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PERIQUITO Y SU CASA MUSEO. LA INAUGURACIÓN DE UN COBARDE


Si algún día visita la ciudad de Guantanamo, o es de los que tiene el privilegio de transitar sus históricas calles, no pierda ni un segundo y visite esta casa en cuanto le sea posible. 

No por la "trova" que seguramente le soltará el responsable o la persona guía destinada por la dictadura para falsear o tergiversar la verdadera historia, que sepa que estará delante de la morada de uno de los míticos Pérez, de los miles de Pérez que escribieron pura historia en esa provincia, el mayor general Don Pedro Agustín "Periquito" y Pérez.

Cuando el miserable "puesto a dedo" Miguel Díaz Canel, a la sazón vice presidente del Partido Comunista y el Consejo de Ministros, la inauguró en el mes de julio del 2013, no se atrevió a contar la verdadera semblanza de este hombre. Entonces calló como un cobarde, porque en la vida de este hombre hubo un pasado gris y bastante estigmatizado. Y tanto, que fue voluntario y guerrillero que peleó a favor de España y peor aún, su oficio era el de rancheador, especie de cazador de esclavos prófugos o cimarrones. 

Agustín pertenecía a la brigada de voluntarios y guerrilleros "Santa Catalina del Guaso" que comandaba su tío Miguel Pérez de Céspedes, bajo la dirección del general gaditano Pedro Garrido y Romero que por cierto, murió de fiebre amarilla y se encuentra sepultado en el cementerio local. Sepa además, que aquel sepelio fue multitudinario, al punto que fue costeado íntegramente por el pueblo Guantanamero. 

LA MUERTE DE DON MIGUEL. UNA ACLARACION NECESARIA

Cuando el teniente coronel de voluntarios Miguel Pérez y Céspedes, tío de Periquito, cayó muerto en la emboscada que le organizó en la loma del Peladero, en Sabana Bajo, localidad de Cajobobo, por el entonces comandante Guillermón Moncada, el periódico españolista "Juan Palomo" publicó la siguiente nota:

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"Se ha producido la muerte del Jefe de las Escuadras de Guantánamo, Don Miguel Pérez y Céspedes, que a sus setenta y un año de edad llevaba cincuenta y cuatro de numerosos servicios a España".

Sepa además que lo del fraudulento duelo entre ambos no fue más que una infamia echada a correr y sustentada por la historiografía castrista, como tantas fantasías patriotera que han sido pura bazofia. 

¿Qué hubo combate?, sí, ¿qué hubo muertes e incluso significó el ascenso a teniente coronel para el entonces comandante Moncada?, sí, pero del duelo NADA. También fue cierto que ambos se habían retado previamente mediante escuetos mensajes colgados en los árboles, pero no pasó de ahí.

Ambas partidas, la de Moncada y la de Miguel, se encontraron al fin el 5 de mayo de 1871 en Yateras. Miguel Pérez, que en su escuadra incluía una pieza de artillería, atacó a los mambises y los hizo retroceder. Entonces Moncada cambió de planes y aprovechando la noche consiguió tomar mejores posiciones. Fue entonces que preparó un cerco del cual el viejo Miguel, ni ninguno de los que le acompañaba, pudieron salir vivos.

Era de madrugada, y al verse asediado el cuadrillero intentó romper la encerrona en falso. Fue visto por los vigías mambises del capitán Mengana que dio la orden de ataque. Mediante una brutal carga de machete, Moncada cayó sobre el anciano guerrillero y sus hombres y luego de cinco horas de duro combate, allí no quedó con vida ni el perro ni el mulo de Don Miguel. 

Luego Moncada le envió los grados militares al general Máximo Gómez como prueba de su triunfo; y este, que había decretado a todos los jefes mambises darle muerte al viejo rancheador de 71 años donde quiera que lo vieran, le premió con los entorchados de teniente coronel. 

Estamos hablando de un veterano que lo dio todo por España. Como dijo una vez el gran historiador guantanamero Regino Boti Barreiro, no es infamia si la causa, aunque no sea Cubana, se abraza dignamente. Total, que reconocer las cualidades del enemigo también honra. La biblia lo dice, "Orad por el que te persigue". Otra cosa es que sean cualidades que un miserable esbirro como Díaz Canel carece.

Miguel tuvo un hermano, Francisco Pérez y Céspedes, que fue fusilado en la zona de "Vuelta Corta" por el coronel mambí José Policarpo Pineda, alias Rustan o el Polillas, en represalia por el asesinato del mambí Arturo Casimajan y que, casualmente, su hermano Miguel había hecho prisionero en el combate de "El Vínculo". 

En su diario, José Martí anotó el día en que visitó este lugar como el uno de mayo de 1895 en dirección a "Dos Ríos". Lo anotó a la llegada del cafetal "Kentucky" descrito por Martí como temporal campamento, aunque otros historiadores lo describen como cafetal "La Prudencia", propiedad del español Luciano García" y que fue un error del maestro producto del desconocimiento que tenía de aquella zona.

Este error fue constatado con lo descrito por Máximo Gómez en su diario. Más allá de este error o no, observe como Martí describió esta ejecución y el símil que hizo con Jesucristo:

"...Salimos del campamento, de Vuelta Corta. Allí fue donde Policarpo Pineda, el Rustán, el Polilla, hizo abrir en pedazos a Francisco Pérez, el de las escuadras. Polilla un día fusiló a Jesús: llevaba al pecho un gran crucifijo, una bala le metió, todo un brazo de la cruz, en la carne: y a la cruz, luego, le descargó los cuatro tiros".

A mediados de abril, cuando Máximo Gómez y José Martí habían desembarcado ya por la playa de Cajobabo a bordo del vapor "Nordstrand", procedentes de Montecristi, rondaban la zona de Vuelta Corta en el río Iguanabo. Una vez establecido el campamento en la "Filipinas", cayó bajo el asedio del regimiento "Simancas" comandado por los coroneles Juan Copello y Joaquín Boch.

Es entonces que el dueño de esa casa - museo, sobrino de Miguel e igual un voluntario y rancheador de oficio como su tío, les salvó la vida en el combate de "Arroyo Hondo". Junto a las tropas del general José Maceo, un avezado conocedor de la zona como Agustín "Periquito" Pérez, les despejó el camino en dirección a "Dos Ríos". 

QUIEN ERA PERIQUITO

Periquito Pérez llegó a ser jefe de la Comandancia Militar de voluntarios de la Palma, era hijo de don Eligio del Carmen y Pérez y de doña Lucía Pérez y Céspedes, hermana del finado teniente coronel Miguel Pérez y Céspedes. 

Pérez también fue un primo suyo de profesión espía, que por su culpa muere su hermano. Esa muerte fue lo que marcó el futuro camino independentista de Periquito. De hecho, él mismo sufrió prisión en el Morro por este motivo, logrando escaparse el día de noche buena. Consiguió deslizarse por las rocas de la pared y llegar a la costa. 

Y como son las cosas cuando son del alma, fue a parar nada mas y nada menos que al lugar donde se encontraba la tropa del ejecutor de su tío, el ya brigadier Guillermón Moncada que al verlo lo nombró comandante. No contaba entonces Periquito conque aquella tropa se iría al garete con la paz del Zanjón.

Ayudado por el rico hacendado Manuel Miyares, Periquito fue presentado a los generales españoles Camilo Polavieja del Castillo y Luis María de Pando, que le ofrecieron abandonar las armas bajo la promesa de no ser encarcelado ni deportado. Desde el 1893 hasta que se produce el tercer levantamiento, Periquito se mantuvo sobreviviendo en los montes guantanameros. ¿Como?, asaltando caminos como hacían muchos. Esa era, al menos, la acusación que pesaba en su contra.

Mayor general Periquito Pérez sentado y con barba blanca. 

Pensando probablemente en el peligro que significaba este individuo, el gobierno colonial de Guantánamo llegó a ofrecerle 20 mil pesos para que reiniciara su vida en paz en la finca familiar de Matajabo, y ante la negación contactaron entonces a dos primos suyos, Macelo y Cheché Pérez, para que lo asesinaran en plan sicarios.

Una vez agarraron el dinero, otros 20 mil pesos, ambos primos se fueron con Periquito a lo más intricado de la zona de "La Piña". Es allí, cuando el 17 de febrero recibe la orden de alzamiento de parte de su antiguo jefe Guillermón Moncada. Una semana después, el 24 de febrero y en unión de su yerno José Francisco Pérez Pérez, su cuñado Francisco Castillo y otros familiares como Francisco José y Jesús Pérez Pérez, se reúnen en la finca Matabajo y juran hacerle la guerra a muerte a la colonia Española. 

¡Y vaya si lo cumplió!.

INVASIÓN AMERICANA 
 
Entre lo que el miserable de Díaz Canel calló fue el papel que jugó Pedro Agustín "Periquito" Pérez durante la invasión de los marines norteamericanos en 1898. Convertido en todo un mayor general del ejercito libertador, Periquito resultó más importante en aquella etapa de lo que muchos podríamos imaginar. 

Al producirse el 25 de julio de 1898 el desembarco de los marines al mando del coronel W. Ray, el guantanamero dio muestras de una extraordinaria coordinación táctica de una zona que conocía a la perfección. Periquito desalojó a las tropas españolas al este de la bahía de Guantánamo, enclave vital para el suministro de alimentos, carbón y municiones para la flota interventora.

De hecho, fue invitado de honor a bordo del crucero “Marble Head”, donde los oficiales de la marina americana mostraron su gratitud. Todos estos pasajes fueron contados por él mismo en un artículo titulado: "Mi recuerdo", impreso en el folleto Datos para la Historia Guantánamo publicado en 1901. Los guerrilleros o voluntarios, mirados con recelo por unos y despreciados y odiados por otros, tenían una idea fija de que Cuba tenía que ser Española. 

Y si no, como se entiende que solo en esa ultima guerra, de un total de 4.219 voluntarios 1480 eran cubanos que entregaron su vida por esa causa. Lo triste de todo es que, con la marcha de España, muchos de ellos no fueron bien recibidos en la madre patria, por lo que se tuvieron que regresar a Cuba donde tuvieron un mejor trato. Eran momentos de restañar heridas, no de ventilar venganzas.

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Por Jorge García
Maldita Hemeroteca.

Fuente: 
--Cuaderno de Historia de Salud Pública n.95 Ciudad de la Habana. Enero de 2004
--Diario de Cabo Haitiano a Dos Ríos. Jose Martí.
--Diario de Máximo Gómez.