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HUNDIMIENTO DEL REINA MERCEDES


Este cuatro de julio se conmemora el día de la independencia de Estados Unidos, pero tambien un aniversario más del hundimiento en aguas de la bahía de Santiago de Cuba del crucero español "Reina Mercedes", en lo que fue llamado "El desastre de 1898". 

Siguiendo con la tónica del día, las playas de la Mula, en la desembocadura del río Turquino, Juan González, Buey Cabón, Rancho Cruz, Mar Verde y la bahía de Santiago, constituyen el parque arqueológico en el que yacen colapsados por el tiempo y por la historia los restos de la que fuera la temida Escuadra de Operaciones de las Antillas.

España, antaño un gran imperio, había perdido en el primer cuarto de siglo casi todas sus posesiones en América, conservando en este continente Cuba y Puerto Rico, mas el archipiélago de las Filipinas en Asia y la isla de Guam en el Pacífico como territorios ultramarinos.

Habría que añadir también las escasas posesiones de que disponía en el norte África, y por supuesto, la Península y los archipiélagos de Baleares y Canarias, esa era la escueta representación de aquel imperio en “¡qué nunca se ponía el sol!”. Este era el contexto donde suceden todos estos hechos muy traumáticos para el ejercito y la marina de España.

A la Escuadra de Operaciones de las Antillas al mando del contralmirante Pascual Cervera y Topete le sorprendió la noticia en las aguas de la que por aquel entonces era colonia portuguesa de Cabo Verde, preparando singladura hacía Cuba.

Ante la ceguera de los políticos y marinos de Madrid, Cervera fue obligado a partir a un destino fatal. Con la frase cifrada "Salgo para el Norte", el 29 de abril d 1898, la escuadra zarpó de San Vicente de Cabo Verde rumbo a las Antillas. Así arengó sus tropas el Almirante Cervera y Topete ante de partir al combate:

Almirante Cervera
«Ha llegado el momento solemne de lanzarse a la pelea. Así nos lo exige el sagrado nombre de España y el honor de su bandera gloriosa. He querido que asistáis conmigo a esta cita con el enemigo, luciendo el uniforme de gala.

Sé que os extraña esta orden, porque es impropia en combate, pero es la ropa que vestimos los marinos de España en las grandes solemnidades, y no creo que haya momento más solemne en la vida de un soldado que aquel en que se muere por la Patria.

El enemigo codicia nuestros viejos y gloriosos cascos. Para ello ha enviado contra nosotros todo el poderío de su joven escuadra. Pero sólo las astillas de nuestras naves podrá tomar, y sólo podrá arrebatarnos nuestras armas cuando, cadáveres ya, flotemos sobre estas aguas, que han sido y son de España.

¡Hijos míos! El enemigo nos aventaja en fuerzas, pero no nos iguala en valor. ¡Clavad las banderas y ni un solo navío prisionero! Dotación de mi escuadra: ¡Viva siempre España. Zafarrancho de combate, y que el Señor acoja nuestras almas!»

Este navío, que honraba el nombre de la esposa de Alfonso XII, la reina María de las Mercedes de Orleans y Borbón, no solo combatió con valor durante la Guerra de Cuba, también sirvió a los que le hundieron durante la Segunda Guerra Mundial. En la historia de ambas armadas, España y Estados Unidos, este buque jugó un particular papel histórico.

Con una dotación de 380 marinos, tres mil toneladas y una velocidad de quince nudos, había sido botado en Cartagena en 1887 y destinado a potenciar las posesiones de ultramar. Según los historiadores, su primera misión tuvo lugar entre octubre y noviembre de 1893 cuando transportó diez mil fusiles máuser y su respectivo parque, desde Alemania hasta Melilla, en España.

Cuando arranca el conflicto rebelde en Cuba en 1895, se le ordena dirigirse hacia la zona oriental de la isla, en unión del "Conde de Venadito" el "Filipinas" y el "Marqués de Molins". 

Con el hundimiento del buque norteamericano Maine en la rada Habanera, el 15 de febrero de 1898, los EE.UU. entran en guerra contra España, y el Reina Mercedes pone rumbo a Santiago de Cuba en apoyo a la defensa de la bahía, resultando hundido entre el día tres y cuatro por su misma tripulación debido al lamentable estado de sus calderas.

Hay que decir que no era un buque de tipo Acorazado. con su hundimiento se intentó formar una especie de dique de contención que protegiera la boca de la bahía, sobre todo después que había sido sometido a un fortísimo bombardeo por parte de los buques norteamericanos «Texas» y «Massachusetts».

Por otro lado el teniente de navío norteamericano Hobson y seis marineros voluntarios hunden el USS Merrimac en la entrada al canal del puerto de Santiago, con intención de bloquear la rada pero no lo consiguen. Al ser capturados, son confinados en el castillo del Morro.
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El primer contacto entre la marina de los Estados Unidos y líderes del ejército libertador cubano, se produce a bordo del crucero USS New York, en el que las fuerzas revolucionarias proporcionan información detallada para la campaña. 
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El acorazado Iowa fue el primero en percatarse de, “buques enemigos saliendo" a la vez que disparaba un cañonazo para llamar la atención del resto de la escuadra bloqueadora del almirante Sampson. El 1 de enero de 1899 fue reflotado, arribando el 25 de agosto de 1900 a la base "Portsmouth Naval Shipyard" en Maine, EEUU, donde fue destinado como un buque escuela de la armada.

Finalmente fue llevado a la academia de Annapolis, sirviendo un tiempo como residencia del comandante a su cuidado. No obstante el embajador de España en los EE.UU., Don José María de Areilza, trató de negociar el retorno del buque a España, firmándose en 1953 un acuerdo de devolución entre los gobiernos del presidente Eisenhower y el general Francisco Franco.

Minas españolas tipo "Bustamante" colocadas en la entrada de la rada Santiaguera.

Al final, estaba en tan malas condiciones que España se conformó solo la campana, pero aún así aquella firma fue un gesto amistoso entre dos naciones declaradas anti comunistas. El crucero USS «Reina Mercedes» fue dado de baja definitivamente el 6 de noviembre de 1957, y fue adquirido por la Boston Metals Co. de Baltimore como material de desguace.

Napoleón Bonaparte decía que… “Dios está del lado del que más cañones tiene”. Era el caso de los norteamericanos. Su escuadra en desplazamiento, en unidades y sobre todo en artillería era muy superior a la española y el resultado lo demuestra con absoluta rotundidad.

Los navíos de guerra españoles fueron cazados uno a uno según salían por la angosta bocana de la bahía santiaguera. La escuadra española de almirante Cervera completamente aniquilada, las seis unidades hundidas o embarrancadas. El almirante cayó prisionero de los norteamericanos y desde el buque USS Iowa, escribió un telegrama al ministro de marina: 

“En cumplimiento de las órdenes de V. E., salí ayer mañana de Cuba con toda la Escuadra, y después de un combate desigual contra fuerzas más que triples de las mías, toda mi Escuadra quedó destruida, incendiados y embarrancados el Teresa, Oquendo y Vizcaya; el Colón, según informes de los americanos embarrancado y rendido; los cazatorpederos a pique”…

El buque insignia, el Infanta María Teresa, no se encuentra en aguas cubanas, está hundido el Cat Island Bahamas tras irse a pique mientras que era trasladado por los norteamericanos a una de sus apostaderos como trofeo de guerra. El único barco norteamericano hundido, pequeño triunfo de consolación para las armas españolas en Santiago, fue el USS Merrimac, hundido por disparos del Reina Mercedes y torpedos del Furor

Yace en el lecho fangoso de la bahía Santiaguera, entre los 16 y los 23 metros de profundidad, no dispone de arboladura ya que fue dinamitada a principios del pasado siglo para facilitar la navegación en el interior de la rada. Se encuentra perpendicular a la línea de costa, con una ligera inclinación de la proa dirección nordeste.

El lugar del naufragio del "USS Merrimac" es conocido como "Las Cuatro Bocas", orientado de popa a proa a unos 190 metros del embarcadero de Ciudamar, a 206 metros de Punta Churruca, a 200 metros de Cayo Granma y 211 metros de Socapa. Asimismo, descansa a varias profundidades: desde 23 metros desde la popa y a 19 metros desde la proa, dentro del perímetro del "Castillo del Morro".


Maldita Hemeroteca 


NOTA: En el año 2019, a raíz de la visita del rey de España Felipe VI y la reina doña Letizia a Cuba, los monarcas visitaron la zona donde un siglo antes fue escenario de esta desigual batalla. Visitaron el Castillo de San Pedro de la Roca del Morro, patrimonio de la humanidad, así como el parque histórico San Juan y el monumento al soldado Español caído.