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NI ESPAÑA NI LOS ESTADOS UNIDOS. HUGH THOMAS LO TENÍA CLARÍSIMO.

El hispanista británico Hugh Thomas, miembro de la Real Academia de Historia de España, dedicó a Cuba un extenso trabajo que abarcó desde el descubridor Cristóbal Colón hasta el dictador Fidel Castro

En una ocasión el País.com - periódico español con su línea editorial escorada a la izquierda - afirmó que el libro publicado en 1961, "The Spanish Civil War", del británico Hugh Thomas, se había convertido de inmediato en uno de los documentos consultas más importantes del siglo XX sobre la guerras de España.

Fue algo que nos llamó poderosamente la atención, pues que venga un británico a disertar en un tema de la historia bélica española en Cuba cuando se supone que de ese tema exista toda una colección en el patio, no deja de ser algo sumamente curioso. Aunque se sabe perfectamente quien es Thomas y el prestigio que tiene como historiador, no por gusto vendió un millón de copias nada más publicarlo.

Por cierto, este Thomas en vida fue miembro de la cámara de los Lores Británica, y fue quien le hizo, junto a Carlos Echevarría, el prólogo del libro del fallecido comandante rebelde Cubano Hubert Matos, titulado "Como llegó la noche". Total que en relación al caso, el acorazado USS Maine, Thomas abraza la lógica idea de que los que hundieron ese barco en la Habana fueron otros. Es de cajón, como se suele decir.

Su teoría apunta a que fueron los propios cubanos los que lo volaron el 15 de Febrero de 1898. Observe esto y vera si tiene lógica o no. Había comenzado una tercera intentona por liberar a Cuba del coloniaje Español organizada por José Martí en 1895, - sin contamos la guerra chiquita - y cuando el general Valeriano Weyler asume la dirección de la guerra en Cuba ya se encontraban muertos varios de los mas prominentes líderes independentistas, entre ellos Céspedes, Ignacio Agramonte, José Martí, Flor Crombet, incluso Serafín Sánchez y los hermanos Maceo, José y Antonio, muertos en su periodo. 

Sin contar que cortó la isla en trozos, y pese a un alto costo de vida de inocentes dejó a los mambises aislados y sin provisiones. Y aunque Máximo Gómez y Calixto García, los dos principales que quedaban, se mantenían a duras penas en el oriente Cubano con algo menos de diez mil rebeldes, con lo cual aquello de recuperar la libertad de la patria al filo del machete en la Habana no lo veían muy claro que digamos.

Refrescando la memoria. Recordemos que ninguna de las dos comisiones, ni la Española ni la Norteamericana, destinadas a la investigación de los hechos, pudo concretar o concluir nada al respecto. Por otro lado para miles y miles de Cubanos el hecho de que EEUU decidiera por fin intervenir militarmente en aquella costosa guerra, significaba el fin de España y con el mínimo de los recursos invertidos.

Restos del buque Maine explosionado

Hay que recordar que por esos días previo a la voladura, y a pesar de las amenazas, un barco similar Español cumplía un viaje reciproco a los Estados Unidos, por tanto ¿que sentido tendría tirarlo todo por la borda con aquella voladura en l a Habana?. Conclusión, que en el mes de abril de 1898 el entonces presidente de los estados unidos, Mr William McKinley, se decidió al fin y pidió la autorización al Congreso para intervenir militarmente en Cuba. 

LA VOLADURA, SEGUN THOMAS

A raíz de las investigaciones, se corrió la teoría de que un tal "Pepe Taco" había aceptado "el trabajito" por la "módica suma" de seis mil pesos. Otra cosa fue que a los norteamericanos no le importara descubrir el verdadero culpable del zambombazo, y mucho menos si fue un buzo cubano. En un final el pretexto que perseguían sería el mismo, España es la culpable.

LOS HECHOS

Según los relatos, aquel quince de febrero de 1898 la bahía habanera se encontraba tranquila. Buques de diferentes nacionalidades estaban amarrados en los muelles; y los pequeños botes que iban a Regla y Casa Blanca con pasajeros hacían sus viajes con normalidad. Todo se encontraba en calma. 

A las nueve y cuarenta y siete se vio una llamarada de fuego y una fuerte explosión de la proa del “Maine”, una columna de humo se elevo al cielo que, al despejarse, sólo dejaba ver parte del casco del acorazado. Un total de 266 marineros y oficiales resultaron muertos con la detonación, más dos marineros españoles tratando de rescatar a los sobrevivientes. En tanto que la alta oficialidad del buque se encontraba en una fiesta en la Habana. 

El informe del juez de la Armada, Adolf Marix, decía esto: 

“que el barco había sido destruido por una mina colocada debajo por el buzo José Barquín, apodado “Pepe Taco”, que el artefacto había sido llevado a La Habana en el barco “Bucanero”, propiedad del publicista y empresario Randolph Hearst, dueño del “New York Journal”, 

Este Hearst y su periódico jugaron un papel clave a la hora forjar una opinión negativa en contra de España. Según este informe, el barco de Hearst llegó al puerto sin permiso el día nueve de febrero, y desde entonces había estado merodeando cerca del “Maine”. Tres días después fue multado y expulsado del puerto. 

Las informaciones conseguidas por Marix, eran procedentes de un francmasón de nombre Carlos Carbonell. Este le dijo a Marix que a él, y a Pepe Taco, les ofrecieron seis mil dólares "por su ayuda", y que los materiales usados para confeccionar la bomba procedían de la ferretería "Marina", en la Habana.

Llama la atención que Pepe Taco, que vivía en la calle Rodríguez en el ultramarino poblado de Regla y el otro buzo, fueron hallados "casualmente" muertos al día siguiente, mientras que el tercero fue encarcelado. En fin, se trata del resultado de una investigación con la cual se puede o no de acuerdo, pero que a todas luces tuvo una lógica brutal. 

El único periódico en EEUU que se aventuró a ratificarlo fue el “Evening Bulletin” de Filadelfia, cuando el quince de febrero de 1910, a raíz del duodécimo aniversario de la explosión, afirmaron que el “Maine” había sido volado por los insurrectos cubanos para implicar a España y a los Estados Unidos en la guerra.

En un país donde solo se consume lo que dosifica el régimen castrista, Thomas es para cualquier Cubano de la isla, e incluso fuera de ella también, el perfecto "odiador". Sepa también que este señor fue igual un gran investigador y conocedor de la etapa guerrillera en la Sierra Maestra contra el presidente golpista Fulgencio Batista, un valor añadido de incalculable importancia dentro de su obra. 

El libro en cuestión se titula: "Cuba: La lucha por la libertad", un grueso volumen de mil setecientas páginas que abarcó desde la toma de la Habana por los Ingleses en el 1762, hasta la etapa insurreccional Castrista de la Sierra Maestra. Incluso más, porque incluye también la etapa de la crisis de los misiles y el diferendo de Castro con Washington.

Y a propósito, para Hugh Thomas la toma de La Habana por los ingleses fue un acontecimiento fundamental a partir del cual Cuba comenzó a desarrollar una identidad nacional diferenciada de España. La lucha contra el invasor inglés por parte de los criollos, unida a la gran expansión comercial tras la derrota española, provocaron el surgimiento de la identidad cubana. 

Con un singular talento narrativo, y sin olvidar los hechos simbólicos y los detalles que constituyen la intra-historia de una nación, el texto recorre más de dos siglos, que incluyen la dominación de ingleses, españoles y estadounidenses Thomas nació en Windsor en 1931, estudió en la Universidad de Cambridge y en la Sorbona, y ha sido profesor de la Academia Real Militar de Sandhurst y de la Universidad de Reading. 

En 1961 se dio a conocer internacionalmente con su libro La guerra civil española, que tuvo una gran resonancia y se tradujo a numerosos idiomas; le siguieron Cuba: la lucha por la libertad (3 volúmenes), Goya y el tres de mayo de 1808, Paz armada, Una historia inacabada del mundo y La conquista de México, publicado por la editorial Planeta con gran éxito de crítica y público. En 1981 fue nombrado par (lord Thomas de Swynnerton). Falleció en Londres el siete de mayo de 2017.

Maldita Hemeroteca