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MELONES Y UNA HISTORIA POCO CONOCIDA

Aldea en Melones en la actualidad. // 

En el mes de enero de 2025 se produjo una explosión en una unidad militar de la localidad de Melones, provincia de Holguín en Cuba, donde trece militares perdieron la vida. Desde entones muy poco se ha sabido de aquella desgracia.

El régimen castrista ha mantenido un férreo silencio con lo ocurrido, que ni siquiera se ha sabido que fue de los cuerpos. Y resulta que este lamentable suceso nos trajo a la memoria una historia ocurrida durante la guerra de independencia de 1874, la chiquita como se le conoció, apenas duró siete meses, ya que fue en esa localidad de Jiguaní precisamente, donde Calixto García fue uno de los protagonistas dentro de aquel teatro de operaciones. 

Como es harto conocido, el cinco de septiembre de ese mismo año Calixto intentó suicidarse para evitar ser atrapado vivo. Fue en San Antonio de Baja, cuando al verse sorprendido por las fuerzas del teniente Arisa se pegó un tiro en la mandíbula, que la cicatriz que dejó la bala al salir se aprecia perfectamente en su frente. Sin embargo observe algo. 

La mayoría de los relatos oficialistas hablan que fue aquí cuando fue encarcelado y deportado a España, pero casi ninguno se refiere a como fue posible que el caudillo holguinero salvara su vida. El castrismo ha intentado borrar de la historia que Calixto fue asistido, transportado y operado por cirujanos españoles en el hospital "Príncipe Alfonso", de Santiago de Cuba. 

Un aparte: 

Aunque en 1921 fue rebautizado como hospital Saturnino Lora, en esos tiempos se llamaba así en honor al príncipe de Asturias, Alfonso Francisco de Asís Femando Borbón, quien luego se convertiría el rey de España Alfonso XII. 

Luego fue reconstruido al resultar muy dañado durante el violento terremoto del tres de febrero de 1932. Además otro dato. Fue allí donde se parapetó la gente del rebelde Abel Santamaría, cuando el 26 de julio asaltó el cuartel Moncada en 1953. 

En Washington gestionando el dinero de la jubilación mambisa. 

En fin que lo curioso que tiene esta historia es que pese a ser Calixto un importante enemigo de España, no era un mambís más evidentemente, fue trasladado al hospital donde los médicos enemigos consiguieron salvarle la vida. ¿Curioso eh?. ¿A que sí?

Una vez repuesto de la herida, entonces sí fue trasladado como prisionero a la fortaleza del Morro en la Habana y, desde allí, al destierro en la Península española. Una vez que llegó a Santander, fue internado el cinco de mayo de 1875 en el penal del Dueso, en Santoña, provincia de Cantabria, al norte de España.

Hasta aquí la historia como nos la han contado los farsantes estos, sin embargo en esta historia, como en su vida, hay mucha más tela por donde cortar. Para empezar, la decisión de enviarlo - en régimen de prisión atenuada - al cuartel de San Francisco en Madrid donde podía recibir visitas de familiares y amigos, entre ellas las de los futuros doctores Eusebio Hernández de Matanzas, y Raimundo Menocal de Marianao, que estudiaban en Madrid y le visitaban muy a menudo. 

Tanto fue así, que con Hernández, que luego fue medico personal de la familia Maceo, Calixto preparó su salida hacia New York. Se podría decir categóricamente que sus dos etapas como desterrado en la Península (1874-1878 y 1880-1895) fueron bien fructíferas, entre otras cosas gracias a la amistad de su madre con la oficialidad española, la que trabó él mismo con algunos intelectuales españoles, y a la lectura en bibliotecas públicas que visitaba.

Realmente, a veces pensamos que Calixto García hubiera sido un espía de muy buena factura. De hecho lo fue quizás sin proponérselo tanto. Según el investigador cubano Juan E. Casasús, Calixto era nieto del Soriano Calixto García de Luna e Izquierdo, natural de Cabrejas de Pinar, localidad situada a 37 km de Burgos, la capital Soriana, de ahí la relación de su madre.

Por otro lado apenas se habla de la asidua compañía que tuvo por parte de la enfermera Paula Ruiz, relación que dio como resultado el nacimiento de un hijo Raimundo Domínguez Eguaráz fuera de su matrimonio.

No solo eso, es que esconden deliberadamente que en Madrid consiguió trabajar en la sucursal del importante banco Vizcaya, y que dio clases particulares de inglés y que gracias a esos ingresos sus hijos pudieron estudiar sus respectivas carreras. ¡Menudo destierro!.

Total, que en Madrid Calixto solía visitar al general, y ex capitán general de Cuba, Manuel de Salamanca y Negrete, que tenía su oficina en el paseo de la Castellana. El general Negrete también se recuperaba de una etapa previa en la isla. 

Y sucedió que en una de esas visitas coincidió con su más enconado enemigo en Cuba, el coronel Federico Esponda y Morel, su acérrimo rival en el escenario bélico de enero de 1874 en Melones. 

Siendo apenas un teniente graduado de la academia de Toledo, el 16 de julio de 1848 pasa al ejercito de Ultramar, habiendo solicitado destino en Cuba, hacia donde embarcó en Barcelona el 10 de diciembre y llegando a La Habana el 30 del mismo mes de 1848. Esponda fue el creador de las tres celebres unidades de combate guerrilleras, "Los Murciélagos", "Los doce Apóstoles" y "Los Jíbaros". (En esos años se escribía con G). 

Los Murciélagos eran empleados en las noches, sobre todo para contrarrestar cuatreros que se dedicaban a asaltar estancias, se supone que también mambises buscando los escasos víveres, mientras que las otras dos eran guerrillas élites.

En 1878 finalizado después de 10 años lo que se llamó por algunos autores, La Guerra Grande o de los 10 años, solicitó el regreso a la península, embarcando el 14 de agosto, quedando en Madrid en la situación de Cuartel, junto en el periodo en que Calixto se encontraba desterrado en Madrid.

Mayor General Calixto García Íñiguez.
En la foto se puede apreciar la cicatriz en la frente por donde salió la bala que se disparó por debajo de la mandíbula, y que solía cubrir a veces con algodón y cera.// 


Total que tras un frio estrechón de manos el sorprendido Calixto le expresó:

--¡Hombre, mi más encarnizado enemigo de Melones y de tantas veces!.

en tanto que Esponda le respondió enérgico:

--"Y las que usted necesite ahí estaré".

En cambio Calixto se apresuró a decir:

--"No coronel, para mi todo aquello ya terminó".

No fue hasta el 6 de abril de 1883, que a Esponda se le concede una nueva comisión de servicio para la isla de Cuba, siendo nombrado Gobernador Civil de la provincia de Santa Clara.

Recordemos que años antes, el caudillo holguinero se había enfrentado a Esponda el nueve de enero de 1874 y el escenario fue su campamento de Melones. Contaba entonces con los generales Antonio Maceo y Belisario Grave de Peralta como oficiales bajo su mando.

Lo que no imaginaba Salamanca, Esponda quizás sí, era que Calixto estaba esperando el momento preciso para regresar a Cuba a por más. No solo eso, con el paso de los años y muerto Antonio Maceo, Calixto es nombrado lugar teniente general, de manera que fue quien coordinó el ataque mancomunado con los marines norteamericanos por la playa de Daiquirí, en Santiago de Cuba. 

De esto ni una palabra en estos días en que Donald Trump promete lo que promete.

A propósito de Salamanca. Fue el general que autorizó el regreso de Antonio Maceo a Cuba, con lo cual sus relaciones con el enemigo - si se puede decir así - eran las mejores.

Sobre todo con la madre de Calixto, Lucía, la que le permitió acompañar a su hijo, con su nuera y sus nietos durante todo el destierro. Incluso amigos cubanos de Calixto, incluso mambises, le visitaban en la capital de España.

Había sido nombrado capitán general de Cuba, destino que ocupó hasta su fallecimiento el día 6 de febrero de 1890 en la Habana, siendo enterrado en el cementerio de Colón ejerciendo todavía como Gobernador general en activo. Lo que no hay dudas es que siempre mantuvo una posición muy benévola con los rebeldes Cubanos, lo que no deja de ser curioso, pero como dice el dicho lo cortés no quita lo valiente.

Por cierto su muerte ha sido un misterio, pues aunque su certificado de defunción aparece fallecimiento por fiebre amarilla (Biliosa de los países cálidos) se cree que fue envenado debido a que era un azote para la corruptela ya imperante en la isla. Incluso, amenazó con mandar preso a España a todo aquel que sorprendieran esquilmando a los trabajadores.

MELONES

Recién graduado de teniente, el 16 de julio de 1848, Esponda solicitó ser trasladado a Cuba, con lo cual embarcó en Barcelona el 10 de diciembre y desembarcando en La Habana el 30 del mismo mes. De ahí pasó a Santo Domingo y luego a España, pero una vez levantado Bayamo es trasladado nuevamente a la isla de Cuba ya con el grado de comandante. 

Para no hacer extenso el relato, en 1873 Esponda se enfrentó a Antonio Maceo en "El Carril de Chaparra", y el nueve de enero de 1874 a Calixto García en la citada acción del campamento de río Melones (Holguín). Esa vez, al mando de seiscientos hombres y frente a unos mambises que le doblaban en número, sin embargo no solo consiguió defenderse si no también rechazarlos.

Lo logró por medio de una hábil y ordenada retirada. Y a pesar de haber recibido una herida de bala, consiguió frenar los repetidos ataques sin abandonar los heridos y muertos que llevaba consigo. De hecho, abierto el correspondiente juicio contradictorio, se decidió por Real Orden del seis de agosto de 1875 concederle la Cruz de San Fernando de 1.ª Clase.

En abril de 1874 fue ascendido a brigadier por méritos de guerra, pasando a comandar la Brigada de Vanguardia de la Trocha de Morón, y a continuación la 2.ª división, que comprendía la Comandancia General del Centro y el Gobierno Civil de Puerto Príncipe. 

En 1877 se le concedió la Gran Cruz al Mérito Militar como recompensa a su actuación en la campaña. Dos años después fue nombrado comandante general del ejercito en Las Villas, de donde pasó en el mismo puesto a Santa Clara, de la que fue además su gobernador y donde también combatió incansablemente a los insurrectos. Estuvo al frente de la comandancia de Holguín.

Luego de terminada su etapa en Cuba, Esponda marcha a la península donde es nombrado Gobernador Militar de Santander y plaza de Santoña, partiendo desde Cuba el 24 de julio de 1886, seguidamente es nombrado Comandante General de las provincias Vascongadas. Con fecha 16 de febrero de 1887, es nombrado Segundo Cabo de la Capitanía General de las Islas Canarias.

Poco tiempo estuvo el General Esponda en las Islas Canarias, pues antes de finalizar noviembre del citado año fue nombrado presidente de la 4ª sección de la Junta Consultiva de Guerra, pasando en abril del siguiente año a la 1ª sección, destino que desempeño hasta que la nochebuena de 1894 falleció en Madrid a los 66 años de edad. Cuatro años después su rival cubano moría también pero en Washington, víctima de la neumonía, y en plenas gestiones para obtener la plata de la jubilación mambisa. 

Maldita Hemeroteca

Fuentes: 

--Archivo General Militar, Secc. 1.ª, leg. E-1445/1446. Portal "Historia Hispánica"
--Libro «Victoria de Las Tunas, bosquejo histórico de la toma de Las Tunas por el mayor general Calixto García». Manuel Sanguily Garrite. Nueva York, 1897.
--Diario de Campaña de Francisco Varona.
-- Diario de campaña de Calixto García.
-- J. Ibáñez Marín, El teniente general D. Federico Esponda Morell, Madrid. 
--Notas del Archivo General Militar de Segovia
--Hoja de Servicios del Teniente General don Francisco Javier de Negrete y Adorno. Archivo General Militar.