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| José Elias de la Torriente. Primero por la derecha de gafas. // |
Al líder del exilio de Miami, el cubano José Elías de la Torriente, lo mataron en Abril del 1974 en la sala de su propia casa, en compañía de su esposa y viendo la televisión. Tenía setenta años de edad. Su sentencia se firmó cuando estando en México se "vino arriba" y aseguró: "Los días de Fidel Castro estaban contados. Cuento con armas nucleares para atacarlo".
Ahí mismo el Departamento de Estado de los Estados Unidos "le sacó tarjeta roja" y lo inmovilizó por completo. ¿Un farol?, no se sabe porque este hombre no "era fácil". En cambio al ver que sus planes libertarios se encontraban detenidos y sin futuro a corto plazo, se comentó que con el resto del dinero recaudado, - unos cinco millones de dólares - se mandó a fabricar supuestamente la urbanización Westchester.
Y claro, eso le granjeó muchos enemigos de una costa y de la otra, de la otra porque sin saberlo quizás había firmado su propia sentencia de muerte, creando la supuesta cobertura ideal para achacarle el muerto a los grupos del exilio en Miami. Lo que también podría ser, que santos no eran tampoco. La tracción y el robo del sacrificio de los demás, se paga con la vida según dicen.
De hecho, el propio vocero de la policía en esa ciudad dijo que en "en el caso Torriente" habían tantos sospechosos como cubanos había en Miami y en Cuba a la misma vez. ¿Sospechosos en Cuba?. ¿Acaso tenían conocimiento que sicarios de Fidel Castro operaban aquella ciudad, y que incluso pudieron haber sido los ejecutores?. Más claro ni el agua.
TORRIENTE Y SU HISTORIA CUBANA.
En relación con Torriente, según aparece en el libro "Los Propietarios de Cuba", del escritor cubano Guillermo Soler Jiménez, era administrador y co propietario de la empresa agrícola "Guanahacabibes" en la provincia de Pinar del Río, que tenía 5 mil caballerías de tierra dedicadas a la ganadería y al negocio forestal.
Más de 40 acciones de esta compañía fueron demandadas bajo el Título V de la Ley de Solución de Reclamaciones Internacionales de 1949, por la cubano americana María Elena Calvo. Torriente no solo la administraba, si no que compartía propiedad a partes iguales con otro dueño.
Era, además, presidente y administrador general de "Radio Aeronáutica de Cuba", tesorero de la compañía agrícola el "Cedro S.A." y ex presidente del central azucarero "Zorrilla", en los Arabos, provincia de Matanzas, que con sus 180 caballerías era el número 122 en importancia en el país.
En esos años era propiedad del coronel del ejercito de Batista, José Eleuterio Pedraza. Este central había pertenecido a un industrial Español, don Emeterio Zorrilla y Bringas, del que ya hablamos aquí con la cerveza Polar.
Además fue uno de los directores del "Diario de la Marina" y de un montón de cargos más como presidente de la Compañía de Gas y Electricidad de La Habana, vicepresidente de la Compañía de Tranvías, presidente de la Compañía Cervecera Internacional o vice presidente de la Cámara Española de Comercio, pero que a su muerte en 1940, su familia lo vendió al general que, "para tapar la letra", lo puso a nombre de su hermano Joaquín.
Ya decíamos que este Santiago Álvarez Magriñá fue el mismo que recibió a los setenta "ilustres propietarios privados y supuestos agentes del régimen Castrista en el jardín de su propia casa en Miami, convocados por el ex congresista federal Joe García. Oiga que tampoco era cuestión de ponerse tiquismiquis con un pobre viejo de ochenta y pico de años que ya no le mete miedo a nadie. En un final, en cuestiones de pasta cualquiera tiene derecho a equivocarse ¿o no?.
Maldita Hemeroteca
Fuente: Libro de Jiménez Soler, Guillermo. "Los propietarios de Cuba". Articulo de Antonio de la Cova en "Crónica Gráfica" de 1988 //Entrevista publicada por el Nuevo Herald en Junio de 1988. Entrevista de Jorge Masetti en Clarin de Chile el 9 de octubre de 2017. Artículo de Ejutv "Los Sicarios de Fidel Castro", 24 de abril de 2012 // Artículos de internet en general
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