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| El espía y férreo opositor a Fidel Castro, Luis Posada Carriles, falleció en Miami en el 2018 a los noventa años de edad. // |
El artículo tiene ya unos años de publicado, pero no por eso deja de ser interesante. Sobre todo tratándose de quien es. Solo nos gustaría aclarar algo antes.
El periodista Fernando Rasvberg, autor de este artículo, solía distorsionar todo lo que viniera procedente de una dictadura de la cual era como "uña y carne". Aun así, momentos de lucidez tenía, e incluso llamaba las cosas por su nombre a diferencia de otros.
Un ejemplo fue el artículo que escribió a cerca del productor de tabaco Alejandro Robaina, uno que no cedió al estalinismo cooperativista impuesto en el campo por Fidel Castro. Y a propósito, siempre se quedó con las ganas de entrevistar a su ídolo barbudo. Y aun siendo hasta apartado por esa maquinaria, se mantuvo "abducido" por ella.
Dicho esto...-----------------------------------------------------------------
Documentos de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, la CIA, reveló datos que de alguna forma demuestran que Posada Carriles tuvo la misma misión que los cinco espías de la "Red Avispa" del régimen Castrista: espiar a los grupos más radicales del exilio.
Su jefe en la CIA, Grover T. Lyrhcott, aseguraba en un memorándum desclasificado que Posada Carriles trabajaba para evitar acciones "excesivamente entusiastas" de los exiliados, "con adversos efectos para Estados Unidos en general y la CIA en particular''.
Le llamaban agente "Pete" y cuentan que gracias a sus informes se logró impedir que Jorge Más Canosa, jefe de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) de Miami, hiciera estallar en México dos bombas de 4,5 kilos cada una.
Posada, dedicado a espiar a sus propios compañeros, informó a la CIA de estos planes de atentado que podrían comprometer a Washington, es que las bombas estaban dirigidas contra barcos soviéticos, anclados en el puerto mexicano de Veracruz.
A "Pete" le entusiasmaba el trabajo de zapa en Miami, en uno de los documentos les prometía a sus jefes: "yo ganaré una posición más sólida entre los exiliados, y desde allí le proporcionaré a la Compañía (CIA) toda la información de inteligencia que pueda recoger".
El abogado de Posada, Arturo Hernández, se mostró indignado y afirmó que este informe había sido calculado para desacreditar a su cliente ante los ojos de la comunidad exiliada, argumentando que se trataba de una información "fuera de contexto". Sin embargo nunca la desmintió.
Por otro lado Pepe Hernández, director de la FNCA, salió al ruedo para defender a su líder, Jorge Más Canosa. Pero se limitó a decir que los "documentos carecen de veracidad" porque "evaluarlos fuera de contexto sería definitivamente injusto".
La CIA parecía muy preocupada por ese "entusiasmo" incontrolado, tanto que tomó la misma medida que el régimen castrista: infiltrar agentes en Miami para saber de antemano que operaciones planean ejecutar contra el régimen de la isla.
Lo que sí resulta curioso es que eligieran a Posada.
Peter Kornbluh del Archivo de Seguridad Nacional de EE.UU. afirma que "documentos de la CIA y el FBI lo identifican como el artífice organizador del mayor acto de terrorismo en América Latina".
El investigador se refiere a la destrucción de un avión civil cubano con deportistas. El atentado ocurrió en 1976 y, según Kornbluh, fue dirigido por Posada, "usando los recursos que le proporcionó la propia Compañía (CIA) en los años 60".
Se podría hacer una novela de espionaje pero seguramente los lectores pensarían que es demasiado enredada, costaría mucho entender quién es quién, a qué intereses responde, qué cosas hacen recibiendo órdenes y cuáles por iniciativa propia.
Una apretada síntesis muestra varias paradojas. La información que el FBI utilizó para detener a los cinco agentes de la Red Avispa provino del gobierno de Cuba. Mientras que la CIA realiza misiones de espionaje contra el exilio cubano, algo que legalmente correspondería al FBI.
Pero hay más. En un extrañísimo "casting", los chicos de Langley contrataron para el papel de espía al más violento de los exiliados. En tanto, los anticastristas espiados se autodefinen como "pacíficos", mientras los otros intentaban hundir barcos civiles a bombazos.
Por Fernando Rasverg en BBC Mundo
