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PADRE E HIJO Y UN MISMO LUGAR PARA UN ATENTADO

Habana: La manzana de Gómez en sus días de esplendor. // 

Puede que no sea un record, pero al menos no es común que un padre y un hijo hayan sido víctimas de un atentado en el mismo lugar de una Habana por demás inmensa.

El señor José Genaro Gómez Mena Vila, (1882-1960) que llegó a ostentar cargos de entidad en el Gobierno Cubano, se casó en 1917 con la señora Olga María Seiglie y Martínez (1898- ?). 

La joven, de nombre Lilliam Rosa Florencia, (1917-1972) acabaría desposándose en 1936 con Alfonso Fanjul Estrada, de la familia cubana Los Rionda, originaria a su vez de Asturias y dueña de otro imperio azucarero.

Años después Gómez Mena se unió en segundas nupcias con Elizarda Sampedro, una hermana de Edelmira, la cubana que fuera la primera esposa del príncipe Alfonso de Borbón, el primogénito del rey de España Alfonso XIII que por amor renunció a sus derechos sucesorios al trono. 

La historia es como sigue:

No podría hablarse de La Habana sin mencionar a “La Manzana de Gómez”, se trata de una monumental obra que resulta imposible pasarla por alto. Por generaciones crecimos visitándola, aunque ya no fuera ni la sombra de lo que un día fue.

Se trataba de "un cuadrado" compuesto por cuatro calles de 100 metros cada una, y que el ingeniero y urbanista catalán, Ildefonso Cerdá, popularizó como una "manzana" a mediados del siglo XIX. 

De hecho, desde que fue construida a principios del siglo pasado se dedicó por entero al comercio. Contaba además don dos calles interiores en forma diagonal, que fueron diseñadas para atravesar y facilitar así la circulación peatonal en su interior.

Pero eso no es todo. Con varios pisos de altura y limitada por las calles Neptuno, San Rafael, Monserrate y Zulueta, fue el primer complejo comercial de estilo europeo en Cuba, independiente de los varios usos que tuvo como oficinas y centros educativos. 

En fin, que tanto para los cubanos como para el visitante de fuera, darse una vuelta por “La Manzana de Gómez” era prácticamente obligado.

Uno de los hijos del matrimonio conformado por Manuel Gómez Díaz y doña María Mena Zorrilla, el joven Andrés Gómez-Mena, será el protagonista de hoy. 

Con los años, este señor se une en matrimonio con Eugenia Tomasa Vila Pérez y surge el apellido Gómez-Mena Vila dedicado al giro bancario, como parte de una actividad económica que se extendía en muchas direcciones.

Como banquero, Andrés tenía su oficina en el local No 13 de la calle 7 en el Vedado. Luego se asoció con Bernardo Solís, de la casa bancaria “Argüelles e hijos”, conocidos después como "Banco del Comercio". 

Como tantos otros comerciantes, incluso su propio tío Pedro, sufrió el “crack” bancario de 1921, aun así, la familia logró sobrevivir y continuar desarrollando sus negocios, como por ejemplo los bancos que habían pasado al control de la compañía “Warner Sugar Corporation”, fueron recuperados. 

Pues resulta que como su padre, este fue también víctima de un asalto a tiros, y en el mismo lugar donde muriera su padre. Por fortuna salvó la vida, aunque le quedaron secuelas en su rostro y piernas.  A diferencia del padre no se trató de un tema amoroso, más bien fue por una falta a la palabra dada.

EL PADRE: UN PICA FLOR 

El millonario cubano Andrés Gómez Mena era un tipo que lo tenía todo a sus 68 años. De carácter emprendedor, tras casarse en Guanabacoa con la cubana Eugenia Carlota Tomasa Vila en 1877, logró hacer dinero suficiente para, en 1890, realizar su primera inversión.

El astuto empresario adquirió las llamadas ruinas de Zulueta, en el corazón de La Habana, frente al Parque Central, donde levantó un impresionante edificio para oficinas y establecimientos comerciales. Desde entonces y hasta ahora, el inmueble, reconvertido en hotel de lujo, sigue siendo conocido por los cubanos como la ‘Manzana de Gómez’.

Uno de los locales comerciales estaba siendo arrendado por un humilde relojero catalán de nombre Fernando Neugart, cuyo negocio estaba en la esquina de la Manzana que da frente al Hotel Plaza. La posición de la pequeña relojería era excelente.

El tráfico de la zona era constante y el hombre viendo la posibilidad de un buen negocio se propuso traspasarlo a un buen postor, pues sopesaba la idea de retirarse y regresar a España a sus 43 años con un buen capital ahorrado.

El plan del señor Neugart era sencillo, necesitaba ampliar el contrato de alquiler del local en la Manzana por al menos dos años más. El único inconveniente radicaba en la mala relación que tenía con el dueño del complejo, el señor Andrés Gómez Mena. 

El señor Neugart sabía que dialogar con el viudo era una misión compleja, así que con esa misión envió a su señora esposa Flora Alonso, y esa fue la peor de sus decisiones personales.

La pequeña reunión entre ambos, en la misma Manzana, fue bastante cortés. El señor Andrés Gómez Mena se comprometió en facilitar la prórroga del contrato a su esposo para que este, a su vez, cerrase el negocio de la venta. 

UNA VISITA INDISCRETA 

A los pocos días, quizás maravillado por la belleza y modales de doña Flora, el señor Andrés se presentó en la vivienda de Bernaza No .31, dónde residían el relojero y su esposa. 

La sorpresa de ella fue mayúscula al encontrar ante su puerta a un hombre de semejante poder adquisitivo, un suceso nada habitual, pero aún estupefacta, le dejó pasar. 

Una vez dentro, Andrés retomó la charla anterior y le explicó cómo pensaba ayudar a su marido; insistiendo en su interés en ayudarla de alguna manera, pues le parecía una mujer que debía aspirar "a mucho más en la vida".

Acto seguido, envalentonado quizás por el tono que había tomado la conversación, el millonario empezó a celebrar su belleza. 

Las formas, en un primer momento, no le parecieron ofensivas a doña Flora, de fina educación, pero el hombre, tímido al inicio, tomó carrerilla y pasó a proposiciones más indecentes para la moral de la época y que ruborizaron a Flora. 

Ofendida, le exigió salir de su casa y le amenazó con gritar. Mena se retiró pero no cejó en el empeño, y dispuso de ayudantes que le siguieron llevando ofertas a una Flora cada vez más mustia. 

Seis millones quinientos mil Tic Tac escuchó en su celda hasta salir en libertad. Articulo de la sección Rojo y Negro de la revista Avance, publicado el 10 de agosto de 1930

EL TIT TAC DE UN RELOJERO OFENDIDO

Algo notó el relojero que lo empujó en averiguar la causa del nerviosismo de su señora esposa. Ya sabemos que a "Radio Bemba la carga el diablo" y el choteo, el arte preferido del cubano, era cuestión de tiempo como veremos más adelante. 
 
Ciertos comentarios llegaron a oídos del catalán, luego se sumaron algunas confidencias y, finalmente, la intersección de alguno de los mensajes que el señor Gómez Mena seguía enviándole su esposa y que nadie sabía si fueron en algún momento correspondidos. 

Embargado por la más honda afrenta, el caballero hispano se dirigió a la residencia de la calle Concordia No 44 - donde vivía el señor Mena con una de sus hijas - y solicitó ver al ultrajante don Juan. 

Este lo recibió después de hacerle esperar un rato. La charla fue un intercambio de opiniones donde Gómez Mena juraba que todo era un malentendido, mientras se esforzaba por encontrar una solución pacífica al asunto. 

En cambio Neugart, sintiendo su honor afectado, se aferraba a una solución más tangible, o sangre mediante, para lavara su honor. El conflicto tomaba destino fatale. Sin acuerdo ni cercanía, las acusaciones de Neugart arrancaron del acaudalado magnate la promesa de visitar su residencia para, en presencia suya, aclarar el asunto con su esposa. 

Neugart esperó, esperó y esperó, pero su paciencia de impaciente relojero no entendía de retrasos. Tomó el teléfono y lanzó un furibundo ataque a don Andrés, ahora como acusador, que hizo que este cambiara su discurso y retirara sus disculpas. 

Alterado Neugart alcanzó a gritar: «Eso no se le hace a un caballero»… La frase quedaría sujeta en la línea, pues ya el magnate cubano había colgado su auricular. 

LA INJUSTICIA INJUSTA DE LA PÓLVORA

El caso, sin jueces ni jurados posibles, salvo el boca a boca habanero que todo lo sabe y todo lo cuenta, quedó listo para sentencia. Neugart, sintiéndose víctima, juez, jurado y verdugo, compró un par de revólveres y con ellos encima salió a reivindicar su honor. 

No han quedado claras las pruebas del caso, tampoco servirían de mucho ahora tras lo ocurrido aquel 11 de enero de 1917. En el propio edificio de la Manzana encontró Neugart al opulento magnate, quien en compañía de unos amigos, admiraba las obras de ampliación que se estaban realizando en el edificio que gestionaría su hijo José Gómez-Mena Vila. 

Cerciorándose de no fallar sus proyectiles, ni de herir a otras personas, Neugart descargó cinco disparos sobre la anatomía de Gómez Mena. Faltaban pocos minutos para la 7 de la tarde, cuando se certificó la muerte del millonario.

Detenido el asaltante en el propio lugar de los hechos, aquella historia quedó sellada y, trece años después, el matador quedaba libre en la Habana.

EL HIJO: UNA PROMESA IMCUMPLIDA 

Don Pepe tenía su residencia en la calle 146, número 2107, en el famoso Country Club de la playa de Marianao, era además el heredero de la productiva "Manzana de Gómez", propietario y presidente de varios centrales azucareros, cuatro de ellos en la Habana, y de los cuales su hermano Alfonso fungía como vice presidente.

El primero de esos centrales había sido adquirido en 1902 en San Nicolás de Bari, una localidad en las afueras de habana y fue rebautizado posteriormente como “Gómez-Mena”. Luego, en en 1906, compraron en Güines el “Amistad”, uno de los primeros en electrificarse en 1910.

Además del “Merceditas”, adquirido en 1906 en Melena del Sur, estaba el “Resolución”, en Quemado de Güines, en 1935, así como "La Julia", en Melena del Sur, que con los años quedó destruido.


También en Yara, provincia de Oriente, tenían el Estrada Palma, que había sido propiedad de la familia Arcas Campos y destruido posteriormente por el régimen Castrista. 

Con la llegada de los barbudos en 1959, este central pasó a llamarse Batolomé Masó, nombre del general que durante las primeras elecciones republicanas, decidió ceder su candidatura ante el fuerte favoritismo de don Tomás Estrada Palma, un buen hombre y mejor mandatario, que ha sido satanizado hasta el cansancio en estos 67 años de dictadura. 

Uno de los empleados de don Pepe, al parecer disgustado por una promesa incumplida que este le hiciera, le disparó varios tiros. 

Pero veamos la historia ... 

En la mañana del 29 de enero de 1951 el administrador del ingenio Resolución, el señor Ángel Machado Palomino, un tipo que trabajó durante años para la familia y estaba considerado un hombre de confianza, recibió el encargo de poner a punto el central y echarlo a andar. 

Este "Resolución", que lo habían adquirido en la zona de Quemado de Güines, había estado parado por varios años.

No solo era la puesta a punto, también habría que "pasarle la mano" a sus tierras cultivables, igual en pleno abandono, y que en pago le prometió asociarlo al negocio. 

Para Machado Palomino había llegado la hora de convertirse en dueño, y no en un simple asalariado como hasta entonces. No obstante esta promesa se quedó en eso, en promesa, y pese a las exigencias de Palomino que por cierto, se vio obligado a renunciar, Gómez Mena no se inmutó. Palomino le exigió entonces 200 mil pesos por daños y perjuicios , de los cuales solo le pagaron diez mil.

LA VENGANZA ESTABA SERVIDA

En la mañana del 29 de enero de 1951, Palomino lo esperó en los portales de la "Manzana de Gómez", lo siguió hasta el interior del edificio y al grito de «Así te quería coger», le metió tres balazos en el pecho. Tuvo suerte, porque ese día José Genaro Ramón Gómez Mena sobrevivió. 

Murió nueve años después de causas naturales en 1960, y sus restos descansan en el cementerio Hillcrest Memorial Park, de West Palm Beach, en la Florida. Al morir contaba con 76 años.

Como ven, el destino repetía y que pudo haber acabado en desgracia como su padre. Eso sin contar que una prima suya, hija de sus tíos Alfonso Gómez Mena, el presidente del emporio azucarero y su esposa, María Vivanco y Vila, había muerto en Vizcaya el mismo día de su boda, aplastada en un accidente de tránsito cuando marchaban de luna de miel. 

Tenía apenas 18 años aquel 24 de agosto de 1927. Tambien murió su estrenado esposo, Don Ramón de la Sota y Mantilla de los Ríos, aunque resistió una semana hasta que al final murió debido a las secuelas de ese mismo accidente. (AQUÍ LA HISTORIA).

El señor Gómez Mensa con su segunda esposa Elizarda San Pedro, hermana de la que fuera esposa del malogrado príncipe Alfonso de Borbón.// 


EL PATRIMONIO FAMILIAR.

La llegada al poder de Fidel Castro en 1959, supuso un terrible mazazo para la multimillonaria familia que decidió abandonar la isla. De su poder, habla el hecho de que abandonaron Cuba en el mismo avión que el presidente Fulgencio Batista. Instalados en Miami, los Gómez Mena decidieron seguir dedicándose al azúcar, aunque ya no pudieran hacerlo en Cuba.

En los albores de los años 60 adquirieron 4.000 acres en una zona de humedales cercana al Lago Okeechobee, más tres pequeños ingenios azucareros en el estado de Luisiana.

En pocos años, y gracias al carácter emprendedor heredado del iniciador de la saga (y al dinero que lograron sacar de Cuba), levantaron de las cenizas un nuevo imperio. Compraron tierras y más tierras en dos países del Caribe: Jamaica y República Dominicana.

En este último, después de pagar la escalofriante cifra de 250 millones de dólares a la multinacional norteamericana Gulf & Western, se hicieron con el Central Romana, un ingenio capaz de producir hasta 820 toneladas de azúcar diaria, con más de 20.000 trabajadores en sus campos.

Fue rebautizada con el nombre de Florida Crystals, y se asegura que es capaz de producir dos de cada tres cucharadas de azúcar que se consumen en los Estados Unidos. 

La empresa está en manos de los hermanos Alfonso y José Fanjul Gómez Mena, bisnietos de aquel emigrante español. En uno de esos complejos residenciales dominicanos, "Casa Grande", suelen acoger como distinguido huésped al rey emérito de España, don Juan Carlos.

Maldita Hemeroteca 
Condensado de Fotos del Habana e Internet.

NOTA 

Elizarda Sampedro y Robato, natural de Sagua la Grande, fue esposa de José Genaro Ramón Gómez-Mena y Vila, nacido el 19 de septiembre de 1882 en Cadagua, Valle de Mena, Burgos, España, viudo de Olga María Patricia Seiglie y Martínez, e hijo de Andrés Gómez-Mena y Díaz, natural de dicha ciudad de Cadagua, y de Eugenia Carlota Tomasa Vila y Pérez, natural de La Habana.FIRMA-EMAIL-PRINT