ese conjunto tuvo que esperar a la década de 1950. En fin que a grandes rasgos un primero de mayo del año 1959, quedaba por fin inaugurado el hermoso monumento por el mandatario de facto Fulgencio Batista, a menos de siete meses de su caída. O sea que la raspadura, como se le conoce en Cuba, cumple su 67 aniversario de inaugurada.
SIN EMBARGO...
Aunque desde 1943 ya había sido aprobado el proyecto a edificar en el área donde estaba situada la antigua ermita de los Catalanes, en la barriada de los Quemados, en Marianao, hay uno que puede que sea más modesto, pero igual de decoroso, honroso y prestigioso. Si caminas por la calle Paseo en Marianao, hoy 124 y casi esquina con la avenida 51, te encontrarás ese bello monumento dedicado también al apóstol en la "Plaza Cívica de Marianao" aunque ya nadie le llama así.
Pues sepa que este monumento fue inaugurado el once de agosto de 1955 por el ilustre alcalde Bauteño Francisco Orúe, y que fue una obra del escultor cubano Arnold Serrú Hidalgo, ambos exiliados en Estados Unidos desde el mismo año 1959. Sin embargo, este monumento tiene su propia historia detrás.
En principio no iba ser José Martí el homenajeado si no al patriota camagüeyano Salvador Cisneros Betancourt, el hombre que fue en dos ocasiones presidente de la república de Cuba en armas, y uno de los más decididos luchadores por su independencia cubana. Cisneros Betancourt había nacido en Puerto Príncipe el diez de febrero de 1828, y poseía el título de marqués de Santa Lucía que le vino por nacer en el seno de una acaudalada familia de origen española.
Este marquesado había sido concedido en Cuba por su majestad Fernando VII de España el 14 de abril de 1825, a favor de José Agustín de Cisneros y Quesada, de manera que el patriota lo heredó de su padre. En fin, que finalizada la guerra en 1898, el fervor patriótico hizo que muchas calles cambiaran sus nombres religiosos. Así por ejemplo la calle Paseo donde esta situado y que hasta entonces se llamaba "Paseo de la Reina" se quedó como Paseo solamente, y mas tarde pasó a ser nombrada por Orúe simplemente 124.
Este proyecto fue presentado a la alcaldía que era presidida entonces por el ex mambí Baldomero Acosta en 1914, sin embargo intercedía con el recorrido que hacía hasta allí el tranvía de la empresa "Insular Railway Company", que venía operando desde 1909.
Los carros - los famosos trolebus - (Trolleybus) venían por Steinhart (avenida 45) hasta Paseo (calle 124), doblando por Campa (ave 43) y retornando por Santa Lucía (Calle 134) a tomar la Calzada Real de Marianao (Ave 51), y de nuevo a Paseo hasta la calle Martí (Ave 49), para regresar por Steinhart nuevamente. ¿Y que pasó entonces?, pues que el proyecto Cisneros pasó a un segundo plano y claro, para cuando el alcalde Orúe develó el busto de Martí ya el tranvía no existía.
Los Tranvías se declararon en banca rota ante el avance de las guaguas de la compañía "Autobuses Modernos".
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| Plaza Cívica en construcción. |
El ultimo de aquellos carros que circuló en la Habana fue el No 388 el 28 de abril de 1952, que fue donado posteriormente a la provincia de Matanzas. Tres años después el busto de Martí se hacía realidad en la calle 124 que por cierto, algunas fuentes la sitúan también con el nombre de "Progreso".
Dije casi, pues siempre está el que se resigna a ser abducido y, además, están las personas de edad avanzada que sí vivieron aquella etapa próspera.
Figúrese, ... ¿Cómo "no van a condenarlo"?, si Orúe fue de los que aceptó los estatutos del golpe de estado de Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952. Sin embargo, no por eso dejó de ser un prestigioso alcalde, mil veces mejor que los que han venido después que no han hecho absolutamente nada, bueno sí, desbaratar el municipio y convertirlo en el peligroso potrero que es hoy.
Orúe fue alcalde durante 11 años, desde el 1948 al 1959, y toma nota de algunas de sus obras...
--La plaza de ventas, el nuevo edificio del ayuntamiento, conocido después como "Le Van Tan", que muy pocos saben que fue un comunista vietnamita.
-El anfiteatro, el alcantarillado y las obras de río Quibú.
-Inauguró el hoy olvidado busto del eminente doctor Joaquín M. Álvarez, situado a un costado de la entonces llamada "Casa de Socorros" que le debe además la construcción de su segundo piso y demás consultas. Lo inauguró el 28 de mayo de 1950 y, sobre todo, que fue el hombre que cambió por completo la vieja toponimia de las calles de este municipio que entonces "progresaba". De nombre de figuras prominentes a números, haciendo más fácil el trabajo de correo y mensajería.
Falleció en la ciudad de Miami a los 88 años, donde el alcalde de Hialeah, Raúl Martínez, "le había robado" su lema de "Marianao ciudad que progresa". En cuanto al monumento, la de veces que hemos pasado por allí sin saber ni remotamente parte de esta historia. Muchas veces no valoramos ni lo que tenemos delante. Incluso, puede que muchos crean que fue una idea de "quien tu sabes". Es que hay gente pá tó.
Por Jorge García
Por Jorge García
Maldita Hemeroteca.
Nota
A solo unos metros está situada otra muy importante también, la del generalísimo Máximo Gómez.

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